Lava Jato ¿Una jugada de Washington?

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Hedelberto López Blanch / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano

La operación Lava Jato acaba de ser desmontada jurídicamente en Brasil tras siete años de utilizar mecanismos para perseguir acciones financieras ilegales y sobre todo acechar a políticos como ocurrió al sacar del gobierno a Dilma Rousseff en 2016, detener a Inacio Lula da Silva e inhabilitarlo como candidato a la presidencia y estimular una furia neofascista-ultraderechista que llevó al poder a Jair Bolsonaro en 2018.

El expresidente Lula (que fue implicado en un amañado caso de corrupción con Odebrecht que nunca ocurrió) ha indicado en diversas ocasiones que esa operación fue montada con la anuencia de Estados Unidos para reducir la influencia mundial de Petrobras ya que a ellos les interesaba el fin de la ley reguladora del petróleo, el sistema de dividendos y que además se había descubierto en esa nación la mayor reserva de hidrocarburos del siglo XXI.

En una entrevista con la televisora qatarí Al Jazeera, Lula enfatizó que se demostró que la Policía Federal, el Ministerio Público y el juez Sergio Moro eran servidores del Departamento de Justicia de Estados Unidos y del Buró Federal de Investigaciones (FBI).

A principios de febrero de este año, el Ministerio Público Federal cerró el mandato judicial de esa operación e informó que los fiscales y sus miembros pasarán a laborar en el Grupo de Acción Especial de Lucha contra el Crimen Organizado (GAECO).

Es mucha casualidad que la decisión se tome cuando el Supremo Tribunal Federal debe decidir sobre la imparcialidad de los fiscales de Lava Jato y del exjuez de la causa, Sergio Moro en las condenas contra Lula.

La revelación de mensajes telefónicos entre el exmagistrado y los fiscales señalan que manipularon la investigación para perjudicar al exmandatario, un caso que el Partido de los Trabajadores (PT) calificó como lawfare (legislaciones falsas).

Los entuertos y escándalos comenzaron a destaparse cuando en 2019 el portal The Intercept Brasil sacó a la luz una serie de reportajes sobre filtraciones de conversaciones entre fiscales y jueces de la Operación y en especial de Sergio Moro

Las conversaciones arrojaban dudas sobre la imparcialidad de las investigaciones que llevaron a Lula a la cárcel y le impidieron presentarse en las elecciones de 2018.

Además de Lula, varias pesquisas independientes aseguran que Lava Jato fue una operación dirigida por Sergio Moro, (formado en cursos de liderazgo del Departamento de Estado norteamericano), una Policía Federal con nexos con los organismos de seguridad de Estados Unidos, un ejército de fiscales de la misma trayectoria de Moro, y una Procuraduría de la República que, en investigaciones como la de Odebrecht, trabajó codo a codo con el Departamento de Justicia de Estados Unidos.

El resultado final ha sido sacar a la clase política-empresarial del manejo de los recursos naturales de Brasil y traspasar a bancos y compañías estadounidense parte de las acciones y valores de mercado de grandes empresas nacionales como Petrobrás, Odebrecht, Embrear y la trasnacional de carne JBS, entre otras.

La clausura de la Operación ocurre durante la presidencia de Jair Bolsonaro, quien supo canalizar la ola antisistema provocada por Lava Jato para ganar las elecciones y quien ahora manifestó que acabó con ese accionar porque ya en el país no hay más corrupción en el gobierno.

Sin embargo, el mandatario y los miembros de su familia (principalmente sus hijos) son investigados por casos de corrupción y existen cerca de 60 impeachment en su contra lo cual demuestra lo podrido que se encuentra su imagen y gobierno.

Recordemos que apenas llegó al poder, Bolsonaro le entregó a Moro el Ministerio de Justicia pero la relación duró poco tiempo y el abogado renunció alegando que el mandatario interfería en investigaciones de la Policía Federal.

Moro, responsable principal de la persecución y condena de Lula, ha recibido como premio un jugoso empleo con sueldo millonario en una compañía estadounidense que representa a los contratistas con los que se relacionó durante la Operación Lava Jato.

Promueve suspicacia que las investigaciones sobre Odebrecht comenzaron en 2013 con informes de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) estadounidense en los cuales se mencionaban a 10 naciones latinoamericanas y dos africanas que habían recibido coimas de esa compañía brasileña y dejaban fuera cualquier referencia a Estados Unidos.

Resulta ingenuo que pese a los cientos de millones de dólares con los que la constructora Odebrecht ha sobornado a altos funcionarios y hasta presidentes de varios países, nunca se han destapado los numerosos casos que deben existir en la ciudad de Miami donde son multimillonarias las obras construidas por esa empresa.

La Oficina de Relaciones Públicas de Odebrecht en Estados Unidos informó que desde hace 30 años ha hecho obras en West Virginia, Texas, Pennsylvania, Luisiana y La Florida, compartiendo el trabajo con 300 pequeñas empresas norteamericanas, que utilizaron 103 000 trabajadores.

En Miami, que esta considerada como una de las ciudades de Estados Unidos donde existe mayor corrupción política-administrativa se compran puestos claves como alcaldes, comisionados, cabilderos y además proliferan negocios sucios como lavado de dinero y tráfico de drogas.

El Diario de las Américas aseguró en 2019, que el sello de esa corporación está en todas partes de Estados Unidos y especialmente en más de 50 obras multimillonarias como el Aeropuerto Internacional de Miami; el Dolphin Parking Garage; Adrienne Arsht Center for the Performing Arts, enorme complejo teatral de artes escénicas.

Además, construyó los edificios Fortune House, un hotel de apartamentos de 29 pisos; Ocean Steps, edificación con 15 pisos residenciales; el Ritz Carlton Key Biscayne Resort & Spa, un proyecto hotelero residencial; varias autopistas y puentes por toda la ciudad.

Cada vez se hace más convincente la afirmación de Lula da Silva: detrás de la operación Lava Jato está la mano de Washington.

(*) Periodista cubano. Escribe para el diario Juventud Rebelde y el semanario Opciones. Es el autor de «La Emigración cubana en EEUU» e «Historias Secretas de Médicos Cubanos en África».

 

 

 

 

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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