Mensajes desde la selva: Análisis de los comunicados del Ejército de Liberación Nacional de Bolivia

El suceso editorial que significó en 1968 la publicación en varios países y la distribución gratuita en Cuba del Diario del Che en Bolivia, llegó en el año 2018 a su 50 aniversario. Para conmemorar la fecha se publicó una reedición que, aunque siguió las concepciones editoriales y de diseño de aquella, incluye las páginas sustraídas por el ejército boliviano, la aclaración de algunos términos que por su complejidad no habían podido descifrase entonces y, a modo de anexo, una serie de documentos y apuntes realizados por el Che entre los que se encuentran las «Instrucciones a los cuadros destinados al trabajo urbano» y cinco comunicados —cuatro dirigidos al pueblo boliviano y uno a los mineros― firmados por el Ejército de Liberación Nacional (ELN).

Estos documentos son de gran relevancia, en tanto develan las acciones encaminadas por el ELN para incrementar la incorporación de bolivianos a la lucha y, a la vez, contrarrestar las informaciones desvirtuadas sobre la realidad de la guerrilla, difundidas ampliamente por la prensa. Sin embargo, salvo el primero, redactado el 27 de marzo de 1967 y publicado en el periódico Prensa Libre en Cochabamba el 1° de mayo de ese año (1), los restantes, por múltiples razones, nunca se dieron a conocer. En este sentido puede decirse que estos mensajes no cumplieron su cometido; en cambio, desde el presente, constituyen un valioso testimonio que permite analizar de un modo más íntegro y objetivo la gesta guerrillera en Bolivia.

Luego del primer combate, el 23 de marzo de 1967, el parte oficial del gobierno y las informaciones dadas a la prensa por Barrientos falseaban la realidad de lo ocurrido. No solo se igualaba la cantidad de muertos y prisioneros para ambas partes y se aseguraba la autoeliminación de uno de los miembros de la guerrilla, sino que se informaba sobre el supuesto fusilamiento, después del combate, de los heridos retenidos por los guerrilleros. Esta situación provocó que el naciente Ejército de Liberación Nacional (ELN) redactara, el 27 de marzo, el «Comunicado no. 1 al pueblo boliviano» para aclarar a la opinión pública en general y al pueblo en particular, la verdad acerca de los acontecimientos recientes. Este comunicado puede considerarse el manifiesto fundador del ELN, no solo por ser la primera vez que se lo nombra de este modo, sino porque en él se caracterizan las fuerzas participantes en la lucha y se declaran los principios, objetivos y modo de accionar del movimiento insurgente.

Desde la experiencia de la lucha en Cuba, el Che había comprendido la función cardinal de la difusión y la propaganda, de mayor efectividad cuando se emite desde adentro de la zona guerrillera (2), pues una vez iniciada la lucha armada, se hace necesario librar también un intenso combate mediático que permita, además, mantener la conexión vital entre las filas guerrilleras y el pueblo.

Por eso, al leer los Comunicados al pueblo y a los mineros de Bolivia, se comprende que el Che buscaba, como había teorizado años antes en su libro Guerra de guerrillas, difundir con profundidad la idea revolucionaria «atendiendo siempre al principio fundamental de que la verdad, a la larga, es más beneficiosa para los pueblos» (3).

Otro vínculo entre los comunicados y el manual redactado por el Che, se expresa en uno de los primeros enunciados de este último: «no siempre hay que esperar a que se den todas las condiciones para la revolución; el foco insurreccional puede desarrollar condiciones subjetivas sobre la base de condiciones objetivas dadas». Pues, al analizar la estructura y contenido de los comunicados, se puede desprender que una de sus funciones implícitas era precisamente crear conciencia en el campesinado y el pueblo en general sobre las condiciones de extrema pobreza y desventaja social a que eran sometidos por un gobierno que solo respondía a los intereses de la burguesía nacional proimperialista.

Todos los comunicados inician con una sentencia que sintetiza su contenido: «Frente a la mentira reaccionaria, la verdad revolucionaria», y a la vez muestra la oposición antitética que los atraviesa: guerrilleros v/s soldado opresor. Es sugerente que, al establecer dicha oposición, quedan por lógica los guerrilleros del lado de los oprimidos, lo que responde directamente a la función convocante de los comunicados. Similar contraste se establece al inicio de Guerra de guerrillas:

De un lado tenemos el grupo opresor y su agente el ejército profesional bien armado y disciplinado, que, en muchos casos, puede contar con el apoyo extranjero y el de pequeños grupos burocráticos. Del otro la población de la región de que se trate. La lucha guerrillera es una lucha del pueblo. La guerrilla como núcleo armado, es la vanguardia combatiente del mismo. Su gran fuerza radica en la masa de la población.

De ahí la necesidad de crear en el pueblo la conciencia de ser participante imprescindible de la acción armada que se gesta. En la primera oración del «Comunicado número 1», advertimos una correlación similar a la de la cita de Guerra de guerrillas: «El grupo de gorilas usurpadores, tras asesinar a obreros y preparar el terreno para la entrega total de nuestras riquezas al imperialismo norteamericano, se burló de pueblo en una farsa comicial. Cuando llega la hora de la verdad y el pueblo se alza en armas, respondiendo a la usurpación armada con la lucha armada, pretende seguir su torneo de mentiras».

La eficacia narrativa de este fragmento es indiscutible, en tanto una sola oración es suficiente para caracterizar al enemigo, y a la vez enunciar las razones de la lucha guerrillera. Analicemos algunos de los apelativos utilizados por el Che en dicha caracterización. El primero, «orilas usurpadores», es la imagen arquetípica que representa en el imaginario latinoamericano a los protagonistas de las sangrientas dictaduras militares del continente. Mientras que los adjetivos «entreguistas» y «proimperialistas«, enuncian las características propias de las oligarquía y burguesías nacionales que en toda América Latina propiciaron la expropiación de las riquezas y sometieron las naciones a los intereses de los capitales imperialistas, sobre todo de Estados Unidos. El uso de estas palabras contiene un innegable matiz de denuncia, imprescindible si se quiere crear conciencia sobre una realidad que intentaba solaparse.

Luego de esta primera oración, el texto continúa con la presentación de la fuerza insurgente que no es otra que el pueblo alzado en armas. Comienzan a establecerse entonces, a modo de contrapunteo, las diferencias entre los dos grupos, a partir sobre todo del uso del paralelismo, figura retórica de gran impacto por su síntesis. La principal diferencia que se esgrime es la moral, resaltando, a cada momento, con acciones concretas la superioridad de los guerrilleros.

Una de las premisas que se lee en Guerra de guerrillas apunta precisamente al hecho de que: «(…) el guerrillero, como elemento consciente de la vanguardia popular, debe tener una conducta moral que lo acredite como verdadero sacerdote de la reforma que pretende. A la austeridad obligada por difíciles condiciones de la guerra debe sumar la austeridad nacida de un rígido autocontrol que impida un solo exceso, un solo desliz, en ocasión en que las circunstancias pudieran permitirlo. El soldado guerrillero debe ser un asceta».

Igual sentido tiene el hecho de que los comunicados narren las victorias en combate del Ejército de Liberación Nacional, pues cada una aporta confianza al guerrillero, en tanto demuestra la posibilidad de que un pequeño grupo de hombres, armados sobre todo por principios justos, pueden derrocar a un ejército en muchos casos superior, desde el punto de vista militar. En Guerra de guerrillas el Che enunciaba: «Dentro del andamiaje de la vida combatiente, el hecho más interesante, el que lleva a todos al paroxismo de la alegría y hace marchar con renovados bríos, es el combate (…) clímax de la vida guerrillera (…)» Y continúa más adelante «El combate es el drama más importante de la vida guerrillera. Ocupa sólo momentos en el desarrollo de la contienda; sin embargo estos instantes estelares adquieren una importancia extraordinaria pues cada pequeño encuentro es una batalla de índole fundamental para los combatientes».

Otro de los elementos que acentúa la superioridad moral del ELN, expresado desde el «Comunicado no. 1», es la atención al enemigo. Ya lo había expuesto el Che en Guerra de Guerrillas, y constituía una práctica habitual desde la lucha guerrillera en Cuba: «Parte fundamental de la táctica guerrillera es el trato a todos los seres humanos de la zona. Es importante, asimismo, el trato dado al enemigo (…). Los sobrevivientes deben ser dejados en libertad. Los heridos deben ser cuidados con todos los recursos posibles en el momento de la acción. La conducta con la población civil debe estar reglada por un gran respeto a todas las tradiciones y normas de la gente de la zona, para ir a una demostración efectiva, con los hechos, de la superioridad moral del soldado guerrillero sobre el soldado opresor».

Nuevamente se evidencia el contraste moral entre unos y otros.

Unido a la función comunicativa y convocante de estos comunicados, resulta innegable la dimensión educativa que entrañan, en tanto para el Che «el guerrillero es un reformador social. El guerrillero empuña las armas como protesta airada del pueblo contra sus opresores, y lucha por cambiar el régimen social que mantiene a todos sus hermanos desarmados en el oprobio y la miseria».

Los tres comunicados que siguen al primero son similares en cuanto a forma y propósito. Redactados luego de los combates del 10 de abril y el 8 de mayo, el no. 2 y no. 3 exponen lo acontecido, mientras «el cuarto explica la composición de nuestra guerrilla y aclara el infundio de la muerte de Inti» (4). Sin embargo, es válido citar algunos fragmentos que contribuyen a reforzar los análisis anteriores.

En el comunicado no. 2, al enunciar las bajas de ambas partes, Che realiza una denuncia que muestra el carácter humano de los guerrilleros y, por contraste, la actitud inmoral asumida por quienes dirigían la lucha, con el fin de concientizar al pueblo haciendo más visibles las injusticias, y lograr un apoyo mayor a la gesta guerrillera: «los jerarcas del Ejército boliviano están enviando soldados bisoños, casi niños, al matadero, mientras ellos inventan partes en La Paz y luego se dan golpes de pecho en funerales demagógicos, ocultando el que son los verdaderos culpables de que la sangre corra en Bolivia».

Otra denuncia apunta a la estrategia seguida por el gobierno boliviano, de solicitar la ayuda de asesores norteamericanos y, en este caso, el Che recurre a la comparación con un elemento conocido, la guerra contra el pueblo vietnamita, estableciendo puntos en común: «Ahora se quitan la máscara y comienzan a llamar “asesores» norteamericanos; así se inició la guerra de Vietnam que desangra a ese pueblo heroico y pone en peligro la paz del mundo».

Si bien este comunicado denuncia la táctica militar, el no. 3 deja expuesta la estrategia de tergiversación de los acontecimientos para crear un estado de opinión errado sobre la efectividad de la guerrilla: «Son frecuentes los comunicados del ejército represivo en que anuncian muertes guerrilleras; mezclando cierta verdad sobre sus bajas reconocidas con fantasía sobre las nuestras y, desesperado en su impotencia, recurriendo a mentiras o ensañándose con periodistas que, por sus características ideológicas, son adversarios naturales del régimen, imputándoles todos los males que sufre».

Por último, resulta interesante destacar el «Comunicado no. 4». Pues al cierre de este, Che expone el alcance continental de la lucha en Bolivia: «(…) cualquier ciudadano que acepte nuestro programa mínimo, conducente a la liberación de Bolivia, es aceptado en las filas revolucionarias con iguales derechos y deberes que los combatientes bolivianos, los que constituyen, naturalmente, la inmensa mayoría de nuestro movimiento. Todo hombre que luche con las armas en la mano por la libertad de nuestra Patria merece, y recibe, el honroso título de boliviano, independientemente del lugar donde haya nacido. Así interpretamos el auténtico internacionalismo revolucionario».

Nótese cómo el contenido de los comunicados revela el propósito de la guerrilla de incrementar su eficacia, no ya desde el punto de vista militar netamente, sino, sobre todo, desde el punto de vista ideológico. Pues, lo que comienza siendo una declaración de la composición y las acciones de la guerrilla y una forma de contrarrestar la desinformación, continúa con la denuncia de los problemas que afectan la sociedad boliviana para concluir en una declaración del carácter internacional de la lucha que se emprende, en total coherencia con los expresado por el Che en el «Mensaje a la Tricontinental» cuando afirma que «cada gota de sangre derramada en un territorio bajo cuya bandera no se ha nacido, es experiencia que recoge quien sobrevive para aplicarla luego en la lucha por la liberación de su lugar de origen. Y cada pueblo que se libere, es una fase de la batalla por la liberación del propio pueblo que se ha ganado».

Si bien los comunicados emitidos por el ELN no tuvieron el alcance y la recepción esperados, las noticias de los primeros combates llegadas a través de diversos medios de prensa, produjeron reacciones de apoyo a la guerrilla por parte del movimiento estudiantil y obrero. Lo que lleva al Che a apuntar el 14 de julio en su Diario que «el gobierno se desintegra rápidamente«.

De todos estos acontecimientos es necesario resaltar aquellos que tienen que ver con el sector minero, una de las mayores fuerzas populares del país, protagonista de la revolución de 1952. Pues, cuando el gobierno de Barrientos ―asesorado por militares norteamericanos— tuvo conocimiento de la marcha y la reunión que preparaban para hacer más efectivo el apoyo a la guerrilla, decidió intervenir militarmente las minas, consciente de las consecuencias que traería la unión de estas dos fuerzas revolucionarias.

Como parte de dicha intervención, en la madrugada del 24 de junio, el Ejército y la Fuerza Aérea rodearon, atacaron y bombardearon las minas de Catavi y Siglo XX, con un saldo de 87 víctimas entre muertos y heridos, así como la prisión o expulsión del territorio boliviano de los principales dirigentes obreros. A partir de esta fecha se decretó la militarización de las minas y el estado de sitio.

Estos hechos motivaron la redacción del «Comunicado no. 5 a los mineros de Bolivia». Este texto, distinto a los demás en estructura y función, no comienza con el exergo de los anteriores, sino con una convocatoria a quienes el ELN nombra compañeros. En su contenido resuenan los versos de aquel poema escrito años atrás por el Che cuando a su paso por Bolivia sintió la presencia de «los rostros enérgicos de los mineros» durante la efervescencia social que provocara la revolución de 1952.

A estos acontecimientos vuelve el Che en el comunicado, retoma la historia de esa revolución frustrada como estrategia de movilización, concatenando los hechos de entonces con los del presente: «Ahora estamos recuperándonos de una derrota provocada por la repetición de errores tácticos de la clase obrera y preparando al país, pacientemente, para una revolución profunda que transforme de raíz el sistema». Mientras el texto avanza, la convocatoria se hace más enfática, y al final queda expuesta con gran claridad y síntesis la premisa de que el camino hacia el triunfo era necesariamente, como había demostrado tantas veces la historia latinoamericana, el de la lucha armada.

Leer estos documentos desde el presente permite valorar con mayor determinación las dimensiones y el alcance de la gesta. Queda, sin embargo, la interrogante sobre lo que hubiese ocurrido si los comunicados hubieran seguido la ruta prevista. Quizás no sea tan osado afirmar que, como sentencia el Comunicado no. 5, habrían convertido «la derrota en triunfo y el llanto de las viudas proletarias en un himno de victoria».

Notas

(1) Posteriormente, según narra Pacho en su Diario, conocieron por la radio que el director del periódico que publicó el comunicado estaba preso. Muestra de la censura a la que también debió hacer frente la guerrilla.

(2) Guerra de guerrillas.

(3) Guerra de guerrillas.

(4) Ernesto Che Guevara: Diario de Bolivia, p.170.

Tomado de Cubadebate/ Foto de portada: Prensa Latina.

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cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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