Durante el azote de la COVID-19, más de 3 mil 500 mujeres fueron asesinadas en México

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Más de 3 mil 500 mujeres fueron asesinadas en México, desde el comienzo de la pandemia de COVID-19. La cifra resulta sumamente alarmante, a pesar de que algunos de estos crímenes fueron clasificados como homicidios cuando por sus causales apuntan a ser feminicidios.

Sobre esta situación y la naturalización de la violencia de género que refleja, alertó la diputada Silvia Lorena Villavicencio Ayala (Morena), integrante de la Comisión de Derechos Humanos, durante el conversatorio virtual «Alto a la criminalización de la protesta y a la persecución del movimiento feminista».

Según un reporte de SEM México, la legisladora detalló que se reportan 11 feminicidios diarios como promedio. Sin embargo, las protestas en contra de estos delitos son criminalizadas y estigmatizadas socialmente.

Relató que persiste una enorme indignación por la forma en que, por ejemplo, fue reprimida una protesta frente al palacio municipal de Cancún que alertaba sobre el asesinato de Alexis, una muchacha de 20 años de edad cuyo cuerpo fue desmembrado.

La diputada añadió que resulta particularmente complejo el hecho de que términos como “feminazi” se hayan naturalizado para desacreditar a quienes participan en estas manifestaciones. Se vende una imagen muy estigmatizada de mujeres que, al fin y al cabo, defienden su derecho a la vida.

«Más allá de la manifestación, se debe ver qué es lo que motiva esta violencia tan cruel contra ellas», subrayó.

Entre las causas de esta naturalización se encuentran mitos y estereotipos a través de los cuales «el cuerpo de la mujer se ha convertido en un territorio de apropiación”. No se les ve como sujetos autónomos y con derechos, sino como una extensión del patriarca, explicó Villavicencio Ayala.

En esa línea, Silvia Edith Chuc Aburto, investigadora, docente y activista por los derechos humanos de las mujeres, indicó que todavía se concibe a la mujer como una propiedad patriarcal intercambiable, idea que se extiende a toda la sociedad y permea las instituciones y las leyes, provocando una violencia institucional sistémica.

A partir de ahí, resulta casi lógico que las demandas de las mujeres se criminalicen y legitimen, en una clara señal de discriminación institucional que alienta más agresiones. Por ello, «se levanta la voz para exigir que nos dejen de matar y no se justifique en los discursos la violencia sexual».

En el camino hacia un México sin violencia es necesario además el esfuerzo de la prensa. Convencida de ello, Mariana Belló, integrante de Gobernanza Mx y de la Red Feminista Quintanarroense, sostuvo que «ante la violencia existente los medios de comunicación tienen mucho que hacer y aprender sobre el periodismo con perspectiva de género, porque siguen exhibiendo fotos e imágenes de los feminicidios sin respetar a la víctima».

AT/RL/Foto de portada: Rebecca Blackell/AP

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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