Disidencia cubana: Mercenarismo desde los años 90

Basado en un texto de Hernando Calvo Ospina

En los años 90, desaparecida la Unión Soviética y en pleno “Periodo especial” cubano, el gobierno de EEUU no solo apretó el bloqueo económico a la Isla. También la guerra psicológica y de propaganda, a la que asignó partidas millonarias.

Brotaron, a borbotones, personas y grupos “disidentes”. Que, desde La Habana, Miami o Madrid, armaban, una tras otra, campañas en favor de la asfixia económica y diplomática de Cuba y su terca Revolución socialista.

Los fondos para esta “disidencia” se dispararon en la misma proporción en que menguaban los alimentos en las mesas cubanas.

Desde entonces, la actividad “disidente”, su presencia mediática, ha variado según el mayor o menor apoyo financiero desde Washington.

Algo que explica el porqué de su talón de Aquiles: su nulo apoyo popular, debido al arraigado rechazo del pueblo cubano al mercenarismo.

Que ha tenido, en la administración de Donald Trump, su punto álgido.

En Cuba hay, sin duda, millones de verdaderos “disidentes”. Personas críticas que disienten y discuten, pero no se venden. Ni traicionan a su patria en medio de una despiadada guerra.

La “disidencia” es un elaborado producto de la guerra psicológica de EEUU contra Cuba, cuyo objetivo es obtener presión política internacional.

Por cierto, ¿por qué los medios occidentales –“independientes”, nos dicen- solo aplican el término de “disidentes” a quienes tratan de acabar con los gobiernos incómodos a EEUU o la Unión Europea?

Tomado de Cubainformación

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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