EEUU: Biden nombrará al diplomático Antony Blinken como Secretario de Estado

Compartir

El Presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden, nombrará al veterano diplomático Antony Blinken como su secretario de Estado, una decisión que podría señalar el regreso al multilateralismo después de que Donald Trump se apartara de los aliados tradicionales del gigante norteamericano.

Blinken, de 58 años, es uno de los principales colaboradores del demócrata en política exterior y ya fue el número dos del Departamento de Estado con Barack Obama, cuando Biden era vicepresidente.

Según la agencia Bloomberg y el diario The New York Times, el Presidente electo prevé anunciar su nombramiento el martes.

De ser confirmado por el Senado, Blinken sustituiría en el cargo a Mike Pompeo, cuyas prioridades al frente de la diplomacia estadounidense incluyeron una relación sin concesiones con China y la contención de Irán.

La designación de Blinken como Secretario de Estado podría contribuir a tranquilizar a los aliados tradicionales de la potencia norteamericana, de conflictiva relación con la administración de Donald Trump.

La selección de Blinken no es una sorpresa: el suyo era el nombre que sonaba con más fuerza en las quinielas, junto a los de la ex asesora de seguridad nacional de la Casa Blanca de Obama, Susan Rice, y el senador demócrata Chris Coons.

Blinken, que habla un francés fluido y toca la guitarra en sus ratos libres, tendrá la misión de acercar de nuevo a Estados Unidos a sus aliados y foros multilaterales de los que el país se ha distanciado bajo la actual presidencia de Trump.

Blinken tendrá en sus manos la gestión de los planes de Biden de volver a integrar a Estados Unidos en el Acuerdo de París contra el cambio climático, el acuerdo nuclear con Irán y la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Descrito por algunos como un centrista con cierta vena intervencionista, Blinken cree en la acogida de EEUU a refugiados, y hace unos meses dijo que, si Biden llegaba al poder, buscaría aumentar la ayuda a Guatemala, Honduras y El Salvador para afrontar las causas de raíz que generan la inmigración ilegal hacia el norte.

Con respecto a Europa, Blinken cree que Estados Unidos debe reconocer al viejo continente como un aliado “al que acudir como primer recurso, no como el último, a la hora de afrontar retos”, dijo en una charla en julio en el centro de estudios Instituto Hudson.

El diplomático también tratará de cambiar la dinámica en la competición de Estados Unidos con China sin abandonar esa pugna, al promover iniciativas multilaterales en materia de comercio, inversiones en tecnología y derechos humanos en lugar de presionar a naciones para que elijan entre los dos países, según el diario The New York Times.

Blinken lleva casi dos décadas asesorando a Biden, primero como ayudante principal cuando el ahora presidente electo estaba en el Comité de Exteriores del Senado y después como su asesor de seguridad nacional una vez que llegó a la Vicepresidencia (2009-2017).

En ese cargo, Blinken ayudó a desarrollar la respuesta estadounidense a la inestabilidad en Oriente Medio durante la Primavera Árabe que arrancó en 2011, con resultados desiguales en Egipto, Irak, Siria y Libia, según el Times. El diplomático, que es familiar de un superviviente del Holocausto, ha reconocido que el futuro Gobierno de Biden podrá dedicar menos recursos a Oriente Medio

Biden nombra su equipo para la política exterior y la seguridad nacional

El Presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden, eligió al experimentado diplomático Antony Blinken como secretario de Estado, avanzando en la conformación de un gabinete que incluye a la primera mujer directora de inteligencia y un puesto especial para el clima, un giro frente al gobierno de Donald Trump.

Pese a que el mandatario saliente sigue aferrado a su estrategia de cuestionar los resultados de la elección y no reconocer la derrota, Biden marcó el primer avance de cara al cambio de mando el 20 de enero.

Los primeros nombramientos antes del anuncio oficial programado para el martes apuntan a conformar un equipo orientado a restaurar el liderazgo tradicional de Estados Unidos.

En un signo de renovación, Biden eligió a Alejandro Mayorkas como jefe del Departamento de Seguridad Interior (DHS).

Mayorkas será el primer latino en dirigir esta cartera que se encarga entre otros temas de la inmigración.

Biden aseguró que Mayorkas, quien se desempeñó como subsecretario del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) entre 2013 y 2016, encabezará esta agencia, que tiene a su cargo asuntos claves como la seguridad fronteriza y la inmigración.

Mayorkas, quien nació en La Habana en 1959, fue además director de Servicios de Ciudadanía e Inmigración de EE.UU., una de las dependencias que maneja el DHS.

Fue asesor de seguridad nacional de Biden durante su segundo mandato como vicepresidente de la Administración de Obama, y fue subjefe de Gabinete de la exsecretaria de Estado Hillary Clinton.

«No tenemos tiempo que perder cuando se trata de nuestra seguridad nacional y nuestra política exterior», dijo Biden en un comunicado que fue emitido en inglés y en español.

Biden destacó que los miembros de su gabinete son «experimentados» y que han probado sus cualidades «en situaciones de crisis» y que estarán abocados a la tarea de «reconstruir» las instituciones y renovar y reformular el «liderazgo estadounidense».

Además Biden eligió al exjefe de la diplomacia John Kerry como delegado especial para el clima, a Linda Thomas-Greenfield como embajadora ante la ONU; a Avril Haines, como directora de Inteligencia Nacional y a Jake Sullivan, como Asesor de Seguridad Nacional.

Todos los nombramientos apuntan a un equipo de veteranos que formaron parte del gobierno de Barack Obama 2009-2017, en el cual Biden fue vicepresidente y que tienen una larga experiencia en su campo.

Con estos nombramientos el gobierno electo apunta a dejar atrás la política de «Estados Unidos primero» auspiciada por Trump, para adoptar un enfoque más centrado en el multilateralismo.

El nombramiento de Kerry apunta en especial a la promesa de Biden de volver al Acuerdo del Clima de París para luchar contra el calentamiento global.

Kerry dijo en Twitter que Estados Unidos va a tener un gobierno que aborda la «crisis del clima con la urgencia que esta amenaza para la seguridad nacional requiere».

Pese a que Biden movió ficha con los anuncios de puestos claves para su gobierno, el mandatario saliente sigue empeñado en no reconocer su derrota y tiene bloqueado el proceso de transición, que habitualmente implica acceso a documentos para la nueva administración.

Biden va a jurar el cargo en menos de dos meses, pero hasta ahora sólo una minoría de los republicanos ha denunciado las teorías de la conspiración de Trump, que afirma sin pruebas que los demócratas robaron la elección.

Muchos de los nombramientos que el gobierno demócrata planea deberán pasar por el Senado donde hasta ahora los republicanos tienen una ajustada mayoría, que podrían perder dependiendo del resultado de la elección extraordinaria de los dos cupos para la Cámara Alta en Georgia, el 5 de enero.

Con la esperada certificación de los resultados en Michigan, las esperanzas del mandatario republicano se desvanecen, sobre todo desde que su equipo perdió una batalla legal en curso en Pensilvania, que también se apresta a oficializar sus cómputos.

Este lunes, la Casa Blanca volvió a anunciar que el presidente no tiene eventos públicos e n su agenda, una constante en las últimas dos semanas.

El mandatario también ha evitado a la prensa, marcando un fuerte contraste con su estrategia comunicacional durante su gobierno.

Si bien los resultados muestran que Biden tuvo una cómoda mayoría, las tácticas de Trump apuntan a perturbar los procesos de certificación de los diferentes estados de cara al voto formal del Colegio Electoral el 14 de diciembre.

A medida que pasan los días aparecen poco a poco grietas entre los republicanos: el exgobernador de Nueva Jersey Chris Christie -que fue un cercano confidente del presidente- marcó distancia y se refirió al equipo legal de Trump como una «vergüenza nacional».

El senador por Pensilvania Patrick Toomey dijo después de la decisión judicial que Trump había agotado «todas las opciones legales plausibles».

El último peso pesado en descolgarse y en presionar a Trump para que acepte los resultados fue Stephen Schwarzman, un banquero que dirige el fondo privado Blackstone y que fue muy cercano al mandatario. «El país debería pasar la página», dijo a Axios el lunes.

Tomado de Cubadebate/ Con información de Agencias/ Foto de portada: Reuters.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

Dejanos tu comentario

A %d blogueros les gusta esto: