Argentina: Duras críticas al Papa Francisco por felicitar el cumpleaños de María Estela Martínez de Perón, una de las corresponsables de la Triple A

En medio de su cumpleaños número 90, la expresidenta argentina María Estela Martínez de Perón, alias «Isabelita», recibió ayer en su residencia en Madrid, España, el llamado para la saludarla del Papa Francisco. 

Según detalló el portal Infobae, «Isabelita» estaba acompañada de su sobrina, Norma Estela Ferreiro. Allegados a la ex presidenta argentina informaron que el Sumo Pontífice «la llamó por teléfono para saludarla y dialogar durante algunos minutos».

Quien hizo de puente entre ambos fue el obispo de Río Gallegos, monseñor Jorge García Cuerva. Y también fue un eslabón importante el presidente del Episcopado argentino, Oscar Vicente Ojea.

Isabel fue la exprimera Dama que asumió el poder en 1974 tras el fallecimiento de Juan Domingo Perón. Hace unos meses, el Pontífice le había obsequiado un rosario a la expresidenta a través de Carlos Luna, un exiliado argentino que está radicado en Suecia y es amigo de ambos.

«El rosario que le envió Francisco no se trata del obsequio estándar que reciben todos los visitantes a la Santa Sede luego del tradicional besamanos, sino que es uno de factura un poco más especial, de perlas blancas».

Isabel Martínez de Perón fue derrocada por la dictadura militar el 24 de marzo de 1976. Estuvo detenida. El 9 de julio de 1981 fue liberada y ella partió hacia España. Se instaló en la famosa casa de Puerta de Hierro, donde vivió el líder del Partido Justicialista antes de su regreso a la Argentina.

Dos conocidos periodistas y militantes de la década del 70, Manuel Gaggero, ex director del diario «El Mundo» y Miguel Bonasso, exdirector del diario «Noticias» han reaccionado con frente al reciente saludo del Papa a la corresponsable de la Triple A, Isabel Martínez de Perón. Estos son los dos artículos en cuestión.

“De eso no se habla”

Por Manuel Justo Gaggero.

Hace unos días reapareció en los medios de comunicación la ex presidente María Estela Martínez de Perón. La misma, “refugiada“ en España desde hace varias décadas, es corresponsable ideológica de los crímenes de “lesa humanidad” cometidos por la organización para estatal Alianza Anticomunista Argentina. Ha gozado de total impunidad por los “acuerdos” con quienes gobernaron el país desde el 10 diciembre de 1983 a la fecha, por lo que resulta incomprensible que haya recibido el saludo del Papa Francisco por sus 90 años. Sólo explicable por el alineamiento de este, cuando era Jorge Mario Bergoglio, con el grupo de la derecha peronista autodenominado “Guardia de Hierro”.

La Triple A nació en octubre de 1973 para reprimir la “infiltración castro comunista en el Movimiento”. Era el “Somaten criollo” como la denominara el “General». El nombre surge de una banda paramilitar que organizara José Antonio Primo de Rivera en España, a principios de la década del 30, dirigida a reprimir ilegalmente a los partidarios de la República.

Nuestra Triple A» secuestró, asesinó e hizo desaparecer a más de 1500 militantes populares entre 1973 y 1976. La Dictadura Cívico Militar absorbió a los integrantes de la misma que pasaron a conformar los llamados “grupos de tareas” de las Fuerzas Armadas. Sumó en sus comienzos a “bandas” parapoliciales que operaban en diferentes provincias entre las que estaban el “Comando Libertadores de América” en Córdoba y el “Comando Entre Ríos” en mi provincia. Este, con claras vinculaciones con el gobernador Tomás Cresto, colocó el 29 de setiembre de 1973 un artefacto explosivo de alto poder en mi domicilio en Paraná, ubicado en las intersección de las calles San Martin y Paraguay. Podría haber asesinado a la que era mi compañera en esa época, a mis tres hijos y mi madre, ya que fue ubicado en una ventana que daba a la calle que se podía presumir que era nuestro dormitorio pero no fue así ya que este estaba en la parte de atrás de la casa; como así también el de los pequeños.

En febrero de 1974, cuando ocupaba la dirección del Diario “El Mundo”, el entonces presidente Juan Domingo Perón convocó a una conferencia de prensa en la Casa Rosada. La corresponsal acreditada Ana Guzetti nos requirió a mí y al equipo que integraba junto a Alberto Genoud y a “Tito” Baquela que la orientáramos sobre qué tema le podía preguntar. Le sugerimos que lo interrogara sobre cuál sería la conducta de su gobierno frente al accionar de bandas parapoliciales en los barrios. Así lo hizo y la reacción del entonces Presidente fue inesperada. La amenazó con iniciarle una querella criminal para lo cual le pidió a un asistente presente que le tomara los datos. Así lo hizo e inició una persecución contra nuestra compañera.

La conducta del “General” mostró que no era ajeno al surgimiento de esta banda criminal que en diciembre de 1973 había condenado a muerte a centenares de militantes populares entre los que me encontraba. En el peronismo reciclado, que surge luego del regreso a la institucionalidad formal en 1983, que nada tiene que ver con aquél movimiento al que me sumé en 1954 y en el que milité hasta 1974, hay una consigna: “de eso no se habla”.

En el país del “No me Acuerdo” los crímenes de lesa humanidad” cometidos por la Triple A quedan impunes. No lo podemos permitir y tenemos que evitar que se siga manipulando la historia.

NOTA.-Algunos de estos hechos forman parte del primero y segundo tomo de la saga de mi autoría “Un Viaje Hacia las Utopías Revolucionarias” .-El primero ha sido editado por la Editorial De la Comarca .-

 

El llamado de Francisco agravia la memoria de Carlos Mugica

El saludo del Papa a la expresidenta argentina “Isabel” Perón por su nonagésimo cumpleaños, agravia directamente la memoria del padre Carlos Mugica, asesinado por la Triple A, en mayo de 1974, durante el tercer gobierno de Juan Domingo Perón.

Aunque voceros de la derecha, tanto la peronista como la otra, intentaron culpar del asesinato a Montoneros, ya se vertieron en una causa judicial testimonios directos como el de Ricardo Capelli, que no solamente señalan a la Alianza Anticomunista Argentina, como autora del asesinato, sino que incluso identifican a quien efectuó los disparos: el policía corrupto y asesino Rodolfo Almiron, a la sazón jefe de la custodia de “Chabela” y del propio Perón.

Fui amigo personal de Carlos Mugica y me consta quien lo asesinó y quien lo mando asesinar. Puedo afirmar rotundamente que no fueron los Montoneros, como lo precisó el propio Mario Eduardo Firmenich en tres columnas publicadas en el diario “Noticias” que yo dirigía.

Ya en 1974, pocos meses después del crimen, el gran jurista Arturo Sampay, autor de la Constitución Peronista de 1949, me dijo que el instigador era el propio Perón. “Asesinar a Mugica -sostuvo entonces- era una maniobra maquiavélica para dividir el espacio político de Montoneros, o sea, la Juventud Peronista”. Y agregó: “esa idea no se le ocurre a un cabito de la Federal como es López Rega”. “Es la respuesta que les dio Perón a ustedes por haberle vaciado media plaza el primero de mayo”.

Aunque podía ser una teoría, una especulación, no lo decía un personaje menor, sino uno de los forjadores intelectuales del peronismo. Diecinueve años más tarde, otra figura cenital del Movimiento, me lo confirmaba con detalles muy precisos. Era un sacerdote jesuita, como Bergoglio, pero a diferencia del hoy Pontífice había sido suspendido a divinis por la Compañía de Jesús, debido precisamente a sus nexos con Perón y Evita: el padre Hernán Benítez.

En una larga charla, en su casa de Florida, donde lucía un busto de Eva Perón y un óleo del Ché Guevara, tuvimos una charla muy a fondo que se prolongó durante casi cinco horas. Hacia el final del encuentro me preguntó:
– ¿Quién asesinó a nuestro amigo Carlitos Mugica?
– La Triple A- respondí de inmediato.
Cabeceó afirmativamente.
– Si, claro. Eso es así y la Iglesia lo sabe. Lo que yo le pregunto es quién, concretamente, apretó el gatillo.
– El comisario Rodolfo Almirón.
– Ajá. ¿Y qué era en ese momento el comisario Almirón?
– Jefe de la custodia de Isabel Perón.
– Así es, exactamente. ¿Y usted no cree en el carácter transitivo?

El confesor de Evita, el que la preparó “a bien morir” por orden del propio Juan Domingo Perón, me estaba diciendo a través de una pregunta -costumbre jesuítica por antonomasia- lo mismo que había especulado catorce años antes Arturo Sampay. Pero además, como al pasar, había deslizado un dato esencial: la Iglesia lo sabía. ¿Podía ignorarlo Jorge Bergoglio?

Mucho después, en el tercer milenio, quedaría demostrado a nivel judicial -en causas debidamente encalladas por los desconocidos de siempre- que Almirón, quien más tarde sería jefe de la custodia del político franquista español Manuel Fraga Iribarne, había sido el autor material del crimen. En otras palabras: ayer el padre Bergoglio, jesuíta como Benítez y vinculado al Colegio de El Salvador como Carlitos Mugica, saludó a la jefa de su asesino. Una ex Presidenta responsable de crímenes de lesa humanidad, por los que no ha sido juzgada. Una próspera viuda que dejó de opinar políticamente hace mucho tiempo. Según las malas lenguas, desde que Carlos Saúl Menem, le envió a través del entonces jefe de la SIDE, Hugo Anzorreguy, cuatro millones de dólares de fondos reservados. Una atractiva jubilación que se ufanaba de haberle entregado en persona, el yerno de Anzorreguy: Alejandro Mac Farlane, después ejecutivo del YPF que se entregó a Repsol.

Tomado de Resumen Latinoamericano Argentina/ Con información de Infobae/ Foto de portada: El Ancasti/ Archivo. 

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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