Cuba: Roberto Chile, “A Fidel y sus ideales los llevo siempre conmigo”

El Museo de la Revolución atesora una diversidad de piezas de extraordinario valor desde el punto de vista del coleccionismo, pero también desde la espiritualidad de una nación. Tal es el caso de Trinchera, una escultura que capta la atención de todos los que visitan la instalación, porque el misticismo de la pieza hace que, a través de ella, las personas sientan la presencia del líder histórico de la Revolución Cubana.

Roberto Chile es el autor intelectual de dicha obra y a quien le debemos la gratitud por reflejarnos a Fidel en todo lo que hace y permitir que nos acerquemos a nuestro Comandante a través de la sensibilidad de sus trabajos.

Para escribir acerca de la labor de Roberto Chile no alcanzaría toda esta revista, aunque, por la sencillez que lo caracteriza, no es para él lo importante, sino, en esta ocasión, dialogar sobre la figura de Fidel y específicamente de Trinchera, de su gorra…

-¿Cómo surgió la idea de llevar la gorra de Fidel con la estrella a una escultura de bronce?

Para hablar de la gorra con la estrella tenemos que mencionar la exposición: Fidel es Fidel, el contexto: Después de la Proclama del Comandante en Jefe, habíamos perdido la esperanza de volver a ver a Fidel vestido con su traje verde olivo de campaña. Y un día, volvió ese Fidel, convocando en diferentes momentos, a los intelectuales, a los parlamentarios, a los estudiantes.  Pero, no solo a mí, a todos nos llamó mucho la atención la mañana que convocó al pueblo frente al Palacio Presidencial, hoy Museo de la Revolución, con motivo del aniversario 50 de la fundación de los Comités de Defensa de la Revolución, precisamente el 28 de septiembre de 2010.

Ese día el Comandante en Jefe una vez más nos sorprendió. Llegó con su uniforme de campaña, ya sin atributos, pero esta vez con una estrella en la gorra. Así no le habíamos visto nunca. Solo en una ocasión se la advertí en una imagen en la Sierra Maestra junto a Almeida, y después, apareció en otras con una boina semejante a la del Che, pero luego de aquellos años nunca más había usado la estrella en la gorra; eso me llamó mucho la atención, y creo que por ese motivo le tomé más fotos que de costumbre, perseguía la gorra, lo perseguía a él sonriendo, sentado y mirando a la gente.

La más emblemática de esas imágenes fue la que le tomé cuando estaba en el podio, en pleno discurso, donde se aprecia una gran bandera detrás, en la que coincidía en el mismo eje vertical, la estrella que llevaba en la gorra y la estrella de la bandera.  Le hice varias fotografías desde ese ángulo, pero no había manera, los micrófonos se interponían entre mi lente y su rostro.  Entonces, de la edición, salió esta foto que titulé “La estrella de Fidel”, la cual se publicó por primera vez en Cubadebate.  Tuvo una gran repercusión en los lectores, incluso, algunos amigos me dijeron que les transmitía optimismo y a la vez tristeza. Yo creo que sí.

Ese fue el detonante. Me di entonces a la tarea de recopilar mis mejores fotografías del Fidel después de la Proclama con la idea de organizar alguna vez una exposición, a modo de ensayo fotográfico, con todas ellas y algunas de años anteriores. La principal fue esa. Luego se me ocurrió llevarla al bronce.  Para ello acudí a Dalia, su esposa, la mujer que estuvo a su lado desde principios de Revolución hasta sus últimos días. Gracias a ella obtuve una gorra similar a la que Fidel había usado ese día, y pusimos manos a la obra.

Convoqué a Daniel Torres, un experimentado escultor a quien aprecio y respeto, y juntos fuimos al taller de Andrés González, otro virtuoso del arte volumétrico, y allí, juntos, modelamos la gorra en cera, y a partir de entonces Daniel la llevó en bronce.

Así concebimos una serie de cuatro piezas.  La primera la obsequié al Comandante el día que inauguramos la exposición Fidel es Fidel en el Memorial “José Martí”, la segunda la doné al Museo de la Revolución, junto a una foto que le tomé ese mismo día titulada Serenidad, que hoy forman parte de la colección que exhibe el museo.

-¿Por qué se escoge ese lugar para dicha réplica?

Por diferentes razones, la esencial, porque como cubano le doy un elevado valor a ese importante sitio de La Habana y de Cuba, en el que se respira la historia de nuestra gesta y su continuidad hasta los días de hoy.  Además, porque la foto que inspiró el bronce, fue tomada desde uno de los balcones del antiguo Palacio Presidencial, hoy Museo de la Revolución.

-Este 2019, justo cuando se cumplen 60 años del Museo, la Estrella de Fidel constituye uno de los objetos icónicos de la instalación…

Sí, he visto que tiene gran aceptación. El público se le acerca. Me han dicho que la gente la toca y hasta han querido ponérsela. Eso se debe a lo que representa Fidel, a su simbolismo para el mundo, pues de cierta manera, la gorra y la estrella representan sus ideales, su impronta.

-¿Ponerse la gorra de Fidel es como sentir de algún modo esos valores?

Exactamente. En una ocasión le obsequié esa foto a la Unión de Jóvenes Comunistas, y cuando la entregué les dije que bajo esa gorra estaba Fidel, y arriba, no solo estaba la estrella solitaria, sino también, los valores e ideales de los cubanos que han acompañado a la Revolución todos estos años.

-Noto que usted lleva una estrella en la gorra que usa, ¿por qué?

Casi siempre llevo puesta una gorra negra, tengo varias, pero no todas tienen la estrella. Las escojo al azar, y mira, hoy me tocó una. – Comenta y sonríe.

-Pensé que usted usaba la gorra con la estrella para de alguna forma sentirse cerca de Fidel, de lo que representa, ¿es por eso?

No, es solo es una coincidencia, a Fidel y sus ideales los llevo siempre conmigo.

Después de esa pregunta y más bien, de tan acertada y enérgica respuesta, aun cuando creí que no le iba a realizar otras interrogantes, me surgieron dos:

-¿Podría decirse que su obra está vinculada a la labor de las Fuerzas Armadas Revolucionarias?

Como he dicho en otras ocasiones no soy militar, nunca lo he sido, pero estoy con la Revolución y dispuesto a defender la Patria bajo cualquier circunstancia. Eso me liga a la historia del país, desde los mambises hasta los soldados y el pueblo de hoy.

-¿Qué significó para usted recibir la Réplica del Machete Mambí?

Un premio invaluable. Simbólicamente lo conservo cerca de donde duermo, como insignia de mi compromiso con mi país y con mi pueblo, a quienes trataré de ofrecer lo mejor de mí hasta mi último suspiro. A lo largo de mi vida he recibido otros premios y puedo decirte que la Réplica del Machete del Generalísimo Máximo Goméz, es uno de los que más aprecio, y guardo, con más calor humano.

Chile y su esposa Vivian González me llevaron hasta su cuarto y pude ver con mis propios ojos que el Machete lo tiene al lado de su cama, tan cercano a su vida como Fidel y la Patria.

*Entrevista realizada para una edición especial de la Revista Verde Olivo

Tomado de Cubadebate / Foto de portada: Roberto Chile

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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