El cañón sónico de la mentira

Por Orlando Oramas León (*) / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.

Hace cuatro años la embajada de Estados Unidos en La Habana alegaba ataques y cañones «sónicos» contra sus diplomáticos y agentes, con lo que iniciaba toda una trama que devino farsa y pretexto para llevar casi a cero las relaciones diplomáticas entre ambos países.

Estaba en la Casa Blanca el presidente Donald Trump, y desde antes y, sobre todo después hacía cumplir su promesa de campaña de revertir el incipiente y gradual proceso de deshielo iniciado por la administración de Barack Obama en su último segmento de gobierno.

Se le llamó el Síndrome de La Habana, utilizado por actores políticos anticubanos en Washington y Florida que apostaban por la ruptura de los nexos bilaterales, afirmó en la capital de la isla caribeña Johana Tablada, subdirectora de Estados Unidos en el Ministerio de Relaciones Exteriores.

Entre esas disposiciones enumeró el cierre del consulado de la embajada estadounidense en La Habana, lo cual provocó que los ciudadanos cubanos debieran viajar a terceros países para apostar por una visa a fin de visitar a sus familias en Estados Unidos.

También fueron prohibidos viajes entre ambas naciones y los intercambios universitarios, entre otras disposiciones que llevaron casi a cero los nexos bilaterales y Washington llegó al extremo de incluir a Cuba en su lista unilateral de Estados que promueven el terrorismo.

La diplomática señaló a Mike Pompeo, primero en su puesto como director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y luego como secretario de Estado, entre los promotores de esas decisiones, bajo el pretexto de la agresión sónica.

La mano de la CIA estuvo detrás de la farsa del llamado Síndrome de La Habana, aseguró a su vez el general de división (retirado) Fabián Escalante, estudioso de las actividades de esa agencia contra Cuba y quien debe de tener un abultado dossier en los archivos de Langley.

«No se puede encontrar lo que no existe, esos ataques fueron una operación de la CIA, enfatizó» en entrevista con Prensa Latina.

¿Cómo emitir una onda radial que afecte a unos sí y a otros no?, cuestionó el experto al referirse a los incidentes descritos por diplomáticos estadounidenses.

Así lo confirma, además, un informe del Departamento de Estado norteamericano, desclasificado recientemente, que ratifica la falta de pruebas para vincular a Cuba con los misteriosos problemas de salud que afectaron a los funcionarios de la nación norteña..

El texto sugiere que la orden de Trump para desmantelar la embajada de La Habana a principios de 2018, como reacción a los «ataques sónicos»,  fue una «respuesta política plagada de mala gestión, falta de coordinación e incumplimiento de procedimientos».

«El mecanismo de la causa de las lesiones es actualmente desconocido. Desconocemos el motivo de estos incidentes, cuándo comenzaron realmente, o quién lo hizo«, señala el documento redactado en 2018, luego de cuatro meses de trabajo.

La desclasificación ahora de este informe no es casual, y apunta a un momento de cambio en la política de Estados Unidos hacia Cuba con la llegada al poder del demócrata Joe Biden, adelantó Escalante.

La ciencia desmiente

Las evidencias científicas, identificadas en informes de los propio Estados Unidos, desmienten también los supuestos ataques sónicos en la sede diplomática de ese país en la capital de Cuba, refirió el director del Centro de Neurociencias de Cuba, Mitchell Valdés.

Describió que las suposiciones establecían que un grupo grande de personas -previamente sanas- enferman con síntomas iguales en la capital de la isla, con daños a nivel auditivo, vestibular y cerebral, y a partir de un «arma misteriosa» (sónica, infra-sónica, ultra-sónica o micro-ondas).

Sin embargo, los informes, realizados tanto en Estados Unidos, como en Canadá, por especialistas de esas naciones, al analizar las historias clínicas, sintomatología, exámenes físicos, audiometrías, y pruebas vestibulares o neuropsicológicas a los afectados, carecieron de suficiencia para demostrar los alegados ataques.

Valdés, también coordinador del grupo científico a cargo de la investigación del tema en Cuba, agregó que no hay un agente físico real para explicar esos sucesos, planteamiento compartido por científicos norteamericanos.

En busca de la verdad

Johana Tablada dijo que Cuba le prestó la máxima atención a las alegadas agresiones sónicas, con una «investigación criminal exhaustiva» en la que participaron profesionales de distintas ramas, tanto médicas como científicas, entre otras por la parte cubana.

Del lado estadounidense, recordó, Cuba cooperó con el Buró Federal de Investigaciones, funcionarios gubernamentales, expertos médicos y científicos.

Pasaron cuatro años y 240 medidas hostiles contra Cuba sin que se demuestre que realmente hubo agresión sónica en La Habana, concluyó a la diplomática, quien expresó la disposición de su Gobierno de cooperar con las autoridades de Estados Unidos para llegar a la verdad sobre el caso, y también para resolver las diferencias bilaterales sin trampas y con respeto.

(*)  Periodista cubano, autor de los libros “Raúl Roa, periodismo y Revolución”, “Pohanohara, cubanos en Paraguay” y “Cuentos del Arañero”.

Foto de portada: Reuters/ Archivo.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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