Mujeres y VIH: Viejos y nuevos desafíos

Un nuevo compuesto inyectable de acción prolongada tiene el potencial de ser 89 por ciento más eficaz en la prevención del Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) entre mujeres de África Subsahariana. Con esa buena noticia, abrió ONU Mujeres su declaración sobre el Día Mundial del Sida el pasado primero de diciembre.

La enfermedad que revolucionó el mundo en los años 80 sigue siendo una peligrosa amenaza para las mujeres en edad reproductiva y una de las principales causas de muerte, subrayó la agencia de Naciones Unidas.

Sin embargo, reconoció, se ha registrado un progreso constante, aunque frágil, en la reducción de nuevas infecciones por el VIH y muertes relacionadas con el Sida entre las mujeres de varias regiones. Además, hay más mujeres recibiendo tratamiento vital que nunca antes.

No obstante, urge tomar acciones organizadas y coherentes para facilitar su prevención, sobre todo en países en vías de desarrollo. En ese camino, garantizar el acceso a servicios de salud sexual y reproductiva resulta vital. “Es un derecho esencial que salva vidas”, insistió.

El comunicado también alertó que 78 de los 125 que informan al ONUSIDA todavía tienen leyes que exigen el consentimiento de los padres para que las y los adolescentes obtengan servicios de salud sexual y reproductiva. Esta situación, impide el acceso pleno de las niñas a la prevención, el tratamiento y la atención del VIH.

En esa línea de desafíos, resulta preocupante que sólo el 55% de las mujeres casadas o en unión toman sus propias decisiones en relación con su salud sexual y reproductiva.

En paralelo, los estereotipos y prejuicios hacen lo suyo. Según cifras aportadas por el informe, una de cada tres mujeres que viven con este virus notificó al menos una forma de discriminación relacionada con su salud sexual y reproductiva en los últimos 12 meses. Esta suele manifestarse con exclusiones en los centros de salud o rechazo en algunos espacios laborales.

Seguir informando sobre las características de esta enfermedad, sus vías de contagios y cómo prevenirla resulta vital. Al fin y al cabo, las consecuencias de la falta de educación y accesos son terribles.

Por solo citar algunos datos, en 2019, alrededor de 4.500 adolescentes y mujeres jóvenes se infectaron con el VIH cada semana en África subsahariana, y sólo una tercera parte de las jóvenes y niñas tenía conocimiento exhaustivo del VIH.

Mientras, en la región de Oriente Medio y Norte de África, en América Latina, Europa y Asia Central, las nuevas infecciones por el VIH siguen aumentando entre las mujeres, destacó.

Entre los caminos para enfocar esta situación, ONU Mujeres insistió en la necesidad de crear, institucionalizar y sostener espacios para las mujeres, en particular las jóvenes y las niñas, para que se las escuche.

“Estas líderes de hoy deben contar con recursos suficientes para continuar con su acción colectiva y sus labores de defensa y liderazgo”, insistió.

En tiempos de pandemia, estos retos toman nuevas caras. El informe reconoció que la COVID-19 ha puesto en jaque al mundo y reivindicado la importancia de acelerar los compromisos, tanto de los Gobiernos como del sector privado y la sociedad civil, “de invertir en la igualdad de género, poner fin a la violencia, apoyar el liderazgo y el pleno disfrute de los derechos humanos de todas las mujeres y niñas, especialmente las afectadas por el coronavirus y el VIH”.

Sólo entonces podremos reconstruir mejor. Y en esas ideas se define el futuro.

AT / RL / Foto de portada: EFE

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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