Si son tiempos para la esperanza lo decidirán los ecuatorianos el 11 de abril

Por Liset García (*) / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.

Luego de un 7 de febrero histórico para Ecuador y la izquierda en América Latina, llegarán días difíciles para el binomio de la Esperanza (Unes) en el país andino. Aunque Andrés Aráuz y Carlos Rabascall ganaron la primera vuelta del sufragio con la amplia ventaja de más de un millón de votos por encima del segundo puesto, y son mayoría en el número de asambleístas, los ecuatorianos tendrán que volver a las urnas en abril.

Cuando el Consejo Nacional Electoral aún no ha decidido el competidor de Unes, y ha dicho que según la ley tiene hasta 10 días para concluir el conteo de papeletas, las reacciones de quienes se disputan el segundo puesto: el banquero Guillermo Lasso y el representante de Pachakutik Yaku Pérez, han seguido la misma retórica de ataque a Aráuz promovida en la campaña electoral, al igual que hicieron los restantes candidatos.

Lo conocido hasta ahora es que más del 30 por ciento del electorado, de acuerdo con las urnas, apoya las propuestas de la Unión por la Esperanza, y que entre el candidato de la derecha tradicional, Lasso, y el indigenista y ambientalista Pérez, que se dice de izquierda y lo sería a menos que sea zurdo, no se sabe quién accede al balotaje del 11 de abril hasta el final del recuento.

Los hechos indican que los candidatos a la presidencia por Unes han presentado al país una propuesta de gobierno sólida, detallada con acciones posibles a corto, mediano y largo plazos, que evaden retóricas filosóficas inalcanzables, incluidas en los planes de los otros aspirantes.

Pero pese a ser el más claro proyecto de salida anti neoliberal a los problemas económicos, sanitarios y globales de todos los presentados, Aráuz y Rabascall tendrán que asegurarse bien los cinturones y colmarse de ecuanimidad frente a la avalancha de falsedades y mentiras burdas, que por increíbles que parezcan, están montadas sobre rieles de públicos cautivos y dispuestos a creer a ciertos líderes de opinión.

De todo inventaron hasta ahora: que si pretendían la desdolarización del país, cuando lo contrario estaba entre los primeros puntos de su agenda; que si las vacunas contra la Covid no eran ciertas, habiendo hecha pública la confirmación del presidente argentino de apoyar ese pacto prestablecido con Aráuz; que si recibieron financiación proveniente de los narcos, de las más sucias patrañas que podrían elucubrar… Tímido anuncio de que la derecha y sus medios hegemónicos bendecidos por el complejo militar estadounidense continuarán esa escalada.

La respuesta popular en las urnas a favor de Unes señala que la herencia de la década ganada por el pueblo durante el mandato de la Revolución Ciudadana encabezada por Rafael Corea, está viva aún. Pese a los intentos por desacreditar ese legado, y obstaculizar la inscripción del binomio de la Esperanza, y a que poco favorecieron el voto el 7 de febrero amparados en la pandemia, causa de largas y demoradas filas de un pueblo queriendo defender su derecho a elegir.

Tras varios días de espera por los resultados, las fuerzas de Unes han aprovechado para reflexionar a lo interno acerca de probables brechas que no propiciaron un triunfo rotundo, como esperaban en los pronósticos iniciales. Su alcance y simpatía con un sector clave: los jóvenes, es la más notoria de las falencias, siendo Aráuz el candidato de menos edad no solo en Ecuador, sino en toda la región y buena parte del mundo.

El propio Aráuz ha expresado –y Rabascalllo reafirma– que los “han identificado con pasado, cuando habíamos hablado siempre de futuroy  de prosperidad para todos, facilitando emprendimientos sobre todo de jóvenes, y de pequeñas y medianas empresas lideradas por ellos”.

Unes reconoce que otro de los frentes pendientes es la región serrana y las comunidades indígenas, cuyas organizaciones lideraron y capitalizaron la protesta de octubre de 2019 contra Lenin Moreno. Aunque Revolución Ciudadana también apoyó, no se les reconoce ese mérito.

El tema indígena en el país tiene múltiples miradas dado que si de tendencias ideológicas se habla en el mundo, allí se encuentran casi todas. A tal complejidad se suma que varias ONGs, supuestamente ambientalistas, financiadas en secreto –y no tan secretas– por Estados Unidos, han logrado que parte de quienes se hacen llamar indígenas funcionen a favor de intereses de la derecha.

De ahí que no fueron capaces de condenar el golpe de Estado a Evo en Bolivia, el primer presidente indígena de nuestra región, y tampoco hayan alzado su voz contra las masacres de Jeanine Áñez en Senkata y Sacaba, donde los asesinados eran aymaras y quechuas.

Otro de los rencores que le cobra la derecha al binomio Aráuz-Rabascall es su vínculo con Rafael Correa, como si ellos no tuvieran voz propia. Hasta han llegado a afirmar que uno habla por la boca del otro, lo cual es otro absurdo. Aunque el expresidente, agudo y experimentado polemista, pensara igual que los miembros del binomio –improbable conclusión–, no tiene ese “influjo psíquico” que le han atribuido los jueces para condenarlo por supuestos hechos de corrupción.

La respuesta inteligente del joven economista ante tal paralelo ha sido que si crear caos es lo que pretenden con tales afirmaciones, es el pueblo ecuatoriano quien fijará posiciones y decidirá democráticamente el futuroel próximo 11 de abril. “Nuestra propuesta es de paz y de diálogo, borrar odios, y lograr un acuerdo contando con la unidad de todas las fuerzas”.

(*) Periodista cubana de la Revista Bohemia.

Foto de portada: AFP.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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