Israel, la amenaza nuclear del Medio Oriente (I)

Por Hedelberto López Blanch (*)  / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.

Israel, sin el menor amedrentamiento debido al diametral apoyo que le ofrece Estados Unidos, esta ampliando su enorme fábrica nuclear que posee en el desierto de Neguev, según fotos satelitales de Google Earth, publicadas por el Panel Internacional sobre Materiales Fisionables (IPFM, por sus siglas en inglés) y reproducidas por el diario británico The Guardian y la agencia de noticias AP.

Las publicaciones señalan que ese país lleva a cabo una excavación del tamaño de un campo de fútbol y varios pisos de profundidad a unos metros del reactor del Centro de Investigación Nuclear, cerca de la ciudad sureña de Dimona.

Se estima que las excavaciones comenzaron a principios de 2019 y han progresado lentamente desde entonces. En las fotografías se aprecia la excavación de un hoyo de unos 150 metros de largo y 60 metros de ancho.

El investigador del programa de ciencia y seguridad global de la Universidad de Princeton, Estados Unidos, Pavel Podvig, citado por The Guardian indicó que al parecer la construcción comenzó a principios de 2019, o finales de 2018, por lo que ha estado en marcha durante unos dos años, pero eso es todo lo que puede decir hasta este momento.

Comienzo de la peligrosa historia

En una pequeña ciu­dad del desierto de Neguev, entre el des­lumbrante sol y las rá­fagas de arena, se le­vantan varios edificios y en sus subterráneos el régimen israelí ha producido armas nucleares.

Durante años se sospechaba que Tel Aviv laboraba secretamente en la fabricación de ar­tefactos nucleares, pero no existían pruebas claras hasta que en 1986 el periódico inglés Sunday Times publicó las revelaciones hechas por un técnico israelí que ac­tuó por 10 años en uno de los labo­ratorios.

El caso Vanunu

Mordechai Vanunu, ciudadano is­raelí de 31 años y natural de Marrue­cos, laboró durante una década como técnico en el complejo nuclear de Neguev, conocido por Dimona.

Sus simpatías proárabes y sus contactos con estudiantes palesti­nos motivaron que el servicio secre­to interno de Israel lo señalara como “altamente peligroso” y lo expulsara de la instalación en noviembre de 1984.

Meses antes, Vanunu logró intro­ducir una mini cámara en el sótano secreto de Machon dos, en el centro nuclear de Dimona, y tomar 60 ins­tantáneas. El técnico posteriormente abandonó Israel vía Australia, don­de el diario inglés The Sunday Times hi­zo contacto con él.

En la primavera de 1986 Vanunu se trasladó entonces a Gran Bretaña y ese diario publicó un reportaje a dos páginas con fotos y planos del cen­tro nuclear, además de una encuesta realizada a varios científicos que demostraban la veracidad de la peligro­sa noticia.

Tras las declaraciones al diario inglés, Vanunu fue secuestrado en una combinación de los ser­vicios secretos de Israel y de Estados Unidos: el Mossad y la CIA, respectivamente, y reapareció en una cárcel de Tel Aviv 10 días después.

Una agente del Mossad bajo el nombre de Cindy (según Vanunu, de la CIA o del FBI) lo sedujo en Londres y le propuso ir a Roma para “un fin de semana de ensueño”. Mientras estaba en el apartamento de una amiga de Cindy, fue sedado y trasladado en un buque mercante a Israel.

Tras sufrir numerosos interrogatorios, un tribunal lo condeno a 18 años de cárcel, 11 de los cuales los pasó incomunicado hasta ser liberado en 2004. A Vanunu aún hoy en 2021 se le prohíbe salir del país, tener contactos con extranjeros o con periodistas. En varias ocasiones lo han vuelto a encarcelar y cuando lo liberan lo mantienen en estricta vigilancia.

A partir del escrito en The Sunday Times, Israel se convirtió en la octava potencia atómica mundial (las otras son Estados Unidos, Rusia, Gran Bretaña, Francia, China India y Pakistán, aunque ya también se habla de que otros países pueden estar en ese cami­no.

 El complejo atómico de Dimona

La fábrica nuclear de Dimona, cuenta con tres edificios de dos plantas cada uno denominados Machon uno, Machon dos y Machon tres (en hebreo significa «nave autónoma de producción»). Forman parte del complejo, un reactor para produ­cir plutonio, almacenes, central de oficinas y una escuela científica.

El edificio Machon dos, en el que laboró Vanunu, tiene dos pisos sobre la superficie y seis subterráneos. To­do está previsto en esa infernal fábrica de ocho pisos en total. En el nivel superior se encuentran las ofi­cinas y la planta de filtración del ai­re para toda la instalación, y en la planta baja se ubican talleres y alma­cenes.

En los dos primeros soterrados se hallan los cuartos para el personal técni­co, las pizarras para el control gene­ral de la fábrica y otras oficinas.

Los pisos tres, cuatro y cinco están dedicados a casi todos los componentes para la confección del arma nuclear.

Algunos de los aditamentos como los krytrones (mini conmutadores electrónicos que se utilizan en el mecanismo de arranque de la bomba atómica) Israel los ha adquirido a través de tur­bias transacciones. En este caso es­pecífico obtuvo la ayuda del negociante estadounidense Kelly Smythe, según informó The New York Times.

Por último, el sistema de emergen­cia para obstruir la producción en los niveles superiores (en caso de acci­dentes o roturas) se encuentra en el ­sexto piso subterráneo con otros aparatos y equipos de seguridad.

Científicos consultados por The Sunday Times, explicaron que la fábrica nuclear israelí, la cual dispone de tecnología francesa y norteamericana, tiene capacidad para producir 40 kilogramos de plutonio al año que permiten construir 10 bombas atómicas.

Esos científicos consideran que el régimen del Tel Aviv debe contar con cerca de 200 ar­tefactos nucleares en sus arsenales, concebidos por técnicas ultra secretas y complejas. –

Ansias nucleares y la ayuda yanqui-francesa

Este régimen agresivo y racista, que ha lanzado desde su creación en 1948 cinco guerras contra las naciones ára­bes y se ha adueñado por la fuerza de extensos territorios (entre ellos casi toda Pa­lestina) siempre soñó con producir su propia bomba atómica.

En el año 1952 el gobierno sionista creó la Comisión de Energía Atómica y fue inaugurado el primer centro de investigaciones nucleares en Nahal Sorek. Aquí ya entró a desempeñar su papel Estados Unidos, que otorgó la asistencia técnica para construir el reactor de cinco megavatios.

Israel y Francia firmaron varios con­venios ultra secretos por medio de los cuales se preveía un amplio intercambio de informaciones sobre esa esfera. Tel Aviv recibió, a mediados de la dé­cada de 1950, un reactor de un mega­vatio y 10 kilogramos de uranio enri­quecido, con la asistencia técnica nor­teamericana.

En 1955, bajo la cobertura del programa de ayuda a otros países en el aprovechamiento de la energía nu­clear, Estados Unidos otorgó a Israel ayuda financiera para el desarrollo de investigaciones nucleares y le entregó gran cantidad de literatura especiali­zada, mientras a los centros norteame­ricanos de Oak Ridge y Argonne Fo­rest arribaban los primeros científicos israelíes para adiestrarse.

El acuerdo París-Tel Aviv permitió la construcción entre 1957 y 1964 del complejo nuclear de Dimona con un reactor de 24 megavatios. Según The Sunday Times la potencia de este reactor ha sido aumentada posiblemente hasta 150 megavatios.

(*)  Periodista cubano. Escribe para el diario Juventud Rebelde y el semanario Opciones. Es el autor de «La Emigración cubana en Estados Unidos”, «Historias Secretas de Médicos Cubanos en África» y «Miami, dinero sucio», entre otros.

Foto de portada: Agencia Anadolu

 

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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