El Latino: 74 años de un templo del béisbol cubano

Este lunes 26 de octubre hay razones para festejar entre aficionados, peloteros, entrenadores y amantes del béisbol en general. El cumpleaños 74 del estadio Latinoamericano, nacido con el nombre de Gran Stadium de La Habana o Estadio del Cerro, debe llenarnos de satisfacción a todos, pues contamos con el templo más sagrado del deporte nacional y uno de los más antiguos y admirados en América Latina.

Cuando se inauguró aquel 26 de octubre del año 1946 con el partido entre los equipos Alacranes del Almendares y Elefantes de Cienfuegos, de la Liga de Béisbol Profesional cubana, muchos no podían creer la inmensa cantidad de personas que se dio cita para el juego. Cálculos conservadores hablan de más 31 mil aficionados, a pesar de no tener las gradas actuales en los jardines.

Las ocho torres de 500 bombillos permitían hacer casi de día el interior de la instalación en las noches. El consumo eléctrico, según la prensa de la época, significaba el consumo eléctrico del municipio Ciego de Ávila. Las dimensiones del terreno eran distintas a las que conocemos hoy: 340 pies por el jardín izquierdo y el derecho, así como 450 por el central. Su ubicación a solo cinco cuadras de la Esquina de Tejas lo convertía en una referencia obligada para quienes ya amaban la pelota como algo familiar y muy preciado.

En su terreno se inauguró en 1949 la Serie del Caribe y por esa época fue también una de las sedes de la Liga Internacional de la Florida con la presencia del conjunto Los Havana Cubans. Hacia 1952 acogió el XIII campeonato mundial (luego organizaría los de 1971, 1973, 1984 y 2002). También tuvieron su asiento allí los Cuban Sugar Kings, de la Liga Internacional Triple A, que ganó el campeonato en 1959.

En 1960 se rebautizó con el nombre de Estadio Latinoamericano y su historia creció, aunque para muchos pasó a ser simplemente “El Latino”. Desde la creación de las Series Nacionales en 1962 ha sido el cuartel general de los equipos de la capital: Industriales, Metropolitanos, así como en las Selectivas de La Habana, Ciudad de La Habana, con un color predominante: azul.

En sus predios se han celebrado eventos políticos, conciertos culturales, partidos de fútbol y hasta peleas de boxeo. Dos actos heroicos de jóvenes de la Federación Estudiantil Universitaria (el 26 de noviembre de 1952 y el 4 de diciembre de 1955), marcaron su historia. Los jóvenes irrumpieron en el terreno para protestar contra la dictadura de Batista y la actitud en ambos momentos del árbitro Amado Maestri se recuerda todavía por su gallardía y ética.

Una profunda remodelación para la XI Serie Nacional y el campeonato mundial de 1971permitió ampliar la capacidad del estadio hasta 45 047 aficionados (cifra oficial). Otra remodelación importante la recibiría en 1978, cuando acogió la inauguración y clausura del Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes.

En su terreno han jugado —sin exagerar—  los más grandes peloteros de Cuba, América y buena parte del mundo. En sus pasillos, asientos y graderío se respira la mística de las hazañas realizadas por miles de nombres con sus batazos o lanzamientos, así como de personajes íconos dentro de la afición como Armandito El Tintorero, infaltable en la banda de tercera base, para apoyar a sus queridos Industriales y a las selecciones cubanas.

Para quienes lo aman como ese patrimonio sagrado de la nación que algún día se reconocerá, el Latino significa también Cuba, identidad y cultura. No faltan las respuestas en decenas de entrevistas: “El que juega ahí puede jugar en cualquier estadio del mundo… Es la Catedral del Béisbol… Es la mejor prueba de fuego si quieres dedicarte a este deporte”, son algunas de las confesiones de grandes jugadores.

Desde el 2009, la emblemática institución vivió otro proceso de reparación, que incluyó un cambio total del techo, nuevo sistema de iluminación y la colocación de una pantalla digital gigante en las alturas del jardín izquierdo. Todo eso concluyó, por suerte, y en un dilatado proceso, en el 2019.

El estadio Latinoamericano vive en la memoria de cada pelotero como el lugar más codiciado para mostrar su talento. Por casi 74 años lo ha sido y todavía sobre sus hombros pesa un futuro del que, al decir de un gran escritor cubano, no podrá apartarse el ensordecedor grito de un pueblo por su pasión más eterna.

Tomado de Cubadebate/ Foto de portada: Ernesto Mastrascusa/ EFE.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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