Buen Abad: “No puede existir un frente de lucha que no conozca los modos de producción de falacias informativas”

La humanidad vive en un ecosistema reticular en el que política y comunicación también se entrecruzan, cada vez más para mal. El sintactismo operativo de las instituciones dominantes logra formar infrasistemas culturales que se insertan en nuestros pueblos, los de América Latina y el Caribe, e intentan calar las ideologías populares para levantar el autoritarismo neoliberal y fabricar dictaduras democráticas.

Para Fernando Buen Abad, especialista en filosofía de la imagen, comunicación y crítica de cultura, la gravedad de ese panorama representa un riesgo de seguridad para nuestros pueblos, de ahí que el proceso acelerado de producción de falacias informativas, dado a llamarse la posverdad, deba entenderse “de la mano de la plusmentira”, otra categoría a trabajar desde que las mentiras proyectadas por el capitalismo se convirtieron en mercancía.

En una entrevista con la multiplataforma Telesur, Buen Abad conversó sobre un proyecto que surge como contraparte a esa estructura reticular hegemónica. Se trata de la RED VERDAD, impulsada por un grupo de académicos, científicos y militantes de distintos frentes sociales.

La iniciativa, en la cual participan-según precisó Buen Abad-especialistas como la vicepresidenta de la Unión de Periodistas de Cuba, Rosa Miriam Elizalde y el académico e investigador ecuatoriano René Ramírez, delinea tareas concretas para construir una “plataforma de pensamiento ético contemporáneo que elabore dictámenes serios sobre la problemática de las falacias”.

De acuerdo con Buen Abad, quien es el coordinador principal del proyecto, no puede existir “un frente de lucha, de formación científica, incluso de organismos gubernamentales, que no tengan en la mesa de su agenda política el debate sobre los modos de producción de las falacias informativas y los impactos que están teniendo en el corto, mediano y largo plazo en la vida de nuestros pueblos”.

La desmedida producción de falacias, “demuestra la asimetría y la circunstancia comunicacional en la que estamos. Por eso-como destaca el académico-con el control de la ubicuidad y de la velocidad, una mentira que se pueda redactar y promover ahora mismo tendrá consecuencias en lo inmediato.

América Latina viene con mucha lentitud, “incluso en la producción de leyes y de códigos y de reglamentos que permitan socialmente poner frenos, poner vacunas, escudos para los pueblos”.

Buen Abad citó en la entrevista dos ejemplos, “de los más grotescos” de manipulación mediática. El primero, cuando un presidente norteamericano “inventó que había armas de destrucción masiva en Iraq”, de lo cual se desplegó una brutalidad en todos los sentidos, humanísticos, éticos, militares, que aún no ha sido resarcida.

El segundo, “cuando al periódico El País, de España, se le antojó poner la fotografía de un hombre en un quirófano y decir que ese era el presidente Chávez en condiciones de agonía”.

“Sobre eso no tuvimos nunca la posibilidad de crear un estamento, una discusión ni sanción jurídico-política, porque además del atraso en estos ámbitos, estamos muy desorganizados frente a estos temas, frente a esta batalla comunicacional en la Patria Grande y en el mundo entero”, zanjó durante la entrevista.

Entonces, ¿con qué capacidad vamos a atender las ofensivas de falacias informativas que están ahora mismo cocinándose para que te los tomes en el próximo desayuno?, preguntó Buen Abad.

Ante el actual escenario de elecciones que se presenta en Latinoamérica rodeada de falacias que jugarán un papel determinante, la solución a esa interrogante empieza por dejar de ser indiferentes e ingenuos, y por “armarnos de instrumentos para intervenir lo más rápido posible”.

Desde esta perspectiva, el comunicador se refirió a la variedad de matices en los procesos de desinformación y mentira, la cual “va desde grados de perversión verdaderamente psiquiátricos, psicoanalíticos hasta ingenuidades producto de la ignorancia y de la desinformación cruda”.

Los presidentes, Jair Bolsonaro, en Brasil y Donald Trump, en Estados Unidos, constituyen dos casos dramáticos de esta realidad.

Para la Red Verdad, Trump es un caso de estudio minucioso, por la cantidad de mentiras que definen a sus intervenciones públicas, contabilizadas, incluso, por The New York Times y la prensa norteamericana.

Desmentir las informaciones falsas, con la verdad como horizonte” es el propósito que sostiene a la Red Verdad, en tanto-concluye Buen Abad-nos vamos acostumbrando a vivir en una especie de paisaje de falacias con un espectro amplio y complejo de problemáticas sociales, humanísticas y psicológicas.

PGS / RL / Foto de portada: Getty Images

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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