Prevención del embarazo adolescente, desafío urgente para América Latina

Este 26 de septiembre varios países de América Latina y el Caribe, entre ellos Cuba, celebran el Día Mundial de Prevención del Embarazo no Planificado en Adolescentes. La región de América Latina y el Caribe ocupa el segundo lugar en cuanto a maternidad adolescente con 62 nacimientos por cada mil niñas adolescentes entre 15 y 19 años.

Mientras, en Cuba, al cierre de 2019, alrededor del 16 por ciento de los nacimientos los aportaron madres menores de 20 años para una tasa de fecundidad adolescente de 52,3 nacimientos por cada mil jóvenes de estas edades.

Al segmentar estos datos se encuentra que el 82 por ciento de la fecundidad adolescente correspondió a las adolescentes entre 15 y 19 años, y el 18 por ciento restante a las de 10 a 14. Este último grupo, aparentemente más bajo, es aún más preocupante pues suelen ser niñas que no terminan ni los estudios de secundaria básica.

Y la tendencia ha ido en aumento en la última década. Un análisis a las estadísticas de los últimos 20 años demuestra que no ha habido un descenso significativo de la fecundidad adolescente en ese tiempo. Por el contrario, hay una tendencia al aumento en la contribución de los embarazos tempranos a la fecundidad global del país.

Las cifran marcan alertas. Demuestran desafíos del archipiélago cubano que, advierten los especialistas, tienen en su base desigualdades de género. En paralelo, los embarazos adolescentes provocan riesgos para la salud y limitaciones a su desarrollo profesional, social y económico de las muchachas afectadas. Ellas suelen interrumpir sus estudios, frenar sus opciones de futuro y pasar más trabajos para reincorporarse a la vida.

Con motivo de la celebración este sábado del Día Mundial de Prevención del Embarazo no Planificado en Adolescentes, el Director de la Oficina Regional del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) para América Latina y el Caribe, Harold Robinson, emitió una declaración en la que llamó a asegurar que nuestras niñas y adolescentes gocen del ejercicio pleno de sus derechos y libertades fundamentales.

El funcionario indicó que, aunque la maternidad es un motivo de celebración y realización para muchas mujeres, hay un momento para ser madre y la adolescencia no es adecuado.

“La maternidad en la adolescencia, en la mayoría de los casos trae consecuencias negativas e irreversibles; todo el proyecto de vida de la adolescente cambia, su dependencia económica se incrementa y sus perspectivas educativas y laborales se evaporan”, indicó.

Robinson alertó además que la situación se ha agudizado por la interrupción de los servicios de salud sexual y reproductiva causada por la pandemia del COVID-19. “En muchos países los centros de salud cerraron y la disponibilidad de recursos financieros para la ejecución de programas de salud sexual y reproductiva para adolescentes y jóvenes, quedó restringida”, añadió.

Aunque reconoció los esfuerzos que han hecho los países en la formulación de planes nacionales de salud reproductiva y desarrollo en América Latina y el Caribe; explicó que es muy importante monitorearlos y evaluarlos, en base a la evidencia disponible.

“Esto nos permitirá revaluar las intervenciones que no funcionan, incluidas las campañas, y reforzar aquellas que han arrojado resultados positivos para llegar, de un modo eficaz, a los adolescentes que viven en condiciones de vulnerabilidad”, agregó.

Según el funcionario del UNFPA, si las acciones educativas y los compromisos adquiridos por los países de la región se aplican con rigurosidad, se contribuirá a la reducción del embarazo adolescente. Esto supondrá un importante apoyo para que las niñas y adolescentes ingresen a la vida adulta como ciudadanas empoderadas, conocedoras de sus derechos y con mejores oportunidades para desarrollar todo su potencial.

AT / RL / Foto de portada: Laprensa

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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