¿Debe extenderse el plazo entre las dosis de vacunas contra la COVID-19?

La extensión del tiempo entre la primera y segunda dosis de la vacuna contra la COVID-19, o la combinación de dosis de distintos fabricantes, propuesta por el Comité Mixto de Vacunación e Inmunización (JCVI) del Reino Unido, ha desatado numerosas preocupaciones a nivel internacional.

Es conocido que la motivación principal es abarcar más en el menor tiempo posible — ante un rápido aumento del número de casos y la aparición de una variante más transmisible—, así como el intento de disminuir el número de muertes. También, por la incertidumbre sobre el suministro de reservas de vacunas. Pero, ¿qué evidencias científicas apuntalan la decisión?

Al referirse a las razones de inquietud de la comunidad científica internacional, el texto esgrime que el impacto de estirar las dos dosis radica en que no se ha probado en ensayos clínicos.

Nunca ha sido aplicada una primera dosis de la vacuna de Pfizer/BioNTech, seguida de una segunda dosis de la vacuna Oxford/AstraZeneca, o viceversa. Y el JCVI sólo lo aconseja en circunstancias excepcionales; por ejemplo, si no se dispone de una segunda dosis de la vacuna original.

Como riesgos cuenta que el nivel de inmunidad de las personas pueda caer antes de recibir su segunda dosis, haciéndolas más vulnerables ante el coronavirus. Pero, este riesgo seguiría siendo menor que si no se hubiera recibido ninguna vacuna, señala el reporte.

En este sentido, Pfizer advirtió que su ensayo sólo investigó la aplicación del fármaco con 21 días de diferencia, mucho menos de 12 semanas .A contrapelo, una declaración de consenso de la Sociedad Británica de Inmunólogos expuso que “retrasar la dosis de refuerzo en ocho o nueve semanas era poco probable que hiciera mucha diferencia a más largo plazo”.

Otra preocupación, la referida a mezclar dosis de diferentes fabricantes, responde a que tampoco ha sido probada en ensayos clínicos, “aunque científicos del Reino Unido y Rusia están investigando si la combinación de inyecciones de las vacunas Oxford/AstraZeneca y Sputnik V podría resultar en una mejor protección que dos dosis de la misma”.

Algunas hipótesis apuestan que esta “mezcla” debería desencadenar una respuesta inmune eficaz, ya que casi todas las vacunas contra la COVID-19 en desarrollo se basan en la misma proteína viral «spike«, incluso si se presenta a nuestro cuerpo de maneras ligeramente diferentes, indica la nota.

De acuerdo con un reporte de The Guardian, el JCVI aseguró que todo el mundo recibirá la segunda dosis, sólo que llegará más tarde de lo planeado originalmente, con un intervalo máximo de 12 semanas. Esta segunda dosis de «refuerzo«, añadió, es probable que robustezca y optimice la duración de la respuesta inmune, lo que resulta en protección a largo plazo.

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud dijo que no había evidencia científica de un retraso de más de seis semanas en la administración de la segunda dosis de la vacuna Pfizer/BioNTech.

Pero se cree —concluye el reporte— que Canadá y Alemania están considerándolo, y que Dinamarca dijo que permitiría una brecha de seis semanas para dar acceso a más personas a recibir una primera inyección. Los funcionarios de salud estadounidenses, sin embargo, han descartado esta posibilidad.

FP/ RL/ Foto de portada: AFP. 

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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