Cuba: 60 años de agresiones y victorias

José Luis Méndez Méndez / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano

El 17 de marzo de 1960, se había aprobado en Estados Unidos, por la administración republicana de turno, un abarcador plan de acciones encubiertas para derrocar a la Revolución cubana, un año después, su implementación estaba en pleno desarrollo.

Una brigada mercenaria daba punto final a su entrenamiento en Guatemala, para invadir a la Isla; la contrarrevolución interna alimentada con diversos recursos provenientes de la CIA, había ejecutado cientos de acciones criminales contra la economía nacional y sembrado el terror en la población, pero sufrido también serios descalabros como resultado de la respuesta oportuna y contundente del pueblo uniformado y organizado contra el agresor; la campaña difamatoria hacia la obra alcanzada resultado de las verdaderas transformaciones ocurridas en Cuba en apenas dos años, seguía su curso para crear las condiciones de una intervención con el pretexto del anti comunismo; los planes para asesinar a los principales dirigentes cubanos habían aumentado y los esfuerzos para mantener una fuerza paramilitar en las montañas había fracasado a pesar del sostenido soporte aéreo y marítimo recibido. En investigaciones realizadas en Cuba se constató que, entre el 25 de julio de 1959 y el 6 de marzo de 1961, se efectuaron 13 lanzamientos para abastecer a las bandas de alzados.

En general prevalecía entre los enemigos de la Revolución un clima de euforia ante la prometida, inminente y deseada participación directa de tropas estadounidenses, si se lograba establecer una cabeza de playa por medio de la invasión.

Como la vida es más fecunda que la imaginación, el esperado desenlace estaba por ver, mientras los cubanos dignos se preparaban para resistir y vencer no obstante la escalada agresiva preludio de lo planeado.

El primero de marzo de 1961, un buque de guerra de Estados Unidos ataca las costas orientales cubanas y se refugia después en la Base Naval en Guantánamo.

El mismo día un avión sobrevuela las ciudades de Florida y Camagüey, mientras en occidente otro avión incursiona sobre las ciudades de Artemisa y Pinar del Río, en ambos lugares lanza propaganda incitando al terrorismo.

Dos días después una bomba estalla en un comercio del reparto Altahabana, en la capital cubana y ocasiona la muerte del obrero de 18 años, José María Méndez Marrero, ocasiona pérdidas por un monto de 33 500 dólares. En tanto, un avión del modelo B-26 sobrevuela la ciudad de Pinar del Río y lanza un voluminoso paquete con propaganda subversiva.

El cuatro de marzo, son lanzados, en paracaídas, en una finca ubicada en Santa Cruz del Sur, Camagüey, los radistas de la CIA Adolfo Mendoza, y Jorge García-Rubio Rodríguez y al también agente de esa entidad Emilio Rivero Caro, jefe de células terroristas en Pinar del Río, quienes introdujeron gran cantidad de armas y explosivos.

El mismo día es derribado un avión con matrícula norteamericana, color plateado, tipo Beech Craft, modelo AT-11 de dos motores, sin insignias, ni banderas, que sobrevoló la barriada de Jaimanitas, al oeste de la capital. De la base aérea militar de San Antonio de los Baños partió un avión T-33 piloteado por el entonces teniente Rafael del Pino, quien lo derriba al no querer identificarse el intruso después de varias advertencias de encontrarse sobrevolando el soberano territorio cubano a unas 30 millas al norte de Baracoa, al este de La Habana, resulta muerto el piloto.

El mismo día, aviones procedentes de la Base Naval en Guantánamo, lanzan siete paracaídas con pertrechos militares para las bandas de alzados en Jaroche del Naranjal, en el Oriente. Mientras un avión sobrevuela zona de Crucecita y el Nicho en el macizo montañoso del Escambray, en el centro del país lanzado armas y explosivos.

Dos días después es colocada una bomba que estalla en un camión cisterna en una refinería de Cuba, que produce daños considerables y se ejecuta un lanzamiento aéreo de armas en el poblado de Cabañas, Pinar del Río.

Un incendio intencional se produce en la fábrica de conservas La Campesina, Colón, Matanzas, que ocasiona daños considerables y un avión dejó caer armas y explosivos en la Sierra de los Órganos, Pinar del Río, se refugia después de la acción en Jamaica.

El 7 de marzo un avión sobrevuela el reparto de Alamar y la rotonda de Cojímar, al Este de la ciudad de La Habana, al siguiente día una aeronave bombardea a la finca Ricanada, Santa Cruz del Norte, también en el Este, se queman 40 000 arrobas de caña, que ocasionan pérdidas por valor de 9 500 dólares.

Un barco ataca el poblado de Punta Alegre y Cayo Coco, Camagüey, la agresión ocasiona daños considerables. El mismo día un avión sobrevuela refinería de petróleo de Regla, La Habana.

El día 9, un avión sobrevuela poblado de Caimanera, continuó vuelo hacia la base aérea de Tres Piedras, Oriente. Otro avión sobrevuela zonas rurales de Guanajay, La Habana, dejando caer propaganda incitando al terrorismo.

El 13 del propio mes un barco ataca la refinería “Hermanos Díaz” en Santiago de Cuba, Oriente, se dañan las instalaciones y se pierden 100 000 barriles de petróleo, se estiman los daños en más de 573 525 dólares, muere el marino René Rodríguez Hernández, los atacantes se refugian en la Base Naval en Guantánamo. Uno de los objetivos del plan de operaciones encubiertas precisaba dejar sin combustible a la economía cubana para su deterioro y reducir su capacidad de respuesta en los días de la invasión.

Ese día el buque madre de la CIA Tejana III al mando de los agentes cubanos Alberto Fernández Echevarría y Aldo Vera Serafín, desembarcan con apoyo interno 14 toneladas de armas y explosivos, además, se infiltran los terroristas Humberto Sorí Marín, Rafael Díaz Hanscom, Manuel L. Puig Miyar, Ñongo Puig, Pascacio Linares y otros, por la zona de Palmarejo, entre La Habana y Matanzas.

El terror en las ciudades para amedrentar a la población se incrementó, el día catorce de marzo sendos incendios de enormes proporciones se producen, al mismo tiempo, por medio de petacas incendiarias introducidas por la CIA en Cuba, en dos centros comerciales de la cadena Ten Cent en plena actividad comercial, en la ciudad de La Habana. Ocasiona dos heridos y daños considerables.

El mismo día, son capturados los mercenarios estadounidenses August Kelly McNair y Howard E. Anderson, al desembarcar en una playa al oeste de la Habana.

El quince de marzo un avión procedente de Estados Unidos sobrevuela las barriadas de Cojímar, Marianao y Miramar, en la capital cubana para sembrar el pavor. Al siguiente día otro avión sobrevuela una vez más, la refinería “Antonio Ñico López” en La Habana.

Entre el 17 y 19 de ese mes, un avión sobrevuela la zona de Cortés, Guane, Pinar del Río, mientras otro medio aéreo sobrevuela las ciudades de Cárdenas y Matanzas. Una aeronave sobrevuela provocadoramente la barriada de Miramar, La Habana, sobre la residencia del presidente cubano Osvaldo Dorticós Torrado.

Dos días más tarde, un avión sobrevuela la Academia Naval del Mariel, Pinar del Río y son detenidos miembros de un grupo terrorista infiltrado en esa provincia, mientras otra nave aérea deja caer propaganda incitando al terrorismo en las ciudades de Santo Domingo y Sagua La Grande, en la entonces provincia de Las Villas.

El 23 de ese mes un avión cubano que volaba cerca de Imías, Oriente, es atacado con disparos de artillería desde un crucero de Estados Unidos, basificado en la ilegal base norteamericana en Guantánamo. Mientras, la CIA infiltra por la zona de Palmarejo, entre La Habana y Matanzas, a un equipo integrado por terroristas Braulio Contreras Masó, Ángel Posada Gutiérrez, Benigno Pérez Vivanco, Rafael Ernesto García-Rubio Rodríguez y otros, con la misión de liberar a los terroristas Humberto Sorí Marín y a los capturados junto a él.

Al siguiente día un avión procedente del Norte deja caer propaganda en Sagua la Grande, Las Villas y otra aeronave provocadora sobrevuela los repartos capitalinos de Víbora Park, Miramar y otra vez la refinería “Antonio Ñico López” en la ciudad de La Habana.

Terminando el mes el 30, es obligado a aterrizar un avión que volaba sobre refinería de petróleo “Antonio Ñico López” en Regla, era piloteado por dos mercenarios norteamericanos vinculados a la familia del dictador de Nicaragua, Anastasio Somoza Debayle.

Terminaba el mes de marzo, el previo a la invasión mercenaria y en las siguientes semanas el incremento agresivo, causaría víctimas mortales, decenas de heridos y pérdidas materiales millonarias.

(*) Escritor y profesor universitario. Es el autor, entre otros, del libro “Bajo las alas del Cóndor”, «La Operación Cóndor contra Cuba» y «Demócratas en la Casa Blanca y el terrorismo contra Cuba». Es colaborador de Cubadebate.

Foto de portada: Archivos de Granma

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Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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