Una conducta diferente (II)

Por José Luis Méndez Méndez.

Las indagaciones sobre el denunciado y abortado intento asesino contra el Presidente cubano, Fidel Castro Ruz, durante la X Cumbre de Iberoamérica celebrada en la República de Panamá en noviembre del año 2000, prosiguieron. La denuncia del líder cubano había sido contundente no dejaba lugar a dudas y consternó a todos los participantes y fue primera noticia de titulares en todo el mundo durante varios días.

La nota PGN-AI-672-01, de la Procuraduría Nacional de la Nación, adjuntaba documentos desclasificados del FBI. Se significan antecedentes criminales de los imputados, relacionados con hechos de violencia, calificados como terroristas, desarrolladas contra el Gobierno de Cuba, y contra funcionarios o edificios representativos de la Isla o de otros países.

De estos documentos se destaca un discurso del extremista Guillermo Novo, en julio de 1975, cuando lideraba el Movimiento Nacionalista Cubano (MNC), organización terrorista de larga data en los Estados Unidos, y que lo definía por su práctica violenta. Uno de los textos estadounidenses alertaba: “Se recomienda que debe acercársele con cuidado por haber transportado en su persona, en el pasado, explosivos. Guillermo Novo ha afirmado que si se utiliza una bomba será puesta sin tomar en consideración el hecho de que pueda segar vidas humanas.” El documento advertía también que Novo es: “un individuo capaz de cometer actos violentos”.

La nota indicaba que sobre los cómplices en el complot, César Matamoros, José Valladares Acosta y Raúl Rodríguez Hamouzova, no tenían antecedentes criminales y significaba que sobre el otro detenido Roberto Miguel Carrillo Grande, ningún antecedente se pudo encontrar por no obrar en la solicitud recibida, la fecha de su nacimiento.

Adjuntos a la nota fueron enviados los expedientes preparados de los terroristas. Un documento desclasificado norteamericano significaba que Pedro Remón participó de manera directa en el homicidio del emigrado cubano Eulalio José Negrín Santos, crimen cometido el 25 de noviembre de 1979, en presencia de su hijo Ricardo, de doce años.

El fiscal asistente de los Estados Unidos, Michael Tabak, del Distrito Sur de New York, tomó declaraciones a Nellie Monzón el 13 de octubre de 1982. Ella había sido novia de Remón y declaró haber visto dentro de un maletín propiedad de este, la ametralladora modelo MAC-10, con la que se asesinó a Negrín y al diplomático cubano Félix García Rodríguez. Sin embargo, en una discusión sostenida con Remón sobre el hecho, él le pretextó: “Se supone que el hijo de Negrín no debería estar allí”.

Realizadas las averiguaciones de rigor por las autoridades panameñas, fueron detenidos los referidos terroristas Gaspar Eugenio Jiménez Escobedo, identificado con el nombre falso de Manuel Díaz, como se explicó; Guillermo Novo Sampoll; Pedro Crispín Remón Rodríguez; y Luis Posada Carriles, con el nombre de Franco Rodríguez Mena, supuesto ciudadano salvadoreño.

Esta gavilla se hospedaba en las habitaciones No. 310 y 509, esta última, la más cara del Coral Suites. En la No. 310 se encontraban Posada Carriles y Remón Rodríguez, quien portaba su pasaporte norteamericano. Durante el registro, se encontró, dentro de un maletín, una nota manuscrita, cuyo contenido se iniciaba con la frase: “Grupo Militar de Acción y Justicia, (GMAJ)”, y describía que el plan elaborado para lograr la pronta restitución de la libertad en Cuba se denomina “David vs Goliat” y encontramos en la perfección de la Ley de Dios nuestra fortaleza.” Se consideraban con licencia para matar.

Según el dictamen de la Sección de Documentología Forense del Departamento de Criminalística, Servicios Periciales y Laboratorios de Panamá, Pedro Remón fue el autor de la nota ocupada y coincide su firma con la estampada en el mencionado pasaporte ocupado.

En la habitación No. 509 se hospedaban Novo y Jiménez, quien al ser detenido, aparentó sentirse indispuesto y fue llevado al hospital. En el trayecto, los detectives descubrieron que portaba un frasco de medicina para el corazón a nombre de Gaspar Jiménez y no Manuel Díaz, como él se identificó.

En el informe se consigna que Novo, Remón y Posada viajaron el 16 de noviembre del 2000 desde la ciudad de David, Chiriquí, hasta la capital panameña, en un avión de la línea local Aeroperlas.

La Embajada de los Estados Unidos, mediante nota del 6 de febrero del 2001, certificó a las autoridades panameñas que Gaspar Jiménez Escobedo poseía un pasaporte fraudulento estadounidense bajo el nombre de Manuel Díaz.

En otro informe, del 18 de noviembre y suscrito por el cabo A. Ávila, se refiere la detención de otros dos involucrados. César Andrés Matamoros Chacón, de origen cubano, y el panameño José Manuel Hurtado Vivero, quienes fueron capturados cuando salían del comercio conocido como Bote Acuario. En el registro a la residencia de Matamoros, ubicada en la zona de Río Abajo, se ocuparon una pistola y un revólver.

Después del arresto en Panamá de Posada Carriles, todos sus rastros condujeron a El Salvador. Allí se descubrió toda la red de colaboradores del terrorista; además de las diversas formas que utilizó para proveerse de documentación salvadoreña auténtica a su nombre y la suplantación de su personalidad por la de Franco Rodríguez Mena.

La Policía Nacional Civil y la Dirección General de Migración de El Salvador respondieron. Según indicaron, el Jefe del Registro del Estado Familiar de ese país había procedido a reponer la partida de nacimiento de Rodríguez Mena con la presentación, por él mismo, de un acta de bautismo.

En ella, el párroco de Tecapán, Usulután, certifica que en los libros de bautizo número 3 de esa parroquia, correspondiente a los años 1923 hasta 1931, en la página 366, se encuentra la siguiente partida: “En Tecapán a ocho de diciembre de mil novecientos treinta bauticé a Franco Rodríguez Mena, que nació el 20 de febrero de mil novecientos treinta…” Sobre este fraude documental se añadió una nota aclaratoria del señor Portillo Osorio, administrador parroquial de ese lugar, quien aclaró que el acta de fe de bautismo a nombre de Rodríguez Mena no tiene ningún efecto.

El citado abusó de la buena fe del fallecido párroco Rafael Antonio Santos Martínez, quien fungía como cura en el momento de presentar la fe de bautismo fue denunciado, y, además, se agregó en el marginal superior de los libros, lo que el derecho canónico de la Iglesia Católica prohíbe.

Según la policía de Panamá, en el Oficio DC: 3417 del 23 de febrero del 2001 aparece la ficha criminal de Matamoros, donde se indica que fue acusado por el delito de tráfico internacional de drogas.

Durante la X Cumbre, el Presidente salvadoreño Francisco Flores rechazó que su país tuviera relación con Posada Carriles y sus actividades en los últimos quince años; tuvo, además, un trato ofensivo contra el Mandatario cubano, a quien acusó de propiciar la muerte a miles de salvadoreños. El corrupto Flores quedó en ridículo al desconocer pasajes históricos de su propio país y la provocación fue contundentemente refutada por los participantes. Hasta su fallecimiento, este corrompido político salvadoreño, tuvo estrechas relaciones afectivas con grupos extremistas de terroristas cubanos radicados en El Salvador.

La Embajada de El Salvador en la República de Panamá, mediante nota A 124.07.01 de fecha 11 de enero del 2001, suscrita por el encargado de Negocios, a.i. Boris Sandoval, señaló que, como consecuencia de la denuncia de falsa identidad de Franco Rodríguez Mena, se cuestionó la validez de los documentos mencionados. Por ser constitutivo de delito el uso de documentos falsos, la Fiscalía General de ese país procedió a la investigación del hecho para identificar a otros posibles implicados.

Esta historia actualizada continúa…

RL/ Foto de portada: Getty Images.

 

 

 

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cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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