Argentina: Vuelo para detectar fosas clandestinas

Un avión con tecnología especial realizaba un vuelo esta mañana en la periferia de Buenos Aires para detectar fosas clandestinas en terrenos de las Fuerzas Armadas y podría ser clave para desentrañar atrocidades y crímenes de la última dictadura militar argentina (1976-1983)

Se trata de un vuelo especial esperado con ansiedad, pues por primera vez se sobrevolará la mayor guarnición militar del país, Campo de Mayo, donde funcionaron, al menos, cuatro centros clandestinos de detención durante la última dictadura, indicó el periódico Página 12.

Desde el avión se tomarán imágenes que permitan detectar zonas donde el prestigioso Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) podrá centrar sus esfuerzos para determinar si hubo enterramientos clandestinos durante los años del terrorismo de Estado.

La movida es respuesta a un reclamo histórico de los organismos de derechos humanos, cuyas tareas serán coordinadas por el EAAF, con la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, Abuelas de Plaza de Mayo y el juzgado que investiga los crímenes cometidos en la Zona IV, a cargo de la jueza Alicia Vence.

La Justicia argentina lleva adelante tres juicios que investigan eventuales represiones y matanzas en Campo de Mayo, uno de los mayores campos de concentración por donde se estima que pasaron 5.000 detenidos-desaparecidos.

El barrido que se realizará desde el aire cotejará las 5 mil hectáreas que componen Campo de Mayo, un área tan inmensa que representa casi un cuarto de la superficie de la Ciudad de Buenos Aires.

Se aplicará por primera vez en el país para delitos de lesa humanidad un equipo de escaneo terrestre (conocido como LIDAR aéreo), que toma imágenes de calidad que permiten identificar posibles zonas donde haya existido movimiento de tierras y en las que el EAAF debería después hacer un análisis de proximidad.

Detectadas esas zonas con las imágenes, se procede luego a excavar cuidadosamente e intentar detectar cuerpos y osamentas.

El procedimiento llevará meses y puede abrir la puerta para aplicarlo en otros lugares de Argentina, con la misma finalidad.

“Se nos plantea ahora la posibilidad en Campo de Mayo de investigar articulando con distintos actores y de incorporar nuevas tecnologías para dar respuestas más rápidas a la búsqueda de los familiares”, contó a Página 12 Marcelo Castillo, miembro del EAAF.

El plan de trabajo de los forenses consta de dos etapas: una centrada en las diez hectáreas que rodean al lugar donde funcionó el centro clandestino conocido como “El Campito” y otra, enfocada en la totalidad del predio y que comenzó este lunes con el vuelo.

Desde el aire también se analizará una zona que ya no forma parte de Campo de Mayo porque fue vendida durante la dictadura, pero que se conoce como “Plaza de Agua”, ya que existen indicios de que podría haber funcionado allí otro centro clandestino.

Las imágenes se analizarán con expertos de la Facultad de Ciencias Astronómicas y Geofísicas de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y serán el estreno para hacer tareas de proximidad no invasivas, con el uso de georradares, sondas electromagnéticas o de un dron equipado con cámaras multiespectrales.

Desde 2006, rige una medida de no innovar en Campo de Mayo en los cuatro lugares señalados hasta ahora como centros clandestinos: “El Campito” o “Los Tordos”, “Las Casitas”, el Penal de Encausados y el Hospital Militar.

La identificación de estos lugares comenzó con la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep) en 1984.

“La expectativa es poder darle cierre a una incertidumbre de muchos años”, dice Lorena Battistiol Colayago, integrante de Abuelas de Plaza de Mayo e hija de Egidio Battistiol y Juana Colayago, secuestrados el 31 de agosto de 1977 y llevados a Campo de Mayo.

Juana estaba embarazada de seis meses y Lorena y su hermana Flavia buscan desde entonces a su hermano o hermana nacido en cautiverio. “Hay que destacar la valentía de les sobrevivientes. Sin sus palabras ni su compromiso de revivir el horror no habríamos conseguido nada”, agregó.

Una de sus primas, que también fue secuestrada en el mismo operativo y llevada a Campo de Mayo, donde permaneció atada a un árbol, cuenta que vio cómo cavaban un pozo y traían cuerpos.

“Es un reclamo histórico de Abuelas y de otros organismos que se tomen las medidas para relevar si existen cuerpos de personas enterradas. Hoy estamos en un momento excepcional porque existe la tecnología para hacerlo y el apoyo político”, apunta Carolina Villella, abogada de Abuelas de Plaza de Mayo. “Hay mucha expectativa”, indicó a Página 12.

La tecnología puede ayudar a desenterrar la verdad, sobre todo luego de que el expresidente Mauricio Macri intentara convertir parte de la guarnición militar a un parque y a un polo logístico y que quedó frenado por una orden de la justicia de no innovar.

Tomado de ANSA

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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