Asturias: Anuncian caravana contra el bloqueo a Cuba para el 28 de marzo

El domingo 28 de marzo a las 11:30 horas, una caravana de autos partirá del Estado Carlos Tartiere de la ciudad asturiana de Oviedo, para mostrar solidaridad con Cuba y condenar el bloqueo que le impone el gobierno de EEUU. La iniciativa se enmarca en un llamado internacional a realizar actos de este tipo el próximo fin de semana.

Comunicado

Apoyan la iniciativa: Asociación Paz y Amistad, Asociación Lázaro Cardenas, IU, PCA, PTE.

Como diversas organizaciones políticas y sociales que somos,  queremos sumarnos en el día de hoy a las múltiples manifestaciones que en estos días  están teniendo lugar  en distintos países del mundo, para manifestarnuestra más enérgica protesta y  rechazo al criminal bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba por el imperio norteamericano, a la vez que exigimos el levantamiento del mismo y el restablecimiento de las relaciones bilaterales desde el respeto a la soberanía de los pueblos.

El máximo órgano de debate de las Naciones Unidas rechazó abrumadoramente el bloqueo impuesto a Cuba por Estados Unidos y conminó a ponerle fin, destacando su carácter ilegal y contrario al multilateralismo. La resolución aprobada en 2019, se suma a las 27 anteriores que ya se habían adoptado desde 1992, cuando la Asamblea General empezó a votar cada año sobre la cuestión y una vez más fue aprobada por 187 votos a favor, 3 votos en contra y 2 abstenciones. En 2020 no hubo pronunciamiento  en la ONU por razones de la pandemia y a instancias del gobierno cubano.

Lo cierto es que, lejos de ello, el Gobierno de los EE.UU., lo ha ampliado y endurecido en la era Trump, activando nuevas medidas que están provocando un daño irreparable a nuestro hermano pueblo cubano, con el que se está cebando además en momentos extraordinariamente difíciles para el conjunto de la humanidad.

Hace ya algunos años, cuando Obama llegó a la conclusión del fracaso e inutilidad de la política estadounidense respecto a Cuba y asumió el reto de reconducir progresivamente sus relaciones, caminando hacia la normalización de las relaciones diplomáticas, quedó meridianamente claro, y todos fuimos testigos de ello, que Cuba apostaba decididamente en la misma dirección. Se reabrieron en ambos países las respectivas Embajadas, se ordenaron diversos asuntos migratorios, y se relajaron algunos de los aspectos más excéntricos del bloqueo.

Cayeron muchas caretas, y toda esa nueva situación abrió importantes expectativas y esperanzas dentro y fuera de Cuba, pero la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca supuso, no sólo una paralización del camino iniciado, sino la vuelta atrás a la política de confrontación y de agresiones permanentes, bajo el pretexto de nuevas mentiras que sólo desde el odio y la revancha podrían entenderse.

Así, la Cuba que contribuye a la Paz en Colombia es tachada nuevamente de “patrocinadora del terrorismo”; la Cuba que se vuelca con ayuda médica en decenas de países, fundamentalmente con aquellos con menos recursos, es acusada de “explotación y tráfico de seres humanos”, la Cuba que respeta al extremo el trabajo de las misiones diplomáticas en su territorio y la diplomacia de paz, es señalada con dedo acusador como “violadora de la intimidad y seguridad del personal diplomático estadounidense”.

Nada nuevo, mentiras y más mentiras de los mismos que abandonan el Acuerdo de París contra el cambio climático; rompen el Acuerdo Nuclear con Irán; se desentienden de la UNESCO; levantan muros en México; amenazan a medio mundo con sanciones y agresiones belicistas; se prestan a la desestabilización e invaden la soberanía e independencia de los países que considera enemigos; promocionan dentro y fuera de su territorio la industria armamentística; se retiran de los históricos acuerdos de eliminación  de mísiles nucleares de medio  y corto alcance; abren, día sí y día también guerras comerciales contra China y otros competidores; provocan y maniobran indecentemente para impedir, de la mano de Israel, una salida digna al pueblo palestino y osan abrir una embajada en El Aaiún ocupado por Marruecos violando las propias resoluciones de la ONU que no reconocen soberanía alguna de Marruecos sobre el Sáhara Occidental, mientras defienden el derecho a la autodeterminación.

Sin duda, una larga lista que haría interminable esta exposición y que pone de manifiesto que el “asunto cubano” no es algo aislado o casual, sino por el contrario forma parte de una lamentable cadena de despropósitos de anteriores administraciones que han tensionando gravemente al mundo.

Llegados a este punto bastaría con exigir lo obvio, acabar con las mentiras y con el Bloqueo a Cuba, que en esta grave pandemia que nos azota, sufre, producto de ello, infinitamente másla gravedad de la situación y sus dificultades se multiplican. El bloqueo provoca daños humanitarios incalculables y constituye una violación flagrante de los derechos humanos.

Mientras tanto, aunque a muchos pueda sorprenderles, estamos presenciando como Cuba se esfuerza por colaborar con los países que le reclaman su presencia médica o el suministro de medicamentos que, a falta de la vacuna definitiva, ayudan en buena medida a la recuperación de los afectados por el COVID-19; todo un ejemplo de verdadera solidaridad que parte del principio, que solidaridad no es dar lo que sobra sino compartir lo que se tiene.

Por todo ello, nos atrevemos a exigir a la nueva administración norteamericana que ponga fin al criminal bloqueo y estreche los lazos de amistad y cooperación con Cuba desde el respeto pleno a su soberanía.

Viva Cuba socialista.

Tomado de Cubainformación.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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