América Latina y el Caribe: La crisis de la COVID-19 dejó a 34 millones de personas sin empleo

Más de 30 millones de personas han perdido su empleo en América Latina y el Caribe debido a la pandemia de la COVID-19. Según un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), estas cifras son expresión de una crisis inédita que podría incrementar los altos niveles de desigualdad que ya padece la región.

Aunque los datos más recientes indican que, a partir del tercer trimestre de este año, comenzó a desarrollarse una recuperación paulatina en los niveles de actividad económica; el organismo alertó sobre los rápidos e impactantes niveles no solo de la contracción de empleos, sino también de las horas trabajadas y de los ingresos.

El reporte titulado «Panorama Laboral en tiempos de la COVID-19: Impactos en el mercado de trabajo y los ingresos en América Latina y el Caribe» indica que los números recogidos a partir de septiembre revelan una incipiente recuperación del empleo y un retorno a la fuerza laboral.

Sin embargo, esto no basta para confiar en una recuperación total, muy lejana de la realidad actual. Según un reporte de Rusia Today, durante la presentación del informe esta semana, Vinícius Pinheiro, director de la OIT para América Latina y el Caribe, explicó que los mercados laborales de la región enfrentan un desafío sin precedentes de reconstrucción.

Esto, comentó, implica enfrentar fallas estructurales que se han agudizado con la pandemia. La baja productividad, la alta informalidad y la desigualdad de ingresos y de oportunidades de trabajo decente fueron algunos de los conflictos enumerados.

Las cifras desglosadas indican que por lo menos 34 millones de trabajadores perdieron su puesto de trabajo, algunos de manera temporaria, en nueve países: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, México, Perú, Paraguay y Uruguay. Esto representa más del 80 % de la población económicamente activa de la región.

La tasa de ocupación llegó a 51,1 por ciento durante el primer semestre de 2020, evidenciando una disminución de 5,4 puntos porcentuales respecto del registro del mismo período del año anterior. Una situación compleja que se confirma con niveles de empleo en un valor mínimo histórico.

En paralelo, el documento mostró una tasa promedio de desocupación para nueve países con información disponible fue del 11,5% durante el segundo trimestre. Mirando en retrospectiva, representa un incremento de 2,2 puntos porcentuales con respecto a los primeros tres meses del año.

Según la OIT, las salidas de la fuerza de trabajo, o las transiciones a la inactividad, también se evidenciaron en la tasa de participación laboral. Este indicador registró una caída sin precedentes al reducirse del 61,3% al 52,6% entre el primer y segundo trimestre de este año. Es decir, 32 millones de personas dejaron de ser económicamente activas en ese período.

De modo que las salidas netas de la fuerza de trabajo hacia la inactividad representan el 94% de la pérdida total de puestos de trabajo por la crisis de la pandemia, mientras que el 6,0% restante se traduce en aumentos en el volumen de personas desempleadas.

«Si la población que perdió su empleo hubiera permanecido dentro de la fuerza de trabajo (como desocupada) el impacto sobre la tasa de desocupación hubiera sido significativamente más elevado», agregó el informe.

Esta realidad se repitió en el caso de la informalidad, que disminuyó en algunos países porque las personas pasan a una situación de inactividad ante las dificultades para trabajar.

Entre las conclusiones de la OIT se encuentra que tanto la tasa de desocupación como la de informalidad podrían subir a medida que se concrete la reapertura de las actividades y se reactive la demanda. “Quienes salieron de la fuerza laboral a causa del coronavirus constituyen una oferta de trabajo potencial que seguramente regresará a buscar empleo”, indicó el estudio.

AT / RL / Foto de portada: OIT

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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