La triste historia de Bachelet

Por Hedelberto López Blanch / RL

La Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet se ha olvidado de la triste historia de ella y de su familia durante la violenta dictadura de Augusto Pinochet y desde hace tiempo se ha pasado a las fuerzas de la derecha latinoamericana que denigran al gobierno venezolano y tratan de derrocar por cualquier medio al legítimo presidente, Nicolás Maduro.

Nuevamente ha ido a la carga venenosa contra Caracas al declarar abiertamente que las elecciones parlamentarias se realizaron bajo “presiones” a los votantes por parte del Gobierno. El diputado electo a la Asamblea Nacional (AN) Diosdado Cabello rechazó esas observaciones y las catalogó de “informes tarifados”.

“Usted [Bachelet] es tan diligente para el caso de Venezuela y no dice nada de Colombia, Perú o de Chile, su país, son informes tarifados, porque de esos lados pagan más”.

Recordemos que la alta funcionaria de la ONU es hija de Alberto Bachelet, general de brigada de la Fuerza Aérea de Chile y miembro del gobierno de la Unidad Popular liderado por Salvador Allende. Michelle estudió medicina en la Universidad de Chile, período en que ingresó a las filas del Partido Socialista.

Tras el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, su padre fue detenido por la dictadura militar, torturado y asesinado en prisión y Michelle, junto a su madre, Ángela Jeria, pasaron a la clandestinidad. En 1975 ambas fueron detenidas y torturadas en Villa Grimaldi por los organismos represivos de la dictadura, antes de partir al exilio político. Esa historia de lucha se ha ido desvaneciendo en los últimos años.

Un anterior informe manipulado por esa entidad tras una visita que realizó la funcionaria a Venezuela, propuso más de 20 recomendaciones al Gobierno de Maduro mientras omitió los numerosos avances que ha tenido su gestión en materia de derechos humanos.

No mencionó el violento bloqueo económico financiero que Estados Unidos mantiene sobre Caracas, los intentos de magnicidio, los atentados terroristas ni las víctimas de los hechos violentos ocurridos en el país durante 2013, 2014 y 2017, en los que un centenar de ciudadanos fueron quemados y agredidos por ser “chavistas”.

Mientras la Bachelet sigue empecinada en denostar a la revolución bolivariana, ignora que las organizaciones sociales y progresistas de Chile se encuentran enfrascadas en una fuerte lucha popular por desmontar la Constitución impuesta por Pinochet en 1980, después de haber llenado de sangre y dolor al país mediante inhumanas represiones.

Las masivas protestas en el país sudamericano se iniciaron en octubre de 2019 cuando el gobierno exacerbó las penurias de la mayoría de la población desfavorecida al imponer un aumento del 30% en el precio del transporte.

Miles de jóvenes, estudiantes, obreros y clase media, a los que no les alcanza el dinero para sufragar la canasta básica familiar y los servicios privatizados de agua, electricidad, alcantarillado, educación y atención médica, salieron a las calles a rechazar la medida.

Al estilo de la dictadura de Pinochet, el multimillonario presidente Sebastián Piñera ordenó reprimir las manifestaciones pacíficas con saldo de 45 jóvenes asesinados, centenares de heridos, miles de detenidos que sufrieron torturas y vejaciones en las cárceles.

Los carabineros, además de lanzar gases lacrimógenos, dispararon sin escrúpulo sus escopetas de perdigones contra mujeres y hombres jóvenes por lo que 545 perdieron la visión de uno o de sus dos ojos.

La población chilena esta hastiada de la privatización de los servicios básicos pues la mayoría tiene que endeudarse para poder acceder a la atención médica, educación, vivienda, agua, electricidad, servicio de alcantarillado.

En Colombia, el 64% de los ciudadanos trabajan en la informalidad; el 18% en labores ilegales, mientras el 89% de los asalariados no tienen protección social y el 47,1% ganan menos del salario mínimo legal.

Colombia es el segundo país más desigual de América Latina, solo superado por Honduras, y de los 43 millones de habitantes, 22 millones están en condiciones de pobreza.

Se ha denunciado en reiteradas ocasiones que el actual presidente Iván Duque llegó al poder mediante extorsiones, compra de votos, pérdida de urnas y hasta asesinatos de opositores para inducir miedo a la población.

Estados Unidos considera a Colombia como su principal bastión contra la República Bolivariana de Venezuela, y eso lo sabe la Bachelet.

Esta señora no observó en los muros de Medellín, un cartel de 750 metros cuadrados que denunciaba: “Nos están matando”. Y esa es la realidad que vive toda esa nación con más de 70 masacres masivas en los últimos cuatro meses, a lo que se suman las cotidianas matanzas selectivas que desde la firma de los acuerdos de Paz en 2016, (violados por Bogotá) han sido asesinados cerca de 1 000 líderes sociales y 240 ex guerrilleros desmovilizados de las FARC.

Pasando a Perú, el reinado del ex presidente Manuel Merino impuesto por el Parlamento, solo le duró cinco días tras decretarse la vacante del ex mandatario Martín Vizcarra.

Como era de esperar, la represión se desató con gran saña policial que arremetió contra los manifestantes con saldo de dos muertos, alrededor de 50 heridos y numerosos detenidos, lo que motivó la renuncia inmediata de Merino.

En la historia de la nación andina se acumula una larga lista delictiva entre ex presidentes y parlamentarios. Desde 1992 hasta la fecha han pasado por la primera magistratura, Alberto Fujimori, Alejando Toledo, Alain García, Ollanta Humala y Pedro Pablo Kuczynski, todos con amplios expedientes de corrupción, abuso de poder o relaciones con narcotraficantes.

En cuanto a los parlamentarios, informaciones de la base de datos del Ministerio Público informó que 68 congresistas están siendo investigados por diversos delitos, los mismos que provocaron la vacante de Vizcarra.

Esas y otras flagrantes violaciones de los derechos humanos que ocurren en muchos países del continente americano no las ve la Bachelet porque cada vez más sus posiciones están dirigidas desde Estados Unidos con el único fin de enfilar cañones contra Venezuela a la que no han podido desestabilizar por la unión del pueblo y los militares con su legítimo Gobierno.

Foto de portada: Getty Images / AFP

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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