Uso de tecnologías de control biológico redunda en rendimientos y producción de alimentos orgánicos en Cuba

La estación experimental del Instituto de Investigaciones de Viandas Tropicales (INIVIT) en la provincia de Camagüey, Cuba, puso en marcha una estrategia para la aplicación de hongos patógenos de insectos y otras alternativas, dirigida al control biológico de plagas, enfermedades y malezas.

Entre las pericias desarrolladas está el traslado a los campos de unos 30 mil individuos por hectárea, cuando las temperaturas matutinas son más frescas y el viento favorece su dispersión en el terreno. Así han conseguido una mayor efectividad en la erradicación o control de las afectaciones, dijo a la ACN el ingeniero agrónomo Mario Díaz López, director de dicha estación.

Las alternativas de control biológico en la preservación de los cultivos agrícolas de viandas constituyen una solución viable en todo el país, y cobran más valor en situaciones de elevada humedad, como las provocadas por inundaciones.

Ejemplos del uso de estas tecnologías son la aplicación del Trichogramma (un himenóptero, insecto similar a una diminuta avispa), capaz de parasitar los huevos del lepidóptero denominado Primavera (una larva que al eclosionar del huevo tiene la capacidad de devorar una planta en una sola noche), cuando este afecta a los cultivos de yuca.

Por otra parte, como una alternativa biológica al plaguicida, la citada estación experimental del INIVIT en Camagüey utiliza, además, el Bacillus thuringiensis, bacteria que habita en el suelo, específicamente la cepa LBT-24.

Asimismo, para combatir el Tetuán del boniato, el centro recurre a los hongos Beauveria bassiana y Metarhizium anisopliae, empleados como patógenos.

“También los aprovechamos para el tratamiento del llamado Negro brillante en las mismas plantaciones, descubierto en Cuba 1979, pero que a partir del 2014 ha mostrado una notable resistencia a los diferentes tratamientos, incluso los químicos”, agregó el ingeniero Mario Díaz López.

La institución labora igualmente en el manejo de la Margaronia, que daña principalmente a la calabaza. Esta especie de “diminuta mariposa blanca” afecta los brotes y degrada las hojas. Para contrarrestarla se aplican el Trichogramma y el Bacillus thuringiensis.

El desarrollo de las tecnologías de control biológico, además de favorecer los rendimientos, redunda en la producción de alimentos orgánicos más saludables. En este sentido, resalta la necesidad de que las experiencias del INIVIT, de los institutos de suelos y de los centros de reproducción de entomófagos y entomopatógenos se integren con las de los productores agrícolas.

FP/RL/Foto de portada: Arelys María Echevarría / ACN 

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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