Historias de la Revolución Cubana: El día en que se inauguró la comunidad de Aridanes y llegó la luz eléctrica

Gracias Elsita, hermana, que siempre recuerdas tus orígenes con orgullo

Por Maribel Acosta Damas/ RL

Elsa era una niña. Su papá la llevó porque era el líder del Partido Comunista de la zona. Su mamá y su hermano también estaban. Ella tenía 5 años y no ha podido olvidarlo. Recuerda los rostros de las personas, la emoción tan grande de ese día del año 1970.

Aridanes es una localidad del municipio Yagujay en la provincia de Sancti Spíritus al centro de la isla. Pequeña y pobre, era de aquellos lugares olvidados antes del triunfo de la Revolución Cubana en enero de 1959. Chozas de guano, pisos de tierra, oscuridad cada noche; sus hombres trabajaban en la caña para los ingenios azucareros de millonarios, de fortunas en los bancos de Estados Unidos y de mansiones espléndidas en La Habana… Pero a nadie le importaba que en Aridanes no hubiera escuela ni luz eléctrica ni caminos, ni médico… solo miseria… Allí vivían unas 500 personas ¡A quien le importaba su suerte!

Con el triunfo de la Revolución en Aridanes se construyó un taller de mantenimiento para combinadas cañeras y maquinaria agrícola y la presa Aridanes, parte del programa de embalses del país para aprovechar el agua en beneficio del desarrollo.

Ese día de 1970 en que Elsa fue con su madre, su padre y su hermano, las chozas de miseria habían sido derrumbadas y se inauguró una comunidad nueva con viviendas confortables y hermosas… Ese día esperaron a que llegara la noche porque en ese momento se encendió la luz y por primera vez los habitantes de Aridanes vieron la luz eléctrica… Elsa cuenta que aunque era una niña, se quedó impresionada por la reacción de la gente, las miradas asombradas a los bombillos encendidos dentro de sus nuevas casitas y afuera, y todo sonaba en medio de los sonidos propios del campo… Era magia… seguro que era magia…

En Aridanes anidan muchas aves como el Azulejo, los Gorriones, las Palomas y los Tomeguines. Abundan las mariposas y la vegetación es exuberante y verde. La Revolución, no solo hizo una comunidad nueva y llevó la luz, sino que además construyó una escuela primaria equipada con el módulo destinado a los audiovisuales y dos computadoras y un anexo de la Facultad Obrero Campesina que funciona los sábados. Por supuesto tiene un consultorio del médico de la familia y sus vecinos reciben las vacunas y los medicamentos que la isla ha ido produciendo ella misma en su industria biotecnológica.

Aridanes es solo una historia común. Al triunfo de la Revolución, Cuba había heredado dos millones 800 mil personas carentes de luz eléctrica en las áreas rural y suburbana, como denunció Fidel Castro en su alegato de autodefensa La Historia me absolverá, pronunciado durante el juicio por los ataques a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes en 1953. Esta era una de las grandes tragedias de un país cuyas tierras e industrias estaban en manos de las transnacionales estadounidenses principalmente. El país estaba electrificado al 56%.

Actualmente los programas de electrificación de la Revolución alcanzan cobertura nacional y la isla dispone de un sistema único electrificado al 100%, con líneas que llegan hasta las zonas más intrincadas de los campos y montañas. Cuba emprende nuevos programas de inversión energética que incluyen el mantenimiento e inversión en sus estaciones termoeléctricas y el desarrollo de las fuentes renovables con el uso de la energía eólica y fotovoltaica, de gran perspectiva en la isla.

El día que llegó la luz a Aridanes está tan lejano que ya casi nadie lo recuerda, pero cuando Elsa lo cuenta a su hijo, y todavía se emociona, ahí están esas historias que vale la pena rescatar para la memoria colectiva de un país que todo lo ha hecho a golpe de pasión e inteligencia. Y ese es el mejor legado.

Foto: Cortesía de Elsa Rodríguez

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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