Secretos de la Operación Cóndor (II)

Por José Luis Méndez Méndez.

El 14 de octubre de 1975, las Inteligencias participantes en la Operación Cóndor, recibieron un aviso perturbador. El representante del FBI para el Cono Sur, Robert W. Scherrer, había obtenido y circulado una información procedente del Dr. Arturo Poire,  del Servicio de Inteligencia Naval, sobre un inminente golpe de Estado a la “chilena”, que fraguaban cinco generales argentinos, entre los que se encontrabanRodolfo Mujica, Leopoldo Galtieri y Ramón Genaro Díaz Bessone, estaban conjurados además militares de la fuerza aérea, marina y la aviación. Sería ejecutado el día 15 de ese mes, con el objetivo de resolver la profunda crisis económica, política y social del país.

El Batallón 601, había dado instrucciones a su personal e informantes de recabar información sobre esta conjura castrense, que afirmaba contar con el apoyo de guarniciones con tropas hasta el nivel de coronel, pero sin diseminar los detalles conspirativos.

La investigación continuó y se determinó que los otros dos generales en activo, que conspiraban eran Santiago Riveros y Roberto Viola. A la lista de los conjurados se sumó el coronel en retiro Juan Carlos Duret, siendo para esa fecha, Viola y Mujica los principales de los complotados, quienes aplazaron la ejecución hasta el 20 de octubre.

Se le dieron seguridades a los participantes de Cóndor, de que no habría cambios en el protagonismo de Argentina en la Operación  El plan de golpe fue consolidándose y el 9 de febrero de 1976, el coronel Agustín Valladares, sustituto del Estado Mayor, de los Institutos Armados del Ejército argentino con sede en Campo de Mayo informó, que el generalato estaba persuadido de derrocar a la Presidenta, María Estela Martínez de Perón, debido a lo explosiva de la situación nacional y la incapacidad del gobierno civil de detener la corrupción imperante.

El mismo día, en Villa Urquiza, estalló una bomba en la sede del banco First National City Bank, que causó daños moderados, se sospechó que había sido obra de militares para caldear aún más la situación.

El 12 de febrero de 1976, un mes antes del golpe, el Comisario General Enrique Basteiro, Director de la Policía Federal Argentina, informó al FBI, que el golpe sería entre el 24 y 25 de marzo, mientras el coronel Alberto Alfredo Valín, de la Inteligencia, aseguró que el nuevo presidente sería el general Roberto Viola, quien estaría secundado por el general Jorge Rafael Videla, entonces Comandante en Jefe del Ejército, además vaticinó que el golpe sería el sábado 20 o el domingo 21 de marzo, el cual no se realizó por situaciones inesperadas en la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe.

Los conspiradores habían hecho una formulación teórica acerca de lo que planeaban, no lo consideraban una revolución, tampoco un golpe en la estricta denominación de la palabra, consideraban que era una “intervención militar en la situación del país”, era la cara que querían darle al derrocamiento.

El exmercenario de la derrocada invasión en Playa Girón, Raymond Molina, en viaje de negocios a la Argentina, le informó al delegado del FBI en el Cono Sur, Robert W. Scherrer, que se había entrevistado el 14 de marzo con el general argentino Alberto Carlos Dalla Tea, quien le comentó que los golpistas estarían en el poder por lo menos diez días, entonces le pasarían parte del poder a civiles tecnócratas, pero se reservarían puestos claves del gobierno y algunos ministerios como el de Relaciones Exteriores, Economía y Finanzas. Sabían además que algunos sindicatos se opondrían al golpe de Estado, pero a pesar de eso lo harían.

Añadió el mencionado General, que los militares deseaban estrechar las relaciones con Estados Unidos, entre las primeras medidas de los castrenses estarían revertir a privadas las empresas estatales y pidió contactos con la International Telephone and Telegraph Company, ITT, para desarrollar la compañía de teléfonos nacional. Años después la empresa Mastec del cubano batistiano Jorge Lincoln Mas Canosa, haría abusivos contratos con esta entidad argentina, que terminaron en fraude y corrupción.

El citado Raymond Molina, había llegado a Buenos Aires, el 12 de marzo en compañía del general Daniel O. Graham exdirector adjunto en la CIA y testaferros de los senadores Jesse Helms y Strom Thurmond.

Este contrarrevolucionario cubano, se percató que  los militares argentinos no habían previsto ni valorado la reacción que produciría su acción derrocadora de un gobierno legítimamente elegido en sus relaciones exteriores y alertó de esta posibilidad al General Dallatea quien dijo consultaría al resto de los complotados.

El 14 de marzo, Molina, recibió en el citadino Hotel Sheraton, un mensaje donde se le solicitaba tramitar un plan de relaciones públicas para el momento del golpe. La misiva añadía, que el general Videla, había ordenado a Dallatea ponerse en contacto con el referido mayor general estadounidense Daniel O. Graham, de visita en Argentina, finalmente se le informaba, que la fecha del golpe sería pospuesta del 17 o 18 de marzo para la semana entrante. Este general ya había sido seleccionado para ocupar el cargo de Secretario de la Presidencia en la junta militar.

Si en Panamá se preguntara por Raymond Molina, algunos dirían que es ciudadano panameño ejemplar y bien casado, pero si se indagara por los antecedentes del batistiano José Ramón Molina Young, nacido el 26 de julio de 1934, poco podrían decir que se trata de la misma persona.

El día antes de cumplir 23 años, el 23 de julio de 1957, Rubén Batista Zaldivar, entonces presidente de la Comisión Ejecutiva Nacional de Cooperativas Agrícolas y Mineras le solicitó al Dr. Andrés Domingo y Morales del Castillo, Ministro de la Presidencia de la tiranía, que le otorgara a Molina Young una plaza vacante en la Sala Segunda de lo Criminal del Tribunal Supremo. En parte de la carta se decía: «El Sr. Molina también ha informado que la Primera Dama está interesándose en la aspiración del mismo».

El 1 de agosto de ese mismo año el coronel Jorge Hernández Volta, Secretario Particular de la Primera Dama, Martha Fernández de Batista, dirigió una carta interesándose por la solicitud a favor de Molina Young. Nuevamente el 20 de agosto Hernández Volta envió otra carta al Ministro de la Presidencia Domingo y Morales del Castillo interesándose por la  solicitud. Dos días después Morales del Castillo acusó recibo favorable a la diligencia. Está registrado así: «Gustosamente te significó que he quedado debidamente impuesto del interés de la Primera Dama y realizaré las gestiones pertinentes».

El 27 del propio mes el influyente abogado de la época el Dr. Arturo Bengochea González le remitió una misiva a Morales del Castillo donde escribe :»Mucho he de agradecerte que cuando te reúnas con el Honorable Sr. Presidente (Fulgencio Batista) para distribuir los nombramientos para las plazas de Oficial de Secretaria de la Sala Segunda de lo Criminal del Tribunal Supremo, te acuerdes del Sr. José Ramón Molina Young, en el cual el Sr. Presidente, la Primera Dama, el Lic. Rubén Batista y la Dra. Nena Méndez de García Pedroso tienen interés en que sea nombrado el Sr. Molina”.

El 17 de septiembre de 1957 el coronel Francisco Tabernilla Palmero, entonces Jefe de Despacho de Fulgencio Batista, envió una carta a Morales del Castillo, donde respaldaba la solicitud que le hiciera Martha Acosta al dictador para que su esposo Molina Young obtuviera la mencionada plaza en el Tribunal Supremo. Al siguiente día el despacho del Ministro de la Presidencia contestó a Tabernilla su carta de la cual dijo haber tomado debida nota. El 20 de noviembre el hermano del tirano, Rubén Batista nuevamente pidió la plaza para Molina Young al Ministro Morales del Castillo. Estos testimonios dan fe del estrecho nexo de Molina Young con el batistato.

Finalmente, obtuvo la deseada plaza en el Tribunal que ocupó hasta el triunfo de la Revolución cuando fue separado del cargo por sus nexos con la tiranía. Su puesto público lo alternó con su ocupación de corredor de bienes raíces, dedicado a comprar terrenos baratos para urbanizarlos y venderlos a elevados precios, así construyó en la entonces Isla de Pinos un reparto nombrado Nuevo Miami, tal era la fijación que tenía con los Estados Unidos. Salió del país hacia Miami en febrero de 1959.

El 27 de febrero de 1961 se enroló en la invasión mercenaria que pretendió reinstalar el ultrajante gobierno que le concedió el puesto obtenido por medio de la clásica y popular  «palanca» vigente en aquella sociedad. Fue miembro del Batallón 5 de la Compañía T y se desempeñó en la Escuadra de Armas, fue capturado después de desembarcar y vagar varios días por la zona. Regresó a Miami en diciembre de 1962 cuando fue liberado por las autoridades cubanas como resultado de la negociación para el regreso de los invasores.

En la década de los setenta apoyó las actividades de los  terroristas anticubanos en Panamá. En 1994 era representante de la revista de la llamada Asociación de Combatientes de Bahía de Cochinos, entiéndase Brigada 2506. El 30 de julio de 1998, Raymond Molina, según un artículo de Rodolfo de la Cruz aparecido en el libelo Continental, era buscado por la Fiscalía del Estado de la Florida. Según las autoridades Molina había escapado a Panamá, para evadir a la justicia que lo buscaba por estar vinculado a un fraude electoral en Miami.

Según el periódico Miami Herald y el Miami News, Molina encaramado en una furgoneta en el patio de una iglesia, en el barrio negro de Miami, estaba comprando votos ausentes (1) por 10 dólares. Molina se escapó para Panamá dejando varias cuentas por pagar, entre ellas, una en el periódico Continental por tres mil dólares, donde había publicado su propaganda, también dejo de pagar la renta de la oficina donde tenía su cueva política.

La Operación Cóndor y sus integrantes fueron testigos privilegiados de la gestación del golpe fascista varios meses antes de consumarse, también el gobierno de Estados Unidos, fue deliberadamente cómplice al tener conocimiento anticipado y en detalles de cómo sería el zarpazo castrense y sus proyecciones inmediatas.

Las autoridades estadounidenses nada hicieron para impedir, que uno de sus gobiernos aliados fuese derrocado. Ese país “democrático” estorbaba en medio de un mar de dictaduras latinoamericanas, que respondían al Imperio en la región.

 

Nota

(1) El fraude de votos ausentes es común en las elecciones de Estados Unidos, se trata de adquirir los votos de personas que no pueden concurrir a las urnas por motivos físicos, mentales u otras limitaciones.

RL/ Foto de portada: Archivo/ Perfil. 

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cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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