Arnaldo Rodríguez, músico cubano: «Para nuestras instituciones pido larga vida»

Mientras leo y releo titulares y artículos de prensa internacionales sobre la enorme afectación de la Covid-19 a la industria de la música, no hago más que sumergirme en nuestra realidad. Este es un lamentable año en el que nos hemos vistos obligados a cancelar conciertos, giras, festivales y múltiples actividades con la consecuente pérdida de millones de pesos y recursos financieros. No solo para los protagonistas del hecho artístico (Los artistas) sino también para la maquinaria institucional que mueve la economía de la cultura y respalda nuestras proyecciones artísticas. Todo ello en virtud de salvar nuestro más preciado tesoro: La vida humana .

En esta dura batalla hay que destacar que ya vamos para el 6to mes en que miles de artistas, técnicos, productores, y una amplia gama de personal de apoyo, recibimos un salario mensual sin trabajar ante la imposibilidad de salir de casa. Para algunos, tal vez este salario-protección es insuficiente según sus necesidades personales (A mi no me alcanza). Para muchos otros esta ha sido la oportunidad de obtener los dividendos que en tiempos normales nunca han conseguido ganar trabajando como músicos.

Pero sin dudas para todos resulta una enorme alegría, satisfacción y orgullo de ser artistas en Cuba y no quedar desamparados. No hemos sido abandonados.

No hemos sido empujados al «sálvese el que pueda» que se observa en numerosos países. No hemos sido víctimas de la ignominia y la insensibilidad a las cuales han sido expuestos relevantes intelectuales alrededor del mundo entero. Voces que intentan convencer a sus gobiernos de que la cultura «no es algo inferior», «sin importancia vital» «que no es cosa de gente que vive en las nubes«. No, en Cuba no es necesario hacerlo pues justamente de su gobierno emanan las principales políticas sociales, educativas y culturales de la nación.

Hace poco leí la opinión de una persona que ni es músico, ni artista, ni empresario, en la que expresaba categóricamente que «las instituciones de la música en Cuba son arcaicas y disfuncionales…» La realidad que nos ha tocado vivir hoy a los músicos y artistas cubanos hacen polvo tal afirmación. Hay que continuar actualizando normas, atemperando formas y sistemas de trabajo, destrabando resortes diabólicos e innecesarios pero para nuestras instituciones…. para nuestras instituciones pido larga vida. Esas entidades serán la columna vertebral de nuestra incipiente, utópica y necesaria industria musical cubana. Industria que idolatro y sueño con que sea eficiente, corporativa, de vanguardia empresarial, de atemperada y lógica organización, de una correcta redistribución de sus ingresos. Pero con el mismo carácter humanista y aglutinador que permitirá sin igualitarismos, la representación de todos sin exclusiones. Y sobretodo la oportunidad de ofrecer sin distinción alguna, la justa protección a los artistas en circunstancias excepcionales.

Fuente: Facebook del artista

Tomado de Cubainformación

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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