Cuba: ¡Qué bien se nada fuera del agua!

Por Marta O. Carreras Rivery∗

Pululan en las redes críticas al Ministro de Cultura de Cuba por haber salido a dar el pecho a los autotitulados artistas que hacían un performance frente al MINCULT y haber quitado de un manotazo el móvil que lo filmaba. Lamento sinceramente no haber estado allí para tratar de impedir que mis compañeros cayeran en la provocación del grupito de anticubanos y oportunistas.

OPORTUNISTAS, sí, porque resulta muy fácil en Cuba armarse un expediente de opositor sin el riesgo de los que en el pasado torturaron como sí le hicieron a mi padre y a los que perdieron la vida con los ojos arrancados vivos, colgados en un parque o en una esquina con el sexo cortado y puesto en la boca como un tabaco. O como los que en la actualidad en otra parte de este mismo planeta y continente, y hasta no demasiado lejos de las costas cubanas, les habrían terminado la vida con una rodilla en el cuello sin culpas, desaparecido sin rastro, o los habrían condenado a vivir con un parche en el ojo como muchos de los jóvenes manifestantes en Chile, sin que EEUU o la OEA alzasen su voz por el respeto a los derechos humanos como sí hacen con los payasos en Cuba.

Y también recalco en letras altas: GRUPITO ANTICUBANO, porque no hay que ser un experto analista político para entender que no son sus temas los que preocupan a la población cubana para que se autoerijan en sus representantes, si lo que de verdad nos ocupa es lograr que la lacra de vagos de la cual se sirven, crecida a costa de los que sí hemos dedicado la vida entera a trabajar y que por ineficiencias y paternalismos del que nuestro sistema está urgido de desprenderse, se vuelque a trabajar y producir para enfrentar las carencias de la población, parar la escalada de precios derivada del desbalance entre la oferta y la demanda para que el ordenamiento económico cumpla su cometido de allanar el camino a la prosperidad de las empresas productivas e incentivar las inversiones que Cuba necesita para prosperar y , por si fuera poco, dar respuesta al desafío de una pandemia que se está llevando de encuentro a mucha gente en el mundo —medio millón de muertos en el país más poderoso del planeta— y ver cómo diablos logramos en Cuba parar los contagios, seguir manteniendo la mortalidad baja, sin perder a seres queridos, a pesar de la escasez de recursos y de las 240 medidas impuestas por la Administración de Trump para estrechar el cerco económico contra Cuba sin importarle un carajo la familia cubana.

Tampoco es para nada casual, que los vividores del crimen contra los suyos estén tratando de reinventarse nuevos pagarés, ahora que su último emperador-pagador se fue —o lo fueron— del trono a pesar de asaltos, cerco e intento de autogolpe que sospechosamente muchos de ellos se abstuvieron de criticar en la red en una total falta de coherencia.

Queda claro, entonces, el oscuro propósito de obstaculizar la posibilidad de una convivencia pacífica entre vecinos que la mayoría de los cubanos deseamos con Estados Unidos.

NADA ES CASUAL, repito, como la algarabía jubilosa constatable en la red de los que bien lejos de nuestras fronteras, se suman al corro de los indignos alentadores de la crucifixión con su mesa bien servida y sin riesgo, aunque tal vez sueñan, “por si las moscas” —como la parábola del hijo pródigo— que la despensa de la casa un día se llene a pesar de ellos mismos y regresar a servirse de ella.

A 168 años del natalicio de José Martí y reviviéndolo por encima de nuestros defectos, buscando en nosotros lo mejor para cumplir con el incansable hacer a que nos conmina en pos de un presente y futuro mejor para nuestros hijos y nietos, en el espíritu de nación que nos legó con su vida: LA PATRIA ES ARA, NO PEDESTAL.

Periodista y diplomática cubana, colaboradora de Cubadebate.

Tomado de Cubadebate / Foto de portada: Yaimi Ravelo

 

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: