Estados Unidos: Administración Trump controla información sobre la pandemia en principal agencia de salud pública

Como parte de una medida bastante polémica y cuestionada, el actual Gobierno de los Estados Unidos colocó dos agentes políticos en la sede de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), en Atlanta.

La Administración Trump busca controlar y limitar la información que se difunde sobre la pandemia de COVID-19, mientras el mandatario continúa promoviendo una visión positiva y tranquilizadora de la situación, casi siempre contraria a la evidencia científica.

Según un reporte de AP, los dos funcionarios, que fueron destinados a la principal agencia de salud pública de Estados Unidos desde junio, no tienen experiencia en salud pública. Su tarea ha quedado clara: vigilar al doctor Robert Redfield, director de la agencia, además de a los científicos.

Así lo confirmaron media docena de funcionarios de los CDC y del Gobierno que hablaron con el medio de prensa, bajo condición de anonimato para discutir asuntos internos. Uno de los entrevistados reveló que los nombramientos forman parte de un esfuerzo para introducir más “políticos” en los CDC y ayudar así a controlar su mensaje tras un puñado de filtraciones. La Casa Blanca declinó realizar comentarios.

Las fuentes anónimas añadieron que, en el momento de la llegada de los agentes políticos a Atlanta, sus funciones eran un misterio para el personal de mayor rango de la agencia. Sin embargo, terminaron asentándose. Nina Witkofsky se convirtió en jefa de personal interina, un puesto influyente como mano derecha de Redfield. Mientras, su adjunto TreyMoeller comenzó a asistir a reuniones científicas.

Según la investigación, aún no está clara la influencia de estas personas en el trabajo de los CDC. En un correo electrónico enviado a la AP, Moeller apuntó que “trabajo para el doctor Redfield, quien está comprometido al 100% con la ciencia y con los miles de empleados con una increíble dedicación de los CDC”.

Sin embargo, los investigadores del Congreso están examinando el posible conflicto tras acumular pruebas de interferencias políticas en las publicaciones científicas, documentos con lineamientos y publicaciones en internet de los investigadores de la agencia.

Witkofsky y Moeller están en la lista de funcionarios que un subcomité de la Cámara de Representantes para la crisis del coronavirus quiere entrevistar dentro de una pesquisa iniciada a mediados de septiembre tras denuncias de que algunos miembros del Gobierno de Trump impidieron que los CDC publicasen reportes científicos precisos durante la pandemia.

La agencia en cuestión ha jugado un papel fundamental como cara visible de la respuesta estadounidense durante pandemias anteriores como la del Ébola. En aquellas ocasiones, como durante los primeros meses de la actual crisis sanitaria, ofreciendo consejos con base científica.

Sin embargo, en febrero tuvieron los primeros tropiezos. Una experta en enfermedades infecciosas de los CDC, la doctora Nancy Messonnier, molestó al Gobierno al hablar con franqueza sobre los peligros del virus mientras Trump le restaba importancia. En cuestión de semanas, la agencia desapareció de escena.

Sin embargo, la institución científica continuó recopilando información basada en la ciencia que choca con la narrativa de la Casa Blanca. No es secreto para nadie que el discurso de Trump frente a la COVID-19 se ha centrado en restarle importancia y asumir que “es algo con lo que tenemos que vivir”.

Por tanto, apenas sorprende saber que en mayo una serie de correos electrónicos filtrados y documentos científicos detallaron cómo la actual administración enterró los lineamientos de la agencia para la reapertura de comunidades en pleno auge de la pandemia.

Las noticias resultantes enojaron al Gobierno y avivaron los esfuerzos para ejercer un mayor control sobre los CDC, según las declaraciones recogidas por AP.

La aparente intervención por parte de la Casa Blanca y del Departamento de Salud y Servicios Humanos han hecho que incluso los expertos científicos cuestionen algunas de las decisiones de la agencia.

“No confío en los (designados políticos) que han entrado en los CDC”, afirmó el doctor Rick Bright, un experto federal en vacunas que presentó una queja por irregularidades alegando que fue reasignado a un puesto menor porque se resistió a la presión política de permitir el uso generalizado de la hidroxicloroquina, un medicamento contra la malaria que Trump promovió como tratamiento contra el COVID-19.

Esto es absolutamente aterrador”, añadió. “Lleva a señales contradictorias a la población. Y creo que está incrementando la magnitud y la duración de toda esta pandemia”, aseguró. Otra vez los intereses políticos del gobierno liderado por Trump parecen estar por encima de la salud de la gente.

AT/ RL/ Foto de portada: AFP.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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