Pronto se quemará en Miami a la Caperucita Roja

Por José Luis Méndez Méndez/ Especial para Resumen Latinoamericano

El terrorismo cultural ha tocado a las puertas del alcalde de Miami, Francis Suárez, quien se ha sumado al lenguaje y actuar cáustico de las organizaciones extremistas de la contrarrevolución cubana, que pululan en esa ciudad.

El agredir a los artistas cubanos que residen en la Isla y han actuado en Estados Unidos, no es una idea novedosa del regidor miamense, en el pasado músicos, artistas plásticos, cantantes, curadores, escritores y otras manifestaciones de la cultura cubana han sido blancos del extremismo y violencia inspirada en supuestas motivaciones políticas.

El 24 de julio de 1976, la organización terrorista Omega-7 se adjudica el intento de volar un teatro en la ciudad de Nueva York, donde actuaban artistas residentes de Cuba.

En la década de los años setenta del pasado, se producen agresiones contra el cuerpo de baile del Ballet Nacional de Cuba y la Prima Bailarina Alicia Alonso, durante sus presentaciones en la ciudad de Nueva York.

Se han quemado, además, obras de arte en galerías de Miami, que han presentado exposiciones de pintores residentes en Cuba, con el deliberado propósito de dividir a la nación cubana, impedir que los artistas de ambas orillas del Estrecho de la Florida, conozcan sus realizaciones.

Se han destruido miles de copias de discos de autores residentes en Cuba, de otros artistas no cubanos que han actuado en la Isla, o simplemente han reconocido los logros de la cultura cubana, que no tiene fronteras y está al servicio y disfrute mundial.

En julio de 1983, la emblemática orquesta Aragón, fue amenazada por terroristas en la ciudad de Nueva York; el 11 de julio de 1996, una bomba incendiaria es lanzada contra el restaurante Centro Vasco en Miami, por presentarse la cantante Rosa Fornés; el 15 de marzo de 1997, la emisora Radio Tropical de Miami, recibe una amenaza de colocación de bomba, por transmitir canciones de autores y cantantes que residen en Cuba; el 26 de agosto de 1998, el Centro Midem en Miami, recibió una amenaza de bomba que provoca la salida del público del salón de conciertos, durante la actuación del músico cubano de 91 años Francisco Repilado, Compay Segundo y al día siguiente es colocada una bomba incendiaria en el citado centro cultural, contra el propio artista cubano.

Se produjo una amenaza de bomba que es recibida por el club nocturno Amnesia en Miami Beach, antes de la actuación del músico cubano Orlando Valle, Maraca. Otra bomba incendiaria, estalla en el citado club antes de la actuación de ese cantante cubano.

Después se produjo una amenaza de bomba, recibida en el hotel Seville en Miami, antes de la actuación de la cantante cubana Rosa Fornés y se produce una agresión intolerante en el Miami Arena contra quienes asistían a la actuación del conjunto musical cubano Los Van Van.

Ha sido tan demencial la intolerancia contra los artistas cubanos, que en momentos ha llegado a la paradoja. El 14 de abril de 2002, un grupo de exaltados tirotean en Miami una exposición de cuadros referentes a Cuba, cuyos mensajes eran en contra del gobierno cubano.

Ahora, en sintonía con los antecedentes de referencia, el Alcalde se ha puesto al frente del coro de los intolerantes y declara persona non grata a otro artista cubano, esta vez el elegido fue el cantante Paulo Alfonso Fernández Gallo, conocido como Paulito FG, a quien sindicaron de ser cercano a las autoridades de su país. Eso, en la capital de la contrarrevolución es delito. En otras ocasiones el cantante había sido víctima de provocaciones.

Otro acto similar de intolerancia anterior fue dictado contra la prestigiosa canto autora Haila María Mompié. El rabioso Suárez, ha sido uno de los impulsores de cortar el intercambio cultural con artistas señalados de ser cercanos al gobierno cubano.

Temerosos, algunos artistas residentes en Cuba, que actúan en la ciudad floridana, han criticado a las autoridades de su país, ante el temor de ser purgados por la Alcaldía y que se les rescindan los contratos de actuación. La mayoría de ellos, han sido obligados a definirse en política, para poder actuar.

Una razia se ha desatado contra todo lo que proceda de la Isla irredenta, en medio del lenguaje corrosivo de la administración republicana de Donald Trump, que propugna el fanatismo y el odio por motivos políticos.

El fascista Suárez, pronto dispondrá que lleven a la hoguera de la ciudad a la Caperucita Roja, el color de su capa no es grata en esa capital de la intolerancia.

Foto de portada: MediaPunch /IPX

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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