Hegemonía tecnológica impone condiciones de empleo a sus usuarios

Por Teyuné Díaz Díaz

El complejo entramado que supone la interacción en el ciberespacio a veces nos impide analizar a cuáles desventajas nos enfrentamos pese a las alertas constantes sobre la importancia de proteger nuestra privacidad.

Continuamente los empoderados de las comunicaciones ponen al límite a los internautas y su capacidad de elegir.

Hace apenas unas semanas un polémico anuncio encendió las redes sociales, WhatsApp –propiedad de Facebook desde 2014- cambiaría sus términos de uso e impondría la obligatoriedad de compartir los datos de sus seguidores con su casa matriz.

El 8 de febrero fue la fecha marcada por Whatsapp, pero la impactante noticia impulsó a millones de personas a migrar hacia redes de la competencia como Signal y Telegram que en breve tiempo alcanzaron niveles de descargas nunca vistas.

Un imprevisto ante el cual la aplicación decidió posponer hasta mediados de mayo la nueva propuesta.

Pero ello no evitó que la red de mensajería Signal registrara 8,8 millones de descargas en una semana frente a los 246 mil anteriores previas al anuncio, según publicó la firma de análisis Sensor Tower.

Telegram, por su parte, también se benefició y marcó 11,9 millones de descargas la semana posterior al aviso de cambio de condiciones, dato superior a las 6,5 millones anteriores. Con ello alcanzó los 500 millones de usuarios activos, y solo en tres días superó los 25 millones.

Las preocupaciones surgen porque al aceptar los nuevos términos, WhatsApp compartiría la información de sus usuarios con Facebook y otras aplicaciones, recolectaría datos de contactos, de compras y pagos, la dirección IP o ubicación, y además, elementos sobre terceros con quienes interactuamos.

A partir de las reacciones adversas WhatsApp repite constantemente que la recopilación de información se lleva a cabo ‘para operar, proporcionar, mejorar, entender, personalizar, respaldar y promocionar’ sus servicios. Un intento por calmar a sus seguidores, pero si no estás de acuerdo no podrás utilizar más esa aplicación de mensajería.

Facebook, bajo la tutela de Mark Zuckemberg, ha sido protagonista de varios escándalos por compartir datos personales, uno de ellos afectó a 87 millones de personas, por ello, la Comisión Federal del Comercio de Estados Unidos le impuso una multa por valor de cinco mil millones de dólares, la más elevada aplicada por esa entidad.

Sin embargo, Facebook insiste en el uso de los datos de sus usuarios a pesar que en el 2014 al adquirir a esa red de mensajería el confundador de Whatsapp, Jan Koum asegurara ‘no comprometeremos la privacidad por Facebook’.

La venta fue efectuada por unos 19 mil millones de dólares -entre dinero y acciones de la multinacional-, unido a la ‘seguridad’ de la protección de los datos de sus entonces 465 millones de usuarios, de los dos mil millones que tiene actualmente.

El compromiso fue bastante breve, ya en el 2016 la integración entre ambas redes dio el primer paso y propuso algo similar para ‘mejorar’ la experiencia del usuario con los productos de publicidad de Facebook, solo que en aquel entonces dio la posibilidad de desvincular los ajustes al intercambio de datos con fines publicitarios.

En opinión de Carissa Véliz, profesora de Oxford y autora de Privacy is Power, ‘la notificación recordó las condiciones tan autoritarias a las que nos sujetan las grandes tecnológicas. Son condiciones que pueden cambiar en cualquier momento, que rara vez cambian para favorecernos, y sobre las cuales no hay margen de negociación: o las aceptas o no puedes usar la plataforma’.

Una advertencia sobre la dominación unilateral que ejercen las multinacionales tecnológicas sobre sus usuarios y la acuciante necesidad de proteger nuestros datos privados para que no sean utilizados en beneficios de otros.

Tomado de PL/ Foto de portada: Getty Images

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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