Cuba: Federación de Mujeres Cubanas celebran sus 60 años de organización/ Testimonio de Marta Ayala

Por María Torrellas/Resumen Latinoamericano

Este pasado sábado festejaron en Cuba los 60 años de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC). En ella estuvo presente Teresa Amarelle Boué, Secretaria General y expresaron sus testimonios y felicitaciones referentas feministas de Nuestramérica y el Mundo.

Teresa comenzó diciendo en esta celebración, que no se podían concectar por zoom a causa del bloqueo que llevan sufriendo por más de 60 años:

«Lo que estamos viviendo en este tiempo, es histórico. Es más que un bloqueo, porque es desde todos los puntos de vista, económico, social, campañas de subversión que son crudas contra la Revolución cubana. Aún así nos propusimos enfrentar el bloqueo, enfrentar las campañas subversivas ahora con la pandemia. Si nos desarrollarnos en ese empeño, en ese propósito que tenemos de seguir adelante, tiene que ver con el apoyo y acompañamiento que siempre hemos tenidos de todas ustedes».

Habla Teresa Amarelle Boué en el Foro 60 años de la FMC.

Para Teresa y las federadas es un orgullo celebrar 60 años de organización:

«Es un orgullo porque hemos tenido, como generación, el privilegio de haber compartido con nuestras fundadoras. De haber tenido el tiempo de Vilma, haber vivido el tiempo de Melba, de Haydeé, de Celia. Es para esta generación de cubanas un privilegio y orgullo y a su vez el compromiso de darle continuidad».

Celebrar , expresa Teresa, estos 60 años de organización en medio del bloqueo, de los ataques contra la Revolución y ahora la Covid, demuestra lo útil que ha sido la colaboración de la Federación:

«Siempre, nuestro gobierno dice que, en ese modelo cubano de actuación, frente a la pandemia, hay fortaleza, como la prevención. Se caracteriza nuestro protocolo por la prevención y la intersectorialidad y la multidisciplinariedad. En esos tres elementos estamos organizadas las mujeres cubanas. Porque la pandemia si ha tenido que enfrentar a los casos, no esperamos que las personas vayan a los hospitales, sino que salimos a buscar a las personas, luego que las encontramos, las aislamos. Y se tratamos en el sistema de salud que comienza desde la atención primaria. Y en todo ese proceso estamos organizadas las mujeres cubanas».

Explica Teresa que la organización se ha caracterizado por su heterogeneidad:

«En estos 60 años hemos incorporados los intereses de todas las mujeres cubanas. No importan qué origen social sea, no importan en qué lugar viva, ni el sexo, ni su orientación sexual, ni su identidad de género ni su nivel cultural, nos interesan todas las mujeres. Nuestra organización impulsa a todo el país políticas públicas que representen el adelanto de las mujeres cubanas. Ahí está la gran fortaleza de esta experiencia cubana de haber combinado el proceso de empoderamiento de la nación con el proceso de emancipación las mujeres, y también con el desarrollo económico del país. (…) Porque se unió el proceso emancipador, se unió la voluntad política la vocación humanista de la Revolución con los intereses específicos de nuestras mujeres. Por eso Fidel y Vilma con sus pensamientos, se organizaron toda esta organización que es de mujeres, que surge como resultado de las propias propuestas de las mujeres de aquellos momentos que decidieron incorporarse todas en una sola organización porque había muchas«.

Vilma Espín Presidenta de la Federación de Mujeres Cubanas FMC y el Primer Ministro Fidel Castro en el acto de coosntitución de la FMC.

Es sorprendente que hayan conseguido las compañeras cubanas esta unidad a lo largo de tantos años, y sin duda, uno del los éxitos sea, el avance en el protagonismo dentro de la Revolución, como la misma Teresa nos relata:

«No sólo porque recibimos el beneficio de este sistema sino porque hemos contribuido en este beneficio al decirle Vilma somos protagonistas, pero somos también beneficiarias de esa obra inmensa que es la Revolución. Hemos conquistado con esa lucha y la de Vilma la autonomía económica, el derecho a la educación, el derecho al empleo, a la salud, tenemos autonomía en la toma de decisiones, derechos sexuales y reproductivos garantizados.

La organización tiene respaldo institucional y legislativo y también iniciativa de reforma. Es decir que, cuando una se detiene a analizar las estadísticas y valora como hoy en Cuba, sin ley de cuota, el 53,22% de quienes participan en el parlamento son mujeres, dicen mucho del liderazgo natural, del proceso que ser ha presentado en el empoderamiento de las mujeres en Cuba. Una de las tres personas que dirige la Asamblea es mujer, el 47.8% de quienes están en el Consejo de Estado, el órgano ejecutivo de esa gran Asamblea, son mujeres.

Pero cuando valoramos que en la toma de decisiones también el 51,7% de todas las personas que ocupan responsabilidades de dirección en el Estado son mujeres. Quiere decir, que tenemos mucha paridad, eso habla de cómo en la práctica ha impactado a las mujeres la Revolución como un programa de igualdad«.

La vocación de igualdad de la Revolución se vio plasmada desde sus comienzos, en otros rubros como la educación donde hay más del 60% de mujeres. Y sigue recordando Teresa estas cifras de la participación de las mujeres en la sociedad:

«Podemos hablar de la ciencia donde el 53% de quienes trabajan son mujeres. Si evaluamos por dentro quiénes son las investigadoras, las científicas, un 48% son mujeres. Eso se ha podido demostrar en estos días, cuando las científicas salen a explicar los tratamientos a los enfermos de COVID, desde que comienza la enfermedad hasta la terapia intensiva y salvamos al 80% de los que llegan a terapia.

En ese tratamiento y protocolo las mujeres científicas han jugado un papel decidido del cual nos sentimos orgullosas. Pero hemos logrado esa igualdad porque estamos mirando a las que se han tenido que quedar en casa, pensamos cómo les garantizamos herramientas y conocimientos para que puedan manejar la situación de aislamiento físico que han tenido que vivir en este tiempo. Nuestro personal de la educación, el personaje principal es femenino. Cómo se han podido organizar las teleclases, cómo han podido organizar el seguimiento a l@s alumn@s en la distancia, buscando redes sociales, redes de apoyo que han permitido sostener el vínculo permanente«.

La Federación ha tenido un papel decisivo en la lucha contra la Covid en estos momentos y no dejan de reconocer los desafíos que tienen por delante, como mantener lo que se ha conseguido en materia de igualdad y adaptarse a los nuevos cambios en materia económica y que las mujeres no queden desprotegidas y también se puedan sumar a los trabajos por cuenta propia.

Por último se refirió Teresa las mujeres médicas internacionalistas que cumplen misiones de ayuda en el mundo como la Brigada Henry Reeve:

«Para nosotras es una tremenda responsabilidad y orgullo contar entre nuestros médicos y médicas socorristas con el 61% de mujeres, ellas tienen un respaldo en su comunidad con su familia. No lo hacen por interés personal, lo hacen porque tienen incorporados en su actuación esa vocación solidaria, humanista. Cuando las escuchas sientes el orgullo de ser cubana en estas condiciones. Para nosotras es un orgullo tremendo escucharlas, porque les proponen el Premio Nobel. Ya lo tienen en cada paciente que se recuperó. Pero que se lo hayan propuesto es un gran compromiso. A todas las amigas que han contribuido en estos logros, en estos éxitos de las mujeres cubanas, les pedimos que confíen en nosotras y que sigamos juntas con esa vocación solidaria 60 años más en la lucha por la reivindicación de los derechos de las mujeres del mundo«.

Marta Ayala Ávila.

Testimonio de Marta Ayala Ávila, Vicedirectora del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología y Diputada a la Asamblea Nacional del Poder Popular

Estuvimos con Marta cuando realizamos la película Cubanas, Mujeres en Revolución, de la que formó parte y nos gustaría compartir este fragmento de la entrevista en que nos habla de qué es para ella la Revolución y cómo la ha vivido desde los estudios hasta la actualidad.

-Marta, dentro de la ciencia en Cuba, la mujer tiene un papel preponderante, dentro de tu carrera y desempeño, ¿has sufrido algún tipo de discriminación por ser mujer?

Las mujeres de la ciencia tenemos una presencia muy importante; tengo entendido que en las ciencias cubanas alrededor del sesenta por ciento somos mujeres. Eso quiere decir que a partir de un momento determinado las mujeres fuimos llenando las aulas universitarias y con esta característica de ser aplicadas, que es algo que nos caracteriza, bueno, fuimos llenando ese espacio.

Es que nosotras nacimos con algo que ya estaba ya en camino y nos lo creemos muy propio. Mi familia viene de un origen muy humilde. No siempre hablamos mucho de eso, pero yo sí a veces hablo con mis hermanas a manera de broma y les digo, bueno, como yo soy la tercera, en otra época en Cuba a mí no me hubiera tocado nacer porque seguramente la natalidad infantil no hubiera tenido los avances. Si hubiera nacido, posiblemente no me hubiera tocado tampoco llegar a la universidad, o si yo hubiera llegado a la universidad ustedes hubieran tenido que hacer muchos sacrificios. Llegar a un Centro Científico y ganar el mismo salario que ganan mis compañeros, porque no se me ocurre que nadie me discrimine por nada, excepto que me piropeen. Escoger un momento en que alguien se ha sentido discriminada, no lo veo, porque además, nos preparan también para incluso defendernos si llegamos a sentir alguna situación de discriminación.

Reflexionando en esta entrevista, me han motivado pensar en cómo con las jóvenes deberíamos contarles un poco más: que lo que parece obvio no lo es. Porque yo estuve leyendo cómo mujeres en otros países, ocupando la misma responsabilidad o la misma plaza de otra persona, un hombre, no gana lo mismo, no es vista con igualdad. A pesar de todos los avances que hay en el mundo moderno, (yo no estoy siendo detractora de los avances), lo que digo es que en Cuba pensar que la mujer no recibió, cuando triunfó la Revolución, todos los derechos y que los derechos se materializaron, sería realmente una ignorancia muy grande.

-¿Cómo compaginas todas esas responsabilidades con tu vida personal, que tengamos una vida familiar también donde se cumplan los derechos, que lleguemos a casa de unas jornadas muy largas y nos tengamos que poner a hacer todo en la casa. ¿Cómo vives eso?

-Yo he pensado que con los derechos de la mujer, de alguna manera hasta el propio Fidel, y los compañeros en general, fueron formando también en las generaciones de jóvenes, de hombres jóvenes, ese sentimiento de respeto hacia la mujer cubana; porque hay muchas mujeres cubanas que dieron su vida o fueron muy valiosas, como Mariana Grajales que para nosotros es un paradigma de mujer, la madre de todos los cubanos, porque entregó todos sus hijos a la guerra. Después viene Celia, Vilma, Haydeé, Melba y más acá en la ciencia está Concepción Campa, una compañera que fue directora de nuestro Centro durante muchos años y Rosa Elena Simeón.

Entonces, los méritos o lo que ellas representaron fueron bien ganados, fueron de mucho sacrificio. Eso impone un respeto. Además la manera que una llega a las aulas en condición de igualdad también es importante, porque tendrías que ser muy arriesgada para establecer rasgos de discriminación.

En el caso mío en particular, tuve la fortuna de en mi vida personal contar con una casa, la hice también cerca de aquí, porque uno de los proyectos de este Polo Científico fue construir también viviendas para que desde muy joven, que eso también es una fortuna, una pudiera tener su propia vivienda, con el sentido igual de que la entrega fuera completa. Yo siempre digo que cada cosa tiene su momento, hay que tener hijos para saber lo que es ser madre y demás. Nuestros compañeros la mayoría también son trabajadores de aquí, o estudiaron carreras universitarias, o el propio ambiente comunitario impone reglas. O sea, cuando yo tuve mi niña, que estaba haciendo además mi doctorado, no me pude quejar del apoyo de mi compañero para que yo hiciera las horas que fueran por mi trabajo.
Pero tampoco me pude quejar de mi comunidad. Nosotros sin establecerlo, la primera que llegaba recogía a los niños y allí era hasta comer y dormir si hiciera falta. Y hoy por hoy todavía continúa así. Entonces se establece una base de solidaridad que yo creo que también tiene que ver con la formación del pueblo cubano después del 59, que si bien no lo resuelve todo, nos lo hace más fácil.

-¿Hay un Círculo infantil?

-Hay un Círculo Infantil que tiene una directora que es una heroína, yo decía, que otras heroínas hacen posible que una haga las cosas. En el Círculo infantil, mi hija se quedaba, no sólo mi hija, hasta la hora que fuera, y se quedaba bien atendida. Después siguió así en la escuela, en la primaria, en la secundaria; mi hija se graduó este año de Bioquímica igual que yo, y yo digo, ay, yo lo encuentro como un logro, porque de todas maneras siempre hay tropiezos y el momento de elegir la carrera y demás pero yo soy muy mala ama de casa y mi marido me dice que yo soy feminista porque no me gusta cocinar y yo contesto que lo que no me gusta es la cocina. (Marta ríe con alegría)

Tomado de Resumen Latinoamericano

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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