¿Qué lecciones dejó el Maine frente a otras puestas en escena?

Por Raúl Antonio Capote 

El hambre de nuevos territorios con que nacía la nueva república acompañó la dinámica de crecimiento de Estados Unidos, desde su surgimiento como nación «predestinada» a expandirse por «las Américas».

Cuba, llave del mediterráneo americano, ubicada en una de las nuevas fronteras estratégicas de la nación norteña, era vista como una conquista necesaria y deseable;  sin embargo, las condiciones internacionales le impidió, durante años, intentar con éxito la ocupación de la Isla.

A finales del siglo XIX Cuba libraba una dura guerra por su independencia de España. Años de lucha desgastaron al Ejército español, que había prometido, a inicios de la última contienda, empeñar hasta el último hombre y la última peseta en el intento de domeñar la resistencia de los mambises cubanos.

El 15 de febrero de 1898, a las 21:40, el acorazado estadounidense Maine, que se hallaba fondeado en aguas de la bahía de La Habana, estalló en pedazos. Dos oficiales y 266 marinos muertos fueron el saldo de aquel triste episodio. Enseguida EE. UU. culpó a España del suceso.

La voladura del acorazado Maine en la rada habanera fue el casus belli utilizado por Washington para entrar en guerra contra España, en 1898, y arrebatar la victoria a las fuerzas independentistas cubanas.

Fue la excusa de una intervención que se venía gestando desde mucho antes, y que significó el primer paso en la carrera para convertirse en el imperio del siglo XX.

Estados Unidos posee una larga experiencia en fabricar «razones» que justifiquen la política hostil contra otra nación, con el fin de cumplir sus propósitos expansionistas.

Contra la Revolución han intentado, administración tras administración, fabricar un pretexto que justifique una agresión militar o, al menos, generar graves tensiones entre los dos países, desde los planes concebidos en los años 60, bajo el eslogan de Remember Maine, hasta los más recientes «incidentes de la Habana» o «ataques sónicos»

El conocido mediáticamente como síndrome de La Habana, trajo como resultado que el gobierno de Donald Trump, en el año 2017, retirara a la mayoría de los miembros del personal de la embajada, y emitiera una alerta de viaje, con el absurdo argumento de que sus diplomáticos habían experimentado «ataques selectivos».

Nuestro país rechazó de inmediato los hechos, y destinó a sus mejores expertos para que estudiaran los peligrosos antecedentes del «Maine sónico», como también fue nombrado.

Un documento desclasificado recientemente, del Departamento de Estado, saca a la luz los errores y excesos de Trump en la gestión del presunto «ataque» en La Habana, y reprocha la «respuesta» política «plagada de mala gestión, falta de coordinación e incumplimiento de procedimientos».

Los acontecimientos ocurridos recientemente frente al Ministerio de Cultura, forman parte de la estrategia descrita en los manuales de la CIA, que indica que, una vez fracturados, mediante acciones no violentas, los pilares que sostienen un Estado, este queda a merced, de ser necesario, de las fuerzas militares estadounidenses o de sus aliados.

Ejecutaron con exactitud las líneas trazadas desde Washington: procurar ocupar una plaza pública para focalizar la «protesta», y fueron apoyados por una bien planeada maniobra de relaciones públicas, donde intervinieron verdaderos emporios del arte de mentir y falsificar la realidad.

Al final, todas estas acciones provocadoras persiguen el mismo objetivo: construir una imagen de ingobernabilidad y caos que justifique la faena de las fuerzas armadas estadounidenses.

El nuevo «golpe suave», intentado sin éxito contra la Mayor de las Antillas, lleva los colores del imperio y los viejos hedores de la prensa amarilla de Hearst y Pulitzer. Como en 1898, buscan construir un casus belli, hacer explotar un Maine que sumerja en las aguas oscuras de la ignominia, siglos de historia, de gloria y resiliencia, pero de nuevo fracasaron.

Tomado de Granma/ Foto de portada: Spencer Arnold / Getty Images

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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