Una conducta diferente

Por José Luis Méndez Méndez.

El 17 de noviembre se cumplen veinte años de la denuncia del líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz, de los planes terroristas que criminales con asiento en Estados Unidos, fraguaban realizar durante la X Cumbre Iberoamericana, que se efectuaría en la capital de la República de Panamá.

Desde la anterior celebrada en La Habana, en 1999, correspondía al país istmeño organizar la próxima, en noviembre del siguiente año.

Los terroristas, que habían fracasado en sus intentos magnicidas en reuniones similares en 1997 y 1998 contra el entonces Presidente de Cuba, concentraron sus esfuerzos en el Istmo, que sería sede de varios eventos de relieve mundial durante los próximos dos años. Desde el inicio de estos conclaves, los magnicidas se habían conjurado para asesinarlo, desde la primera en Guadalajara, México en 1991, hasta esa décima. Después seguirían otros intentos,  hasta el año 2001, se registran catorce planes homicidas de elevado nivel de preparación y desarrollo.

Se produciría, además, un cambio político del gobierno panameño y, durante varios meses, se meditó acerca de la probable asistencia de Fidel Castro Ruz, finalmente, el mandatario no viajó a la toma de posesión de Presidenta Mireya Moscoso; la delegación isleña fue presidida por su canciller.

La Presidenta panameña, asistió a la IX Cumbre Iberoamericana; sin embargo, el Presidente de Cuba no fue invitado a la ceremonia de traspaso del Canal de Panamá a las autoridades panameñas, el 31 de diciembre de 1999.

En noviembre del 2000, el líder cubano asistió a la programada cita, en la capital panameña. Durante más de dos años, los terroristas anticubanos urdieron diversos planes para asesinarlo, si asistía a alguno de los encuentros dispuestos en Panamá. La coincidencia de conmemoraciones sucesivas en ese país, había creado una coyuntura muy favorable para atentar contra él, estimaban los complotados.

En ese período, hubo movimientos constantes de grupos terroristas con asiento en Miami y Centroamérica hacia Panamá, donde solicitaron apoyo a los extremistas de origen cubano radicados allí y con viejos nexos con el criminal Luis Posada Carriles. Así comenzó la cacería. La llegada al Palacio de las Garzas, sede del Gobierno panameño, de una figura vinculada, por lazos históricos, con la contrarrevolución cubana propiciaba la conspiración.

Los preparativos se centraron, luego de los dos primeros fracasos, por no asistir el líder cubano a las ceremonias preparadas, en la X Cumbre, los magnicidas dedujeron que por ser un evento internacional, al cual él líder cubano había asistido con regularidad y por su ausencia a los compromisos anteriores, era casi seguro que concurriera. Ese era el objetivo principal, conocer si asistiría y tras esa información de desató una búsqueda vital para sus planes.

Sobre lo que urdía, las autoridades cubanas tuvieron conocimiento anticipado y siguieron la ruta, las intenciones y se dispusieron a frustrar este nuevo intento magnicida. La decisión se tomó: Fidel Castro asistiría y se haría la denuncia pública sobre los propósitos terroristas y la presencia en Panamá del comando asesino.

Era un plan homicida con varias alternativas de ejecución. Los terroristas estudiaron el programa del encuentro internacional, el recorrido del aeropuerto hasta donde se alojaría el gobernante cubano, todas las sesiones oficiales del encuentro, actos protocolares y los eventos convocados por organizaciones amigas y de solidaridad. Conocían, por citas previas, que el mandatario tenía por costumbre reunirse con figuras de la intelectualidad, estudiantes universitarios y con representantes del pueblo de los países que visitaba.

Las necesarias coordinaciones de seguridad con las autoridades locales obligaron, esta vez, a una rigurosa discreción para lograr la captura del comando terrorista. Solo, cuando fue necesario, se liberó la información, que permitiría proceder a la policía panameña.

Los movimientos, en el país, de los asesinos fueron llevados con control milimétrico. Se ubicaron en sus lugares de paso y fueron filmados en sus traslados, pero se demostró que, no obstante ser los conjurados enemigos acérrimos e históricos de la Revolución y practicar la violencia, nada se haría físicamente contra ellos. Fue una conducta diferente. Solo se denunciaría, en espera de la actuación responsable de los anfitriones ante lo letal de las intenciones, no solo contra el visitante, sino que afectarían a otros participantes y a la población panameña.

Así, se denunció en la propia voz del Presidente cubano en una conferencia de prensa, la presencia de un grupo homicida dirigido por el criminal Luis Posada Carriles e integrado por los extremistas de larga data Pedro Remón Rodríguez, Guillermo Novo Sampoll y Gaspar Eugenio Jiménez Escobedo; todos con extensos y probados expedientes criminales en varios países, que los calificaban como delincuentes internacionales. Como resultado de los datos exactos, entregados por la delegación cubana, todos fueron detenidos junto a sus cómplices locales con rapidez y efectividad por la policía panameña.

Como resultado del control migratorio establecido por las autoridades panameñas se pudo constatar que Luis Posada Carriles viajó a Panamá, procedente de Costa Rica, en el vuelo de la compañía LACSA No. 625 el 12 de agosto del 2000. Entró a Panamá por el capitalino aeropuerto internacional de Tocumen y salió al día siguiente en el vuelo No. 624 por el mismo aeropuerto, de regreso a Costa Rica.

El jefe del grupo, Posada Carriles realizó otro viaje preparatorio en octubre del 2000. El 14 y el 24 de ese mes entró a Costa Rica y salió el 3 de noviembre, fecha en que ingresa a Panamá por Paso Canoas, en la frontera tico-panameña. Mientras, el otro miembro del equipo, Novo Sampoll llegó al aeropuerto Juan Santamaría, de San José, Costa Rica, el 14 de noviembre. El 15 entró a Panamá por el mismo punto fronterizo con su pasaporte norteamericano. El 15 de febrero del 2001, el Grupo aéreo TACA, de la empresa LACSA, identificó los boletos utilizados por Novo y emitidos el 14 de noviembre para volar el mismo día, expedidos en Miami, por la agencia de viajes Travel 2000 Inc.

Se trataba de dos cupones de un solo boleto para viajar de Miami a San José el 14 de noviembre y de San José a Miami el día 18, planificado para después de consumado el crimen. Se significó que habían vuelos directos sin escala de Miami a Panamá, tres veces al día entre las 11 de la mañana y las 19:30 horas. Novo pagó más para viajar hacia Costa Rica en tránsito hacia Panamá, para reunirse con el grupo delictivo.

Mientras, Remón arriba a Costa Rica el mismo día por el mismo aeropuerto; se hospeda en el Hotel Best Western, donde se encuentra con Jiménez Escobedo; el 16 sale por el mencionado Paso Canoas, Camino internacional, ubicado en el Distrito de Barú, sitio fronterizo entre Panamá y Costa Rica.

El 16 de febrero de 2001, en el marco de las investigaciones criminales, la agencia aérea estadounidense National Airlines estableció que el boleto a nombre de Pedro Remón se trataba de un vuelo redondo Miami-Atlanta y viceversa, originado en Miami y adquirido en la agencia de viajes Nicole Travel Inc., el 19 de octubre del 2000. Fue utilizado el 13 de noviembre, a la 1:30 p.m., en un viaje de Miami a Atlanta en el vuelo No. 2126; y regresó de Atlanta a Miami el 15 de noviembre, en el vuelo 1909. Se identificó otro boleto redondo emitido el 11 de noviembre, de Miami a San José y viceversa, a nombre de Pedro Remón, quien viajó el 15. Estaba reservado el regreso para el 19 de noviembre. Todo este desplazamiento se realizó con el deliberado propósito de no dejar huellas y obstruir cualquiera indagación posterior.

El violento Jiménez, por su parte, ingresó a Costa Rica el 13 de octubre. El complotado espera primero a Posada y, luego, él y Remón, entran a Panamá el día 16.

El 17 de noviembre del 2000, el inspector III Jesús Escala Vázquez, jefe del Departamento de Investigaciones Criminales de la Policía Técnica Judicial de Panamá, redactó un informe. En él señalaba haber recibido la información y la orden de verificar si en el hotel Coral Suites, ubicado en la capital panameña, se encontraba hospedado un ciudadano identificado como Franco Rodríguez Mena o Luis Posada Carriles. El sujeto había sido denunciado, ese día, ante los medios de comunicación convocados por el Presidente de Cuba, quien afirmó que el terrorista, al frente de un comando, pretendía atentar contra su vida.

Se enviaron por él, al capitán Alexis Ernesto Muñoz Cerpa, jefe de la Oficina de Coordinación Nacional y Enlace Internacional de la Policía Nacional de Panamá, a cargo de la seguridad de la X Cumbre, también se remitieron exhortos urgentes a las autoridades de El Salvador sobre la identidad de un súbdito de ese país llamado Franco Rodríguez Mena; y como también aparecían involucrados supuestos ciudadanos norteamericanos, se solicitó a John Mata, agregado del Servicio de Inmigración y Naturalización del Departamento de Justicia de los Estados Unidos en la Embajada de ese país en Panamá, datos sobre los detenidos.

La sede diplomática estadounidense informó sobre la falsa identidad de Luis Posada Carriles y suministró información acerca de sus antecedentes criminales en los Estados Unidos por delitos relacionados con el transporte y el uso de explosivos, así como también atentados para asesinar a un extranjero y conspiración para cometer ofensas contra una Corte de ese país, aportaron también antecedentes en relación con Remón, Novo y Jiménez.

La referida sede diplomática remitió, con la nota No. 2-PC-0 del 14 de agosto del 2001, los antecedentes criminales de los imputados, que realmente fueron eran una pálida versión de sus crímenes. A Posada Carriles solo se le señalaba, que fue arrestado el 15 de junio de 1961 por la violación de leyes de migración. En ese momento, ya había sido reclutado por la CIA y estaba a su servicio.

Sobre Jiménez, se comunicó que fue arrestado en varias ocasiones por violar leyes de migración y que, en 1976, fue detenido en México por el intento de secuestrar al Consejero de Cuba en Nuevo Laredo, México. Este caso fue el intento de secuestro del Cónsul de Cuba en Mérida: ni el cargo, ni el lugar son correctos. Nuevo Laredo está distante del lugar del acto terrorista cometido. Se añadió que portaba, en el momento de su detención, un pasaporte estadounidense que lo identificaba como Manuel Díaz.

Con relación a Pedro Remón, solo se informaba,  que había sido sancionado a doce años en 1986 y que, en 1990, había sido puesto en libertad por razones médicas. Finalmente, sin entrar en detalles, la breve nota dice sobre Novo Sampoll: “Ha sido arrestado muchas veces entre 1964 y 1981 por acciones violentas, fue condenado por lo menos dos veces y ha pasado unos años en prisión”.

Esta historia es real y ha sido actualizada. Continuará…

RL/ Foto de portada: Getty Images.

 

 

 

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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