La confrontación directa, una opción de la contrarrevolución (Final)

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Por José Luis Méndez Méndez (* ) / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.

En diversos sitios y ocasiones el ex piloto de las Fuerzas Armadas de Cuba, Orestes Lorenzo, emigrado en la Florida, ha testimoniado que Mario Miranda, alto ejecutivo de la Fundación Nacional Cubano Americana, FNCA, le mostró en el hangar de la organización Hermanos al Rescate, un cohete que utilizarían en sus provocaciones. Estas declaraciones las hizo Lorenzo mucho antes de romper con la FNCA, después de discrepancias aparecidas con esa organización, por el viaje clandestino a Cuba, calificado por algunos miembros de Hermanos al Rescate como sospechoso, que realizó Orestes, cuando en una avioneta pudo sacar de manera espectacular sacar ilegalmente del país a su esposa e hijos. Según el estimado de los contrarrevolucionarios la familia del piloto debía estar estrechamente vigilada por las autoridades cubanas para impedir su salida al exterior.

La FNCA nunca creyó que Orestes Lorenzo hubiese podido descender el avión que tripulaba en la carretera que une a Matanzas con Varadero, sin la tolerancia de las autoridades cubanas, Basulto tampoco le dio crédito a este hecho. Pero en realidad Lorenzo, como resultado de este viaje, cayó en desgracia por querer imitar a espaldas de la FNCA, los viajes de las entonces de moda flotillas que promovían viajes de barcos con ayuda a las costas cubanas. Sus participantes eran conocidos popularmente como flotipandilleros, y la mayoría tenía antecedentes de haber ejecutado acciones violentas contra intereses de Cuba, era una variante de otras provocaciones para generar tensiones.

Para la obtención o transmisión de informaciones, dirigir sus acciones e interferir las comunicaciones, Hermanos al Rescate tenía una planta de radioaficionados con una antena en el Hotel Intercontinental, que estaba en Biscayne Boulevard, Miami y otra en Cayo Maratón, Florida.

La obsesión de Basulto por desencadenar una acción militar directa de los Estados Unidos contra Cuba, perseguía pasar a la historia, consideraba que solo así se resolvería lo que él calificaba de “problema cubano”. Durante 1995, él compartió entre algunos amigos íntimos esta idea, y la concibió en términos generales para provocar la reacción norteamericana, él calificó este plan como Un Maine aéreo o volante. Para ello orientó un conjunto de medidas, entre las principales estaban: Evaluar la capacidad de respuesta de los aviones desertores cubanos, que, según él, describían a la fuerza aérea cubana en franco deterioro, obsoleta, sin capacidad de responder a cualquiera acción. Carecían de repuestos.

Verificar la falta de combustible en el país, los apagones generalizados que se anunciaban. El efecto residual de lo que él llamó levantamiento del Malecón habanero el 5 de agosto de 1994. También, estudiar las características de las costas cubanas e identificar e interferir las frecuencias de comunicaciones de los controladores aéreos cubanos civiles y militares. Para establecer con ellos supuestas relaciones fraternales, sin interferencia política. Para ello realizó el escaneó aéreo desde el avión N-2506 y desde Miami. Se interceptaron frecuencias de la policía. Desde el hangar principal de la organización se escaneó las frecuencias del FBI en Miami y del Cost Guard. También desde la camioneta de Basulto.

Asimismo, acostumbrar a los radares cubanos a la presencia de aviones de la organización. Colocar de forma virtual información falsa en las pantallas de los radares cubanos y determinar la vulnerabilidad de la defensa cubana diurna y nocturna.

Fue un proceso de estudio y premeditación llevado durante meses, incluso la selección de la tripulación de las tres avionetas participantes el 24 de febrero. Después del estudio se comenzó en una segunda etapa, de tanteo y provocación sistemática.

Las fuentes, que nutrieron de información a la organización fueron: interrogatorios a balseros cubanos que arribaban a la Florida, para ello se utilizaba la llamada Casa del Balsero a cargo de Arturo Arturín Cobo en Cayo Hueso; interrogatorios realizados por hombres de la organización en Opa-Locka durante el proceso de admisión y después por medio de la observación en el terreno aéreo y marítimo cubano que realizaron los meses previos al 24 de febrero.

El contrarrevolucionario Arturo Cobo Ávila, había sido mercenario de la derrotada invasión en Playa Girón y desde el éxodo de los balseros en agosto de 1994, había visto prosperar su negocio en los cayos, traficaba con todo, comida, materiales, cartas, esperanza, con todo lo que pudiera dar ganancias.

Toda la información fue registrada por Arnaldo Iglesias en la computadora ubicada en el hangar. Trabajaban en la computadora también, el argentino Jorge Lares alias Coqui, que tiene dos hermanos más Guillermo y Adalberto Lares conocido como Beto, y además Carlos Costa.

Durante los días 9 y 13 de enero de 1996 se ensayó el plan diseñado por Basulto. Los pilotos participantes, ignoraban el objetivo final, solo un selecto grupo de sus más allegados dominaban lo que el terrorista se proponía. Ahora se conoce, que el FBI, conocía lo que se fraguaba, incluso alertó a sus fuentes dentro de la organización para que no formarán parte de las tripulaciones que incursionaban hacia el Sur en dirección a Cuba.

El 24 de febrero, se consumó la provocación tres avionetas en formación delta se enrumbaron hacia las costas cubanas con el terrorista Basulto a bordo del N 2506. Fueron advertidos en varias ocasiones que se acercaban a zonas protegidas en aguas cubanas, no respetaron las instrucciones que se les dieron de no continuar su avance hacia la profundidad del territorio marítimo soberano de la Isla. Las fuerzas de la defensa aérea fueron activadas y despachadas al área de la violación. Ante el irrespeto a la soberanía nacional la amenaza de los medios aéreos de Hermanos al Rescate fue eliminada. El provocador mayor Basulto logró escabullirse de la formación y se mantuvo a distancia, pudo regresar a Miami.

Los registros satelitales del lugar del hecho se mantienen ocultos por las autoridades norteamericanas, que no obstante las demandas cubanas no los han aportado para esclarecer lo acontecido. Es lógico que se oculten, ya que está establecido que el derribo se produjo en aguas cubanas, de no haber sido así estos y otros documentos hubiesen sido presentados como pruebas para sustentar lo contrario.

En procesos judiciales en tribunales norteamericanos se han dictado sentencias que favorecen las demandas millonarias presentadas por familiares de los tripulantes que perecieron en la provocación y les han asignado fondos congelados cubanos en Estados Unidos como forma de indemnización. Esta provocación a principios del año 1996, solo fue el comienzo de una ofensiva terrorista de gran escala.

(*) Escritor y profesor universitario. Es el autor, entre otros, del libro “Bajo las alas del Cóndor”, «La Operación Cóndor contra Cuba» y «Demócratas en la Casa Blanca y el terrorismo contra Cuba». Es colaborador de Cubadebate y Resumen Latinoamericano.

Foto de portada: Getty Images.

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cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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