Cuba-EEUU: La indignidad de unos pocos no puede contra la buena voluntad de muchos

Por Raúl Antonio Capote 

Un show anticubano, preparado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA, la misma que no dijo una palabra sobre los crímenes de los golpistas que arrebataron la presidencia ganada en las urnas por Evo Morales en Bolivia, en 2019, y que es ciega y sorda a cuanto crimen comete la derecha en América Latina, se suma a los intentos de enrarecer y paralizar cualquier acercamiento entre Cuba y EE. UU.

Connotados vividores del negocio de la contrarrevolución fueron convocados al evento de la OEA, un espectáculo deprimente de la mentira y la manipulación que se repite, en medio de un clima que tiende a la fuerza y a la prepotencia como método en las relaciones internacionales.

Encuestas, con intenciones nada imparciales, promueven resultados desfavorables al acercamiento, mientras el pueblo cubano a ambos lados del estrecho de la Florida sufre las consecuencias de una política incierta y perturbada por las ambiciones de unos pocos políticos estadounidenses, que se ufanan en seguirse presentando como cubanoamericanos.

Propalan falacias, introducen proyectos de leyes contra Cuba, amenazan, comprometen, compran conciencias y hacen uso de todas las triquiñuelas heredadas de sus antepasados de la Isla, cuando gobernaban como república bananera los destinos del país antes de enero de 1959.

Como colofón de las indignidades, Marco Rubio y Bob Menéndez presentaron una resolución bipartidista que rinde homenaje a los mercenarios de la brigada 2506; algo inaudito si no viniera de tamaños personajes.

A nadie en su sano juicio se le ocurriría rendir homenaje a la derrota. No fue solo la capitulación de un ejército en combate, se trata de la indignidad de un grupo de mercenarios que, si hizo despliegue de algo, no fue precisamente de valor; de la ignominia de hombres que, al servicio de una potencia extranjera, agredieron a su tierra, en abril de 1961; gente que, en el momento amargo de la rendición, se hicieron pasar por cocineros y sacristanes para intentar esconder su papel de apóstatas disfrazados de soldados.

La siembra intencionada del odio a la que se ha consagrado un grupo de políticos de la mafia anticubana, contrasta con la posición mostrada por ciudades, organizaciones y políticos estadounidenses, que buscan el acercamiento entre las dos naciones. Recientemente, líderes demócratas y republicanos del sur de Florida instaron al presidente Joe Biden a reanudar el envío de remesas a Cuba.

En una carta enviada a la Casa Blanca, los firmantes, entre ellos el alcalde de Coral Gables, Raúl Valdés-Fauli, señalan que se trata de un asunto que requiere «atención urgente sin importar las inclinaciones políticas» por el daño que causa al pueblo cubano.

La suma de indignidades y los aires de odio que soplan desde Washington y Miami, no pueden apagar la voluntad de la mayoría de los cubanos y de millones de estadounidenses que desean un mejoramiento de las relaciones entre Cuba y EE. UU. Confiamos en que, sobre la ambición y la prepotencia de algunos, primen la inteligencia y el humanismo.

Tomado de Granma/ Foto de portada: Moisés Castillo/ AP

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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