Guatemala: Ante la caravana de migrantes, la xenofobia es una acción institucional y social

Xenofobia es una palabra que proviene del concepto griego compuesto por xénos (“extranjero”) y phóbos (“miedo”). La xenofobia, por lo tanto, hace referencia al odio, recelo, hostilidad y rechazo hacia los extranjeros”. Se extiende a la fobia hacia los grupos étnicos diferentes o hacia las personas cuya fisonomía social, cultural y política se desconoce (1).

Para la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) la xenofobia se evidencia en actitudes, prejuicios o conductas que rechazan, excluyen y, muchas veces desprecian a otras personas, basado en la condición de extranjero o extraño a la identidad de la comunidad, de la sociedad o del país.

El gobierno de Guatemala emplea prácticas y discursos basados en la xenofobia contra las personas que forman parte de la Caravana Migrante, con señalamientos como “mareros, criminales o narcotraficantes” contra quienes la integran, por el hecho de ser ciudadanos hondureños. Este extremo se reafirma cuándo el 14 de enero Giammattei decreta un Estado de Prevención para detenerlos y deportarlos justificando que la Caravana Migrante es un “problema de seguridad nacional”.

La xenofobia ligada al odio contra los migrantes desde México hasta Honduras se fortaleció con discursos como los del presidente de los Estados Unidos Donald Trump, cuando señaló a los latinoamericanos que viven en su país como “delincuentes, narcotraficantes y asesinos”. Gobiernos como el de Giammattei institucionalizan estas prácticas xenófobas.

Guatemala y Honduras comparten condiciones sociales y territoriales similares; extractivismo, corrupción, impunidad, violencia política, pobreza, inseguridad, falta de trabajo, desnutrición, narcotráfico y de ser países de origen, tránsito y posiblemente destino de la migración. Según datos del Banco Mundial, Honduras es uno de los países de bajo ingreso económico para las familias, el 66 por ciento de la población vive en la pobreza. Uno de cada cinco hondureños viven en la extrema pobreza o sobreviven con menos de US$1.90 al día. Guatemala por su parte es la quinta economía más pobre de Latinoamérica y el Caribe con las mas altas tasas de pobreza, racismo, desigualdad y desnutrición crónica. Esta información previo a la pandemia de la Covid-19 y las dos tormentas tropicales que impactaron durante el 2019 que agudizan estas condiciones.

A pesar de eso, los gobiernos de ambos países más que atacar y resolver los problemas estructurales que produjeron estas condiciones, las profundizan con sus acciones y políticas, expulsando de manera forzada a miles de sus ciudadanos. Esta situación se expande a El Salvador que forma parte del mal llamado por los Estados Unidos como “triángulo norte” de Centroamérica.

La mayoría de la población vivimos en cada uno de estos países, somos consideradas instrumento para los partidos políticos y las clases dominantes, para financiamiento de sus campañas y votos electorales, así como para generar ingresos a través de las remesas; que en Guatemala representan el 13.8 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), según el Banguat (2), Honduras con el 20 por ciento y El Salvador con el 16 por ciento según el SICA (3).

La brutal represión gubernamental en contra de la Caravana Migrante, muestra una mayor escalada del trato cotidiano a migrantes de otros países, irrespetando y violentando los derechos humanos, leyes nacionales, el Código de Migración, el Convenio centroamericano de libre movilidad CA4, la Constitución Política de la República y otros tratados internacionales en materia de derechos humanos y población migrante.

En esa misma línea se impone el estado de prevención, que no solamente restringe las garantías del pueblo guatemalteco en siete departamentos, sino que además militariza los territorios. La represión del 17 y 18 de enero, en la que se usó al ejército, la Policía Nacional Civil (PNC) y funcionarios de Migración, es responsabilidad del presidente Alejandro Giammattei, del Ministro de la Defensa Nacional, Ministro de Gobernación y el director del Instituto Guatemalteco de Migración y la autoridad migratoria como instancia de alto nivel presidida por el Vicepresidente Guillermo Castillo Reyes.

Lo más preocupante es el uso de leyes obsoletas como la ley de Orden Público, que crea las condiciones para establecer desde un estado de prevención, el uso de la violencia contra la Caravana Migrante, concibiendo la migración como un problema de seguridad nacional y no un asunto humanitario, desde la perspectiva de los derechos humanos.

El operativo implementado desde el 14 de enero por este gobierno demostró el carácter represivo que esta dispuesto a utilizar contra el problema migratorio, mismo que se centra en el interés y prioridades de los Estados Unidos, destino final de las caravanas. El bloqueo de las carreteras, la utilización de la fuerza para detener, reprimir y perseguir a los ciudadanos en la caravana se pueden considerar arbitrarias, las deportaciones de miles de personas que fueron realizadas el 18 de enero también lo son. Además de los riesgos a la salud, ya que las fuerzas de seguridad pusieron a los migrantes en riesgo, al no respetar los protocolos sanitarios del Ministerio de Salud por la pandemia de la Covid-19.

A la luz de las denuncias del Procurador de los Derechos Humanos (PDH) Jordán Augusto Rodas Andrade y de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), el uso de la fuerza pública sin garantizar el derecho a migrar y el principio de no devolución como lo establece el Código de Migración, no se pueden permitir.

La xenofobia fue reforzada por las autoridades gubernamentales al momento de afirmar que los migrantes hondureños son portadores de Covid19, que dentro de la Caravana hay miembros de pandilla infiltrados y, que están entrando al país sin control legal. Este discurso se ha intentado promover y reproducir en redes sociales, y va permeando en la mentalidad conservadora de la sociedad. Esto puede ser grave y peligroso ya que se provoca y promueve un contexto de violencia contra las personas migrantes.

El rechazo a los migrantes hondureños hoy, desde la falsa idea de la “Soberanía nacional” se pone por encima de la crisis humanitaria que implica.

Notas:

(1) Concepto de Xenofobia. Cecília De La Garza.

(2) Producto Interno Bruto -PIB-. Remesas. Banco de Guatemala -Banguat-. 

(3) Programa de Sistemas de Información para la Resiliencia en Seguridad Alimentaria y Nutricional de la Región SICA. El Salvador incrementa a $3,700 millones flujo de remesas en ocho meses de 2019.

Tomado de Resumen Latinoamericano Argentina/ Fuente: Editorial de Prensa Comunitaria/ Foto de portada:  Luis Echevarría / Reuters.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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