Cuba: Mi papá estuvo hoy aquí

Por Olga Lili Vilató.

No tenía la menor idea de escribir para este, mi blog. Mi amanecer fue como otro cualquiera y no me dio por pensar ni en el día en que estábamos. Con los avatares cotidianos no alcancé a recordar absolutamente algo que me motivara a sentarme en la computadora.

Sin embargo, y como oímos con frecuencia hubo una señal que me removió el piso. Nuestra historia recoge al 24 de febrero de 1912 como el día en que fue develada la estatua ecuestre de El Mayor General Ignacio Agramonte y Loynaz, ese patriota nacido en Puerto Príncipe, después Camagüey, querido por tantas y tantas generaciones, las que exhiben como uno de sus mayores orgullos el llamarse entre sus gentilicios: agramontinos.

Del Dr. Rafael Vilató Labrada, mi padre, escuché con extremada emoción cómo asistió a ese hecho trascendental. Lo llevó de su mano un soldado a las órdenes de mi abuelo. Me decía y consta en sus memorias: “Recuerdo a una señora sentada en una silla, estaba vestida de negro y lloraba, le pregunté al ordenanza: ¿por qué llora?, y él me respondió: ella es Amalia Simoni”.

El hecho lo marcó, era muy pequeño, pues había nacido en 1907 y desde entonces surgieron muchas preguntas. Creció, estudió Derecho en la Universidad de La Habana, donde Ignacio Agramonte se recibió como licenciado en Derecho Civil y Canónico el 8 de junio de 1865, y cual suerte de compromiso con sí mismo, cada 8 de junio, Día del Abogado para rendirle tributo a ese grande del Camagüey, ofrecía su discurso en ese parque que tantas evocaciones le provocaban.

Así recuerdo a mi padre cada 8 de junio, junto Al Mayor.

Desde niña lo acompañé junto a mi madre y mi hermano, lo escuchábamos y lo festejábamos. Confieso que era muy buen orador, siempre me alejaba un poco porque me hacía llorar. Cuando se refería a Agramonte sus ojos brillaban . Muy pequeña escuché de voz de mi papá por vez primera aquellas imágenes del Apóstol hacia nuestro Mayor, al calificarlo como “diamante con alma de beso”, y afirmar que: “Era como si por donde los hombres tienen corazón tuviera él estrella. Su luz era así, como la que dan los astros”.

Hoy, colegas jóvenes y no tan jóvenes abordaron el tema. Estuvieron allí donde al parecer, además de su amada Amalia y su hija Herminia, regresaron personalidades de la época y se veía, con los ojos del alma, esa estatua concebida por el escultor italiano Salvador Boemi y tan elogiada por lugareños y visitantes, de seguro más gigante, más inmensa.

Puedo asegurar, que hoy, junto a esos camagüeyanos o no, reunidos en el parque Agramonte, antigua Plaza de Armas, estuvo mi padre, orgulloso de sus raíces, agramontino siempre.

Tomado del Blog Crónicas con un final anunciado.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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