América Latina: ¿Regresa el proyecto de la Patria Grande?

Por Héctor Bernardo y Lilibet Enriquez

El triunfo del MAS en Bolivia, el contundente resultado del plebiscito en Chile y las próximas elecciones en otros países de la región ilusionan con la posibilidad de una nueva oleada de gobiernos populares. El resultado de los comicios en EEUU pueden ser un factor de condicionamiento, pero la posibilidad de concretar el sueño de Bolívar y San Martín parece cada día más firme. Opinan: Jorge Kreyness y Lido Iacominni.

“Hoy recuperamos la democracia”, aseguró Evo Morales luego de conocerse la victoria del Movimiento al Socialismo (MAS) en las elecciones presidenciales de Bolivia, el 18 de octubre último, cuando la formula Luis Arce – David Choquehuanca obtuvo el 55,1% de los votos. Una semana después, con más del 78% de los votos, el pueblo chileno aprobó la creación de una nueva Constitución e inició el camino para desterrar definitivamente la Carta Magna del dictador Augusto Pinochet, que convirtió a Chile en el país con las desigualdades que llevaron al estallido social de octubre de 2019.

Los triunfos de gobiernos populares en México (2018) y Argentina (2019) ya habían marcado un camino a favor de los pueblos latinoamericanos que se alzan nuevamente contra las políticas neoliberales. Firmes, pero en resistencia, seguían Venezuela, Cuba y Nicaragua.

“El neoliberalismo ha demostrado una vez más que es incompatible con la democracia y los derechos populares”, comentó, en diálogo con Revista 2016, el secretario de Relaciones Internacionales del Partido Comunista de la Argentina, Jorge Kreyness.

Kreyness explicó:

“Se viene expresando con el aplastante triunfo del Movimiento al Socialismo Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos (MAS -IPSP) en Bolivia y el proceso que se inicia en Chile, cuyos resultados son indicativos de que hay una gran predisposición del pueblo chileno de salir del neoliberalismo y cortar para siempre los lazos con aquella dictadura terrible de Pinochet.”  

Sin embargo, “no hay que subestimar de ninguna manera las capacidades de destrucción y de daño que tiene la derecha, así que hay que mantener el estado de alerta. El proceso de integración latinoamericano y caribeño también exige que las fuerzas populares vayan estableciendo estrategias comunes para enfrentar el lawfare, las fake news y todas las acciones de la derecha neoliberal, tomando las experiencias que se han sufrido”, aseguró.

Mientras Latinoamérica parece dirigirse hacia ese camino, otra carta se pone en juego: el proceso electoral que tendrá lugar el próximo 3 de noviembre en Estados Unidos. Si bien la política estadounidense hacia América Latina no ha variado mucho entre los gobiernos republicanos y demócratas, y tampoco se esperan grandes cambios ahora, la reelección del actual presidente Donald Trump o la llegada a la presidencia del demócrata Joe Biden, es un hecho significativo para la región.

En esa línea, el responsable de Relaciones Internacionales de Carta Abierta, Lido Iacomini comentó que espera que una derrota del actual mandatario, por un porcentaje importante de votos. “No porque crea que los demócratas sean mejores, pues, en realidad, si analizamos los gobiernos republicanos y demócratas, los demócratas han sido más difíciles y más duros para los latinos. Incluso internacionalmente. Obama, con todo su premio Nobel a cuestas, desato más guerras y conflictos que cualquier presidente republicano”.

Cabe recordar que, si bien Trump ha endurecido los bloqueos contra Cuba, Nicaragua y Venezuela y es indiscutible el vínculo de la CIA y el Departamento de Estado en el golpe de Estado contra Evo Morales en Bolivia en 2019, igualmente durante la Administración del demócrata Barack Obama (2009-2016) la CIA y el Departamento de Estado participaron en los golpes de Estado contra el expresidente de Honduras, Manuel Zelaya, en 2009; en 2012, contra Fernando Lugo en Paraguay; en 2016, contra Dilma Rousseff en Brasil y en los intentos de golpe contra Evo Morales, en 2008 y contra Rafael Correa, en 2010.

“Así que creo que la ventaja de una derrota de Trump es que sería una derrota de la derecha fundamentalmente. Más que festejar un triunfo, si sucede así, vamos a festejar una derrota”, afirmó el analista.

Iacomini explicó que “la situación norteamericana, que ya sabemos que viene en declive, está mostrando algunos signos de una descomposición institucional. Las amenazas de Trump si no triunfa en las elecciones eran impensables hace un tiempo atrás y que haya recurrido al nombramiento de Amy Coney Barrett como nueva jueza de la Corte Suprema del país, en las condiciones que lo hace, revela una voluntad conflictiva para el sistema democrático norteamericano. Podríamos pensar que, si la elección es confusa el 3 de noviembre, podría dar lugar a un tironeo increíble en un lugar como Estados Unidos”. 

“El marco de una crisis que ya venía de antes, más el agudizamiento que la pandemia ha producido de todas las contradicciones del mundo contemporáneo, nos pone en una coyuntura de expectantes, ante lo que podría ser un momento de cambio de la situación internacional”, dijo el analista político.

“Por ejemplo, es muy significativa la retirada de Estados Unidos ante la derrota electoral en Bolivia, luego de haber hecho un golpe como el que hicieron antes. Es un hecho que hay que ponderar, porque, evidentemente, Estados Unidos está en un momento de gran debilidad”, concluyó.

Tomado de Revista 2016

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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