Uruguay: La UP y la Soberanía alimentaria

Por Gonzalo Abella.

La Soberanía Alimentaria es uno de los pilares fundamentales para que un Gobierno popular pueda desarrollar un proyecto  de Liberación Nacional. Los Estados que desafiaron al imperialismo en el siglo XX tuvieron dos opciones: o bien buscaron ser autosuficientes en la producción de sus alimentos (como Corea del Norte) o bien buscaron  integrarse con otras economías complementarias (como hizo Cuba).

La Soberanía Alimentaria necesita de la Biodiversidad. Frente a la amenaza de plagas o cambios climáticos imprevistos, los agricultores necesitan acopiar una variedad de semillas con diferentes propiedades, para emplear la adecuada en  cada situación. También necesitan la experimentación para el mejoramiento de las semillas, lo que responde a una tradición milenaria de fito mejoradores colectivos.

Las empresas capitalistas han tratado de apropiarse de las semillas de los cultivos que alimentan a la Humanidad. Roban conocimiento tradicional y patentan las semillas como propiedad privada. A partir de esta propiedad, inician sus propios procedimientos de alteración de las semillas, buscando un alto rendimiento que haga imposible la competencia de las semillas tradicionales. El alto rendimiento obtenido se basa en parte en el uso de agroquímicos que destruyen el resto de la vida vegetal a su alrededor, pero son agroquímicos a los que las nuevas semillas están blindadas, gracias  trabajos de hibridación y manipulación genética. Así, la Trasnacional tiene el monopolio de la semilla y el monopolio de los agro específicos que garantizan su supremacía.   

Una vez obtenido su producto, a las Trasnacionales de la alimentación  les molesta la Biodiversidad, porque es competencia. Necesitan cultivos homogéneos y una agricultura industrial, intensiva, que utilice sus semillas en exclusividad. Dese luego, esto genera tres problemas: la contaminación, el empobrecimiento del suelo y el riesgo de no tener opciones diversas disponibles ante una nueva plaga o ante condiciones imprevistas. Los países saqueados por las trasnacionales se vuelven dependientes para su alimentación básica. El significado político de esta dependencia es evidente.

Con la expansión de los monocultivos de las Trasnacionales, la práctica y la memoria campesina van desapareciendo; pero para un proceso de Liberación Nacional es importante que sobrevivan. Aquí se libra una lucha política sobre la conciencia del campesino medio, al que la burguesía llama “pequeño productor rural”. El campesino (agricultor, tambero, vitivinicultor) que aún tiene su tierra aspira a capitalizarse, pero el Capitalismo, que es su meta,  aspira a expulsarlo o a reconvertirlo en productor o arrendador al servicio de sus monocultivos. La supervivencia del campesino no está en el Capitalismo, ni en un imposible retorno al pasado: su única supervivencia posible está en la alianza con los asalariados de la ciudad y el campo, en un Proyecto emancipador que los incluye y  los necesita.

Los emprendimientos socialistas del siglo XX demostraron que bajo un Gobierno de trabajadores,  el papel de los campesinos organizados colectivamente fue complementario pero necesario en la Economía planificada. Mucho más aún en los procesos previos al Socialismo, los procesos de Liberación Nacional.

La Unidad Popular levanta estas banderas en su Programa. No renuncia a la investigación, ni a la Bioquímica,  ni a las necesarias agroindustrias. Pero impulsa la producción y la investigación en el marco de un proyecto hacia una Sociedad soberana, socialmente solidaria y ambientalmente sustentable.

Este Programa coloca a la Unidad Popular en ruta de confrontación con el entreguismo neoliberal pero también con los gobiernos anteriores que impulsaron el monocultivo forestal y transgénico, las pasteras contaminantes y la Ley de Riego.

La gente de campo que nos va quedando, ese tesoro invalorable de producción sustentable y sabiduría, no van a encontrar su supervivencia junto a la gente de la Asociación Rural, que manipuló sus demandas, ni en las idas y vueltas de la Socialdemocracia pro-capitalista. Sólo nuestro Programa puede rescatarla.   

Tomado de Resumen Latinoamericano Argentina.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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