El crimen de la vía Aurelia y la Operación Cóndor

Por José Luis Méndez Méndez.

A principios de octubre de 1975, el Cóndor de los fascistas chilenos comenzó su vuelo hacia Europa, una nueva operación de fase tres del Plan Cóndor, estaba en curso mucho antes de su oficialización ocurrida en Santiago de Chile, en los días finales del mes de noviembre y los primeros de diciembre de ese año, con la participación de representantes de las Inteligencias del país anfitrión, Bolivia, Argentina, Paraguay, Uruguay y Brasil.

Esta fase, la más letal de todas, se describía como la eliminación física de adversarios de los Gobiernos de los países miembros, que aportarían sicarios y los recursos necesarios para operar dentro o fuera de sus fronteras.

El lunes 6 de octubre de 1975 el Cóndor salido de los cuarteles chilenos irrumpió en la otoñal noche italiana de ese día para eliminar a uno de sus opositores, Bernardo Leighton Guzmán, senador demócrata cristiano. La calle romana recibió la sangre del político y la de su esposa Ana María Fresno Ovalle, ambos no murieron en el atentado, pero padecieron secuelas hasta el fallecimiento, veinte años después.

El agredido, nació el 16 de agosto de 1909, se graduó como abogado en la Universidad Católica de Chile, fervoroso católico, militó en el Partido Demócrata Cristiano, fue un estrecho colaborador del citado Frei Montalva y enconado crítico de la dictadura militar que gobernó Chile entre 1973 y 1990.

En febrero de 1974 se trasladó con su esposa a Europa, invitado a dictar conferencias sobre lo que acontecía en Chile. Esto, años más tarde, le costaría la prohibición de ingresar al país, la dictadura lo desterró.

Eran pasadas las ocho de la noche del fatídico lunes, cuando el matrimonio se disponía a entrar al edificio de apartamentos donde vivían ubicada en la vía Aurelia muy cerca del Vaticano, los sicarios que estaban al acecho, descargaron sus armas a corta distancia, fueron baleados  por neofascistas italianos en asociación con el terrorista Stefano Delle Chiaie.

Según investigaciones realizadas se determinó que el mencionado criminal italiano había recibido el encargo de Michael Townley, estadounidense agente de la Dirección de Inteligencia Nacional, DINA, quien junto al terrorista de origen cubano Virgilio Paz Romero, miembro del fascista Movimiento Nacionalista Cubano, MNC, coordinarían con los italianos el atentado que  formaba parte de la Operación Cóndor.

Al día siguiente, Leighton fue operado del cerebro para evitar que perdiera el sentido del habla. Pese a los esfuerzos médicos, sus funciones cerebrales resultaron comprometidas de manera irreversible, en lo adelante alternaría momentos de lucidez con otros de olvido y ausencia. Su esposa quedó parapléjica por el resto de su vida.

Este acto terrorista interrumpió el ingente esfuerzo que realizaban para organizar la resistencia cívica contra los fascistas. Como resultado de una campaña de solidaridad inspirada en su frágil estado de salud, en 1978 se les permitió el ingreso a Chile y se retiró a la vida privada. Tras dos décadas de lucha contra las secuelas, falleció en la capital chilena el 26 de enero de 1995, como consecuencia de un paro cardiorrespiratorio.

La conjura se había urdido durante meses, casi todo estaba previsto desde quién sería el sicario que halaría el gatillo, el seguimiento minucioso de los movimientos del “blanco”, de su esposa y las medidas para desviar después a los investigadores hacia pistas falsas. Los terroristas del Movimiento Nacionalista Cubano harían su parte: desinformar.

En esta fase superior de la Operación Cóndor, los criminales sudamericanos se aliaron a los terroristas de varias organizaciones europeas y junto a ellas tramaron diversos planes para ejecutar a objetivos comunes, realizar espionaje, facilitar los movimientos y el trasiego de armas y explosivos.

El elegido rechazaba toda acción inconstitucional fraguada por los militares para derrocar a Salvador Allende. Después del golpe castrense se pronunció en su contra y persuadió a otros dirigentes de la Democracia Cristiana chilena a sumarse al rechazo del fascismo que dominaba al país.

Acosado por sus posiciones críticas a la dictadura partió a Italia desde donde continuaría su labor que lo convirtió en un “blanco” priorizado para Cóndor que había decidido ensanchar sus fronteras y tener capacidad para extender sus tentáculos a cualquier oscuro confín donde pudiera estar refugiado un adversario.

En Italia se vincularon a los miembros de Avanguardia Nazionale (Vanguardia Nacional), grupo neofascista, brazo armado del Frente Nacional, del cual era su líder Stefano Delle Chiaie, quien surge en 1960 del movimiento universitario de extrema derecha. En el mundo del terrorismo italiano Stefano era conocido como Alfredo.

Para los detalles de la conspiración, viajó a Roma, Michael Townley, quien ya los conocía desde principios de la década de los setenta cuando era un activo miembro de la organización extremista chilena Patria y Libertad.

También denominado Frente Nacionalista Patria y Libertad, fue organización nacionalista de ultraderecha chilena fundada después del triunfo de la Unidad Popular en 1971, por el abogado Pablo Rodríguez Grez.

En junio de ese año, Townley asumió una de sus tantas identidades falsas proporcionadas por los golpistas y llegó a Roma, como con el pasaporte a nombre de  Kenneth Enyart, junto a Virgilio Paz Romero, terrorista del MNC insertado en Cóndor.

Ambos viajaron en la línea aérea bahameña, International Air Bahamas, con escalas en Nassau y Luxemburgo y destino final Frankfurt, donde la DINA había creado una de sus bases de operaciones en Europa.

La presencia de Paz Romero no era tan necesaria en ese momento, pero sí para la futura participación del MNC en las misiones de la DINA, era importante según el militar Contreras Sepúlveda dar la imagen de confianza hacia los terroristas anticubanos.

El terrorista Paz Romero, no era un improvisado, había participado con Townley en los planes para eliminar físicamente a Carlos Altamirano, líder socialista chileno, en Alemania, ahora en Roma había sido encargado de alquilar un apartamento y prepararlo. Este terrorista durante los preparativos demostró sus amplios conocimientos en preparar bombas, tanto que impresionó a los italianos con el empleo de relojes de pulsera para armar dispositivos de tiempopara hacer detonar los explosivos. Por encargo de Alfredo prepararon una bomba para colocarla en la embajada de Argelia en Roma, lo cual formaba parte de un plan para atentar contra esas sedes en varios países de Europa. Además, los extremistas italianos conocerían que esa agencia utilizaba los servicios de los terroristas de Miami, que durante más de un cuarto de siglo habían empleado el terrorismo, eso era un aval para él convincente.

Mientras, Mariana Inés Callejas, antes había estado en Nueva York donde el MNC le ofreció venderle un pasaporte, al costo de cinco mil dólares. El trato solo llegó hasta la compra de un certificado de nacimiento puertorriqueño por 150 dólares, que Inés le entregó en Santiago de Chile al coronel Pedro Espinosa.

Se presentó un inconveniente migratorio porque no todos los documentos de Paz Romero coincidían, lo cual alertó a la policía de Austria, por eso después del atentado, en la frontera austriaca el terrorista anticubano no es admitido y devuelto a Italia, lo cual es una prueba de la estancia del trío terrorista en Italia en el momento del atentado.

A su regreso a Italia, Townley nuevamente persuade a los miembros de Avanguardia Nazionale para que busquen al sicario ejecutor. Inés, quien había llegado a Roma, con la identificación de Carmen Luz Correa Letelier, mientras Paz Romero, viajaba con el nombre de Javier Romero y Townley, como Andrés Wilson, son alojados definitivamente en un apartamento de seguridad de Avanguardia Nazionale en la zona conocida como Tumba de Nerón. Durante casi un mes trabajaron profesionalmente para el diseño del crimen.

Regresó a Europa a finales de agosto, visitó sus redes en Alemania y de nuevo a Roma; el 6 de septiembre junto a Paz se registra en el hotel Génova con su verdadero nombre lo cual sería un cabo suelto encontrado después en las investigaciones del crimen, por las autoridades italianas. Se pasan al Homs, por tres días.

El cerco alrededor del matrimonio se estrechó, no se percataron que la muerte los rondaba, cada detalle fue verificado, el seguimiento se mantuvo todo el día y la noche. El 1ro de octubre y nuevamente el día tres llama desde la capital italiana a una fuente en Alemania para que le asegurara que su víctima no saldría de la ciudad en los días siguientes.

El criminal estadounidense, cambia de hotel y de identidad, ahora se hace llamar nuevamente Kenneth Enyart y con ese nombre se hospeda en el hotel Touring, ubicado cerca de la terminal Termini, donde estaría hasta el día siete y el siguiente después del atentado, cuando abandonó el país.

Ejecutado el atentado, el plan para desorientar a las autoridades se pone en marcha, los terroristas anticubanos tenían la tarea de adjudicarse el crimen. El 17 de octubre, el Diario Las Américas, en Miami, divulga que  el grupo terrorista anticubano CERO, se acreditaba el atentado. Así el MNC entraba en el juego.

El adjudicarse este hecho estratégicamente demostraría estar en nexos operativos con los chilenos. El reconocimiento sería el inicio de la triple alianza, DINA-Avanguardia Nazionale y MNC. Explicar por qué una organización anticubana estaría interesada en atentar contra un político demócrata cristiano chileno a miles de millas de sus enemigos primarios, era difícil de entender, pero para el MNC esto significaba exhibir una supuesta capacidad de acción más allá de sus fronteras históricas, le daba notoriedad entre otros grupos terroristas y les enviaba un claro mensaje de sus contactos internacionales, que quedarían totalmente expuestos meses después con el asesinato de otro chileno, Orlando Letelier.

Un segundo mensaje enviado por CERO a la agencia norteamericana Associated Press en Miami el 4 de noviembre, se adjudicaba la eliminación física en esa ciudad del criminal Rolando Masferrer Rojas, ocurrido el 31 de octubre. La misiva era el enmascaramiento para deslizar otros datos sobre el atentado en Roma que excluyese cualquier duda sobre la real responsabilidad de ese grupo en el hecho.

Se precisaba la forma de la agresión y revelaba que se había realizado con una pistola Beretta, calibre 9 mm. Eran reveladores y solo un participante directo podía tenerlos, se plantaba así la supuesta participación de los terroristas.

Para respaldar a sus aliados anticubanos, los fascistas chilenos hicieron publicar en el vespertino La Segunda, el 8 de noviembre, un artículo titulado “Anticastristas dicen que atentaron contra Leighton” y el texto era el siguiente: “Cubanos anticastristas, según afirma el periódico Guerra que ellos mismos editan en la ciudad de Nueva Jersey, Estados Unidos, serían los autores del atentado en contra de Bernardo Leighton y su esposa. El hecho se registró hace algún tiempo en Roma”.

Así quedó consumado este crimen en el marco de la Operación Cóndor, que apenas comenzaba a eliminar a sus adversarios con la asistencia solicita de los terroristas anticubanos.

RL/ Imagen de portada: Emergente / Medium.

 

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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