Una conducta diferente (Parte III)

Por José Luis Méndez Méndez.

Una vez identificados y detenidos los conjurados y sus cómplices se procedió a preparar, con respeto al debido proceso y las garantías procesales previstas en derecho, se comenzó a fundamentar el caso con todas las evidencias materiales existentes, la reconstrucción de los hechos y las indagatorias a los inculpados.

El 17 de noviembre, mientras se sucedía el arresto de los terroristas anticubanos, el panameño Hurtado Vivero se dirigía hacia el mencionado hotel capitalino donde se alojaban los terroristas, conducía un auto marca Mitsubishi color rojo. Iba a devolverles a sus contratantes el maletín que  había olvidado a Posada Carriles. Ajeno a lo que acontecía en el interior del inmueble, había puesto los intermitentes para acceder a la rampa de entrada cuando se percató del operativo, aceleró y siguió de largo. El movimiento sospechoso fue detectado por la policía, que inició de inmediato su persecución. En la cercana Vía España, una arteria muy concurrida de la capital, se perdió entre los autos que circulaban a esa hora.

Después, en el momento de su detención, Hurtado Vivero declaró que su empleador, Matamoros Chacón, le había propuesto, el 8 de noviembre, servir de chofer a unos cubanos amigos de él, que llegarían a Panamá y así podría ganar un dinero extra. Accedió y ese mismo día se encontró con Luis Posada Carriles que se alojaba en el céntrico Apart hotel Las Vegas.

Lo ayudó a trasladarse al hotel Coral Suites y el 9 lo acompañó al aeropuerto internacional de Tocumen para recibir al terrorista Raúl Rodríguez Hamouzova. Después, se dirigieron a la empresa de alquiler de autos Dollar Renta Car para arrendar un vehículo, que resultó ser el referido Mitsubishi Lancer color rojo, con matrícula No. 223251. El alquiler fue compartido: Posad aCarriles pagó en efectivo la cantidad de doscientos dólares y Rodríguez Hamouzova, con una tarjeta de crédito, extrajo idéntica suma. Del aeropuerto, fueron a la casa de Matamoros Chacón y luego comieron en el restaurante La Barca Dorada de Río Abajo. Deahí, regresaron al citado hotel.

El 10, Hurtado fue con Rodríguez a la empresa Serfrasa para buscar unas cotizaciones de productos que necesitaba; más tarde, al rancho de Matamoros Chacón en Gorgona, en las afueras de la capital. Este último, Posada y el recién llegado conversaron durante un tiempo, mientras Hurtado aguardaba en el bar.

Regresaron al hotel, recogieron las maletas de Rodríguez y lo llevaron al aeropuerto. El sábado 11, condujo a Posada Carriles a ver a una persona identificada como Carrillo; se reunieron pero él no presenció la conversación.

El domingo 12, Hurtado guió a Posada Carriles al supermercado El Rey de la Vía España y a la farmacia Arrocha para realizar varias compras; después, regresaron al hotel, y Hurtado se fue a su casa.

Al día siguiente, recogió a Posada en el hotel y se dirigieron al taller de Matamoros. Estuvieron en el restaurante ecuatoriano El Chimborazo, y dejaron a Matamoros de vuelta en el taller. Posada le indicó a Hurtado que habilitara el auto para viajar, al otro día, a la provincia de Chiriquí, distante a cientos de kilómetros en el borde fronterizo con Costa Rica, donde visitaría a un amigo.

El martes 14, Hurtado buscó al terrorista en el hotel. Al llegar a David, la cabecera provincial de Chiriquí, Posada lo dejó para que se alojara en un hotel, mientras él se dirigía en taxi a lafinca Jacú, cercana a la frontera de Panamá con Costa Rica, ubicada en el corregimiento de Aserrío de Gariché, Distrito de Bugaba, provincia de Chiriquí.

El conjurado le alegó a Hurtado, que tal vez no habría espacio para alojarlo. Pero, en realidad, no quería testigos de su visita. La hacienda era grande y su compinche José Valladares Acosta vivía solo. Ambos habían sido parte de la derrotada Brigada 2506 y parte de los campamentos de la CIA en Centroamérica.

Hurtado, se alojó en el Hotel Occidente, lo cual fue verificado el 23 de enero del 2001durante la inspección ocular y la reconstrucción de los hechos. Después, Posada lo llamó para decirle que, al día siguiente, le daría la dirección de la hacienda de su amigo.

El miércoles 15, siguiendo las indicaciones recibidas, se dirigió a la finca Jacú, cerca de la frontera, donde vivía Valladares, conocido como Pepe El Cubano. Al llegar, después de los saludos, lo mandaron para la cocina.

Después del almuerzo, Posada, Guillermo Novo, quien había llegado y Hurtado salieron para Paso Canoas en la frontera común. Los terroristas fueron a una cafetería, ubicada cerca de la Aduana de Costa Rica, y Hurtado merodeó por las tiendas dislocadas por el lugar. Posada y Novo recibieron a Pedro Remón y a Gaspar Jiménez; todos regresaron a la finca. Jiménez traía una maleta tirada por rueditas y encima un maletín oscuro. Todo el comando asesino estaba listo.

El jueves 16, Hurtado condujo a Posada, a Remón y a Novo al aeropuerto Enrique Malek, de la ciudad de David, Chiriquí. Más tarde, volvió a la finca donde recogió a Jiménez y lo llevó, en el referido Mitsubishi Lancer color rojo, hasta la capital. Dejó a Jiménez y al auto en el Coral Suites y se dirigió a su casa en taxi.

El viernes 17, acompañó a Guillermo Novo a alquilar un auto, cerca del restaurante Manolo y en la vía Veneto, próxima al Coral Suites y a la Universidad de Panamá. Según Jiménez, el Mitsubishi rojo sería entregado a la agencia

Después, partieron al taller de César Matamoros, quien fue con Novo y Jiménez al restaurante El Chimborazo. Allí, Jiménez preguntó dónde se hospedarían los Presidentes y dónde se realizaría la reunión oficial; añadió que, después de almorzar, pasarían por ese lugar. Durante la pesquisa, Matamoros dijo haber conocido en Miami al detenido Manuel Díaz, pero allá se llamaba Gaspar Jiménez.

Luego de dejar a Matamoros en su trabajo, se dirigieron por el Corredor Sur desde el hotel Riande Continental Aeropuerto hacia el Centro de Convenciones Atlapa. Jiménez le pidió que fuera a una velocidad moderada, más bien lenta. Al llegar, Hurtado le enseñó el Centro donde se efectuaría el encuentro y el hotel Caesar Park, aledaño, donde se alojarían los mandatarios. Jiménez le indicó que tratara de acercarse lo más posible al hotel, pero fue imposible debido a las barricadas de seguridad colocadas allí.

Seguidamente, Jiménez le solicitó que los llevara a la Universidad, específicamente a donde se celebraría el encuentro de solidaridad al que asistiría el Presidente de Cuba. Jiménez, según el testimonio del chofer, estudió el lugar con detenimiento desde diferentes ángulos, sus alrededores e hizo anotaciones. Durante el recorrido, Novo y Jiménez intercambiaron en presencia de Hurtado sobre la fuerte seguridad alrededor de los Presidentes, y la presencia de agentes de civil.

Hicieron muchas llamadas desde celulares. Después, regresaron al hotel. Jiménez le insistió en que entregara el Mitsubishi rojo, pero que lo lavara antes. En este proceso fue que Hurtado encontró el maletín color negro detrás del asiento del chofer; lo abrió y vio el contenido. Le informó de inmediato a su jefe que dentro del maletín había “cosas raras”. Matamoros le dijo que le entregara eso a los cubanos porque al parecer andaban en “algo raro». Recordó la frase de Matamoros: “Es conveniente que te deshagas del maletín para no meternos en problemas”.

De camino al hotel, se dio cuenta de la presencia de la policía, se asustó, siguió de largo y fue para casa de su mamá en la zona de Tocumen. Metió el maletín debajo de la cama y, al día siguiente, fue a trabajar al taller, donde fue detenido junto a su jefe.

Los terroristas, durante el interrogatorio, alegaron sobre su presencia en Panamá, primero dijeron que estaban allí para protestar por la presencia del Presidente de Cuba, después, que para realizar compras; pero no especificaron el tipo de protesta, ni lo que pretendían comprar.

Por su parte, Hurtado, al ser detenido, dijo que el auto, cuando regresaron de Chiriquí, había quedado en posesión de Jiménez Escobedo y él había tomado un taxi para su casa. Las personas a quienes transportaba tenían maletines, pero no podía asegurar que alguno fuese el encontrado. Recordó que Jiménez había llegado con uno negro.

El camino del descubrimiento se estrechaba y las evidencias culpan, continuará…

RL/ Foto de portada: Getty Images.

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cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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