¿Habrá salvado la Covid-19 a la Humanidad?

Por Hedelberto López Blanch.

Cierto que la pandemia de la Covid-19 ha desestabilizado la economía, destruido fuentes de empleos y aumentado la pobreza en muchos países pero puedo afirmar con seguridad que también ayudó a comprender a gran parte del pueblo estadounidense que si Donald Trump permanecía en la Casa Blanca por otros cuatro años, las consecuencias serían catastróficas para la Humanidad.

Antes de la aparición del nuevo coronavirus todo hacía indicar que el ambicioso presidente estadounidense ganaría las elecciones del 3 de noviembre de 2020 frente a su contrincante demócrata Joe Biden, pero su anormal e inconsecuente posición ante el avance de la Covid dentro de Estados Unidos, les abrió los ojos a muchos norteamericanos.

Y podemos preguntarnos, ¿qué hubiera sucedido si un hombre prepotente, supremacista, mendaz, narcisista continuaba con el inmenso poder que acumulaba? ¿Habría provocado una Tercera y desastrosa Guerra Mundial?

Como definió el filósofo estadounidense Noam Chomsky, “una posible reelección de Donald Trump sería una crisis final, terminal, que puede tener consecuencias muy serias”.

Y agregó Chomsky, con Trump se han exacerbado crisis muy fuertes: “catástrofes ambientales, amenaza de una guerra nuclear, la pandemia, destrucción de la democracia y el riesgo de una guerra civil” en Estados Unidos.   

Recordemos algunas de sus extremistas acciones a lo largo de estos interminables cuatro años en la Casa Blanca.

Con enorme agresividad, retiró a su país del Acuerdo de París sobre el cambio climático, aprobado por 195 naciones en 2015 y cuyo fin es reducir las emisiones de gases invernaderos a partir de 2020, asimismo desreguló las emisiones de las centrales térmicas de carbón y disminuyó las exigencias de eficiencia energética de los vehículos. Todo esto a pesar de los enormes incendios ocurridos en varios Estados de la Unión y los fuertes huracanes sufridos en los últimos años.

Después abandonó la membresía del país en la UNESCO y en la Organización Mundial de la Salud y a continuación, con prepotencia imperial amenazó con “sanciones” a la Organización de Naciones Unidas si no se cumplían las extorsiones que ha impuesto contra el gobierno de Irán, las que fueron rechazadas por el Consejo de Seguridad.

Con la obsesión por derribar gobiernos que no aceptan sus dictámenes, desde que llegó al poder incrementó hasta lo infinito el bloqueo económico y financiero contra Cuba y Venezuela. Ésta última, además, bajo constantes ataques terroristas contra instalaciones económicas y sociales, fallidos golpes de Estado, intentos de magnicidio y amenazas de invasión militar.

En el decursar de estos cuatro años, aplicó “sanciones” unilaterales contra más de 20 naciones: China, Rusia, Irán, Venezuela, Cuba, Nicaragua, Irán, Irak, Yugoslavia, Birmania, Zimbabwe, Bielorrusia, República Democrática del Congo, Siria, Somalia, Libia, Costa de Marfil, Líbano, Ucrania, Yemen, Sudán del Sur y también contra sus propios aliados occidentales.

Para impedir que China se convierta dentro de pocos años en la primera potencia económica mundial (especialistas afirman que será en 2028), el régimen estadounidense lanzó una fuerte guerra comercial, financiera y hasta de amenazas militares contra la nación asiática.

En esa misma dirección trató de cerrar con extorsiones  a la Federación Rusa por la política multilateral y soberana que ha mantenido el gobierno de Vladimir Putin.

Con una agenda de presiones y chantajes, impuso la reelección del archireaccionario Luís Almagro en la Organización de Estados Americanos (OEA) y con esos mismos ardides colocó al ultraderechista Mauricio Claver-Carone al frente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). 

Contra la inmensa mayoría de las naciones del orbe y de las resoluciones de ONU, firmó un acuerdo con Israel para que continuara anexándose territorios palestinos, presionó a varios países árabes para que signaran relaciones con los sionistas y declaró a Jerusalén como la capital de Israel.

Acciones sumamente peligrosas han sido la retirada del Tratado sobre Fuerzas Nucleares de Alcance Medio y la renovación del actual acuerdo de limitación de armas nucleares que expira en 2021.

Y uno de sus inconsecuentes actos resultó abandonar el Tratado de Cielos Abiertos que permitía los vuelos militares sobre los territorios de los 35 signatarios para reforzar las relaciones de confianza cuyo objetivo es evitar el conflicto entre Washington y Moscú.

Los analistas aseguran que la administración Trump estaba trabajando para descarrilar todos los acuerdos sobre el control de armas.

Aunque resulta cierto que el nuevo coronavirus ha afectado enormemente al mundo con cerca de 87,5 millones de contagiados y 1,8 millones de muertos, también ha servido para que millones de estadounidenses comprendieran lo desatinado que resulta tener en la Casa Blanca un presidente que niegue la peligrosidad de la pandemia la cual ha enfermado a 21,5 millones de norteamericanos y provocado 365.400 fallecimientos.

Y podemos preguntarnos nuevamente: ¿si la pandemia no hubiera detenido la reelección de Trump, por la obtusa e indiferente forma en que la trató, podría haber estallado una Tercera Guerra Mundial?

Por lo pronto, al parecer el pueblo estadounidense ha comprendido que no se puede colocar en la silla presidencial a un narcisista aprendiz de emperador. Esperemos que la lección dure tiempo para bien de la Humanidad.

RL/ Foto de portada: EFE. 

 

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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