Miniaglutinantes demuestran efectividad contra el coronavirus en el laboratorio

A través de algoritmos informáticos, un equipo de investigadores de la Universidad de Washington diseñó proteínas desde cero que pueden derrotar al coronavirus en animales de laboratorio.

“Cuando se rocía por la nariz de ratones y hámsteres, también parece proteger a los animales de enfermarse gravemente”, informó The New York Times.

Denominada mini-aglutinante por su capacidad de adherirse al coronavirus, esta molécula es lo suficientemente pequeña y estable como para ser enviada en masa en un estado liofilizado. Las bacterias —añade el reporte— también pueden ser diseñadas para producir estos mini aglutinantes efectivos, baratos y convenientes.

Lauren Carter, una de las investigadoras del proyecto, que está dirigido por el bioquímico David Baker, explicó que el producto en el que trabajan todavía está en las etapas iniciales de desarrollo.

“Pero hasta ahora parece muy prometedor”, dijo. Y precisó que las personas sanas podrían autoadministrarse los mini aglutinantes como un aerosol nasal y, potencialmente, mantener a raya las partículas de coronavirus entrantes.

Un modelo informático de las proteínas miniaglomerantes. Foto: Jovelle Tamayo/The New York Times

Frente a los anticuerpos que produce el sistema inmunológico humano para intentar interferir con este proceso, del cual son necesarios una gran cantidad para controlar el coronavirus, especialmente si hay una infección en curso, el equipo científico de la Universidad de Washington apuesta por el suministro de mini-aglutinantes.

De acuerdo con la publicación, estos no son anticuerpos, pero frustran el virus de formas muy similares. Sobre semejante fundamento, los miembros del laboratorio Baker, dirigido por el bioquímico Longxing Cao, adoptaron un enfoque computacional.

Así modelaron cómo millones de proteínas hipotéticas diseñadas en el laboratorio interactuarían con el pico o cerradura molecular llamada ACE-2, mediante la cual el SARS-CoV-2 entra a las células humanas. Después de eliminar secuencialmente a las de bajo rendimiento, el equipo seleccionó a las mejores entre el grupo y las sintetizó en el laboratorio.

Tras semanas alternando entre la computadora y el banco, jugando con diseños para que la simulación y la realidad coincidieran lo más posible, el resultado fue una mini carpeta completamente casera que se adhirió fácilmente al virus, y que fue publicada en Science.

«Esto va más allá de simplemente construir proteínas naturales», dijo Asher Williams, un ingeniero químico de la Universidad de Cornell que no participó en la investigación. “Si se adapta para otros propósitos, sería una gran victoria para la bioinformática”, agregó.

En palabras del Doctor Baker, el equipo ahora está jugando con algoritmos de aprendizaje profundo que podrían enseñar a las computadoras del laboratorio a agilizar el proceso interactivo de prueba y error en el diseño de proteínas para que produzca en semanas en lugar de meses.

FP/RL/Foto de portada:Pixabay 

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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