Cuba: Las ausencias a veces tienen sus recompensas

Por Julieta García Ríos (*) / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.

Diálogo con la MsC. Ariana Rodríguez Fernández, fundadora del Laboratorio Antidoping de La Habana.

Transcurría el año 1996 cuando la joven Ariana Rodríguez Fernández, entonces estudiante de cuarto año de Licenciatura en Ciencias Farmacéuticas se vinculó al Instituto de Medicina Deportiva. La fecha marcó el inicio de una carrera en la lucha por el Juego Limpio. Sus primeros pasos la entrenaron en la toma de muestras como oficial de la Brigada Nacional Antidopaje y en su estudio hasta convertirse poco a poco en una destacada analista. Por esa razón integró el equipo de seis especialistas cubanos que trabajaron en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016.

Ariana, quien reconoce ser seguidora del fútbol, el voleibol y el atletismo, es una de las cuatro fundadoras que hoy permanecen trabajando en el Laboratorio Antidoping de La Habana, institución fundada por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz el 13 de febrero de 2001. con el lugar ella siente un compromiso que va más allá del trabajo. “El laboratorio es como esa familia que llevas contigo y siempre debes ocuparte”, asegura.

Sobre los días fundacionales del centro converso con la jefa del Departamento Analítico. Vía whatsapp hemos intercambiado audios, con sucesivas preguntas y respuestas. Su hablar es pausado, responde con precisión y en la medida en que vamos tomando confianza revela detalles del apasionante mundo de ir tras las trazas de sustancias prohibidas y de su desvelo por ser exitosa tanto en la ciencia como en la maternidad.

JGR— ¿Qué te motivó a estudiar Ciencias Farmacéuticas?

ARF—En el preuniversitario tuve la oportunidad de visitar una de las plantas del polo científico de La Habana, cuando aún no se había inaugurado, y quedé encantada. Sabía que no quería estudiar Medicina, pero me agradaba el mundo de los medicamentos, sus efectos y mecanismos de acción.

JGR—¿Cuándo te vinculas a la lucha por el juego limpio?

ARF—En 1996, un año antes de graduarme me vínculo al Instituto de Medicina Deportiva (IMD). Me gusta el deporte, aunque siempre desde el papel de espectadora. Y el mundo del dopaje tiene mucho que ver con mi carrera. Las acciones de determinado medicamento en el organismo es lo que hacen que tenga propiedades útiles para doparse. Es su farmacocinética y su metabolismo lo que te permite determinar estas sustancias a partir de los resultados analíticos obtenidos.

Mi primer evento deportivo fue el Campeonato Internacional de Tiro Deportivo en 1997. Allí participé en la toma de muestras; en aquel momento los análisis se hacían en otros laboratorios fuera de Cuba, principalmente en Canadá. En la Brigada Nacional Antidopaje además de la recogida de muestras realizábamos encuestas para medir el conocimiento y sobre todo la posición de los atletas ante el dopaje. Ello permitió saber hacía dónde debían encaminarse las charlas educativas con atletas y entrenadores”.

JGR—¿Qué aprendiste entonces?

ARF—De las sustancias prohibidas y el porqué eran usadas para doparse. Conocí la forma de pensar de los atletas. Lo importante que para ellos es su vida deportiva. Un motivo más para tomar muy en serio mi trabajo porque en cada examen que realizamos además de cuidar la pureza y la transparencia del deporte, está en juego la carrera del deportista.

JGR—¿Cómo fue tu entrada al Laboratorio Antidoping de La Habana?

ARF—Automática. Ya trabajaba en el área de farmacia de Medicina Deportiva y estaba entrenándome junto a mi colega Dayamín Martínez en el Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNIC). Teresa Correa Vidal y Arístides Rosado eran nuestros mentores. Pero cuando se determinó que iban hacer el Laboratorio Antidoping, nuestra formación como analistas fue a tiempo completo en el CNIC. No es hasta inicios del año 2000 que volvemos a Medicina Deportiva. Y como en septiembre de ese año nos trasladamos al laboratorio; lo vimos crecer desde sus planos y movimientos de tierra hasta la prestigiosa institución que es hoy.

JGR—La inauguración fue un momento especial…

ARF—Imagínate, fue el Comandante en Jefe quien nos hizo el honor de inaugurar el laboratorio. Éramos un manojo de nervios lo que traíamos. Tenerlo tan cerca, saludarlo e intercambiar con él aquel hombre historia es de esas experiencias que no esperas que te sucedan. Al tratarnos fue tan jovial y cercano. Ese día es inolvidable. Son de esos detalles los que nos hacen tener un compromiso mayor con el laboratorio.

JGR—En el año 2003 fueron acreditados por primera vez por la AMA desde entonces han mantenido esta condición…

ARF—Esa primera vez sentimos un orgullo y júbilo enormes. Y ese sentimiento lo vamos llevando en cada batalla que vencemos anualmente. Cada año somos evaluados. En este período de tiempo nos realizan tres exámenes a ciegas. Estos se hacen simultáneamente en todos los laboratorios acreditados; hoy son 26 y la mayoría de Europa. Los resultados deben darse en un plazo de diez días. Luego lleva un proceso estadístico para probar que los resultados y cuantificaciones dadas por cada uno de los laboratorios son similares. También se realizan dos pruebas de doble ciego. Se les llaman así porque no sabes que te estás examinando, la prueba llega al laboratorio introducida en un paquete de muestras por analizar. Igualmente debes dar la información en tiempo y su resultado debe ser el correcto.

Ello exige seguir los procedimientos y cartas técnicas pautado por AMA, que siempre se están actualizando. Son exámenes muy rigurosos, que llevan la mayor atención y empeño de los involucrados”

JGR—¿Cómo se preparan?

ARF—La preparación tiene varios componentes: el autodidacta, que va en toda la documentación que busquemos para mantenernos actualizados, también la institución nos envía a otros laboratorios a entrenarnos. El primero de ellos fue el de Lisboa —actualmente no está acreditado—, después a Barcelona, Roma y Madrid y otra posibilidad es que especialistas de distintos laboratorios acreditados vengan a La Habana a capacitarnos. Nos hemos nutrido de los saberes de Arístides y Teresa, ella todavía permanece con nosotros y nos guía con su experiencia.

JGR—¿Qué debe caracterizar a un analista?

ARF—Tiene que ser muy preciso, seguro y constante. Nunca debe darse por vencido. Si algo sale mal hay que analizar qué está introduciendo el error. Por lo que hay que repetir la prueba cuantas veces sea necesario.

JGR—En el proceso de toma de muestras el atleta tiene que declarar en una planilla sus datos y suplementos dietéticos o medicamentos ingeridos. Escoltado por otro oficial de la Brigada Nacional Antidopaje debe depositar 90 mililitros de orina en un recipiente estéril y sellado. Este es un proceso que conociste antes de ser analista. ¿Qué sucede cuando la muestra llega al laboratorio?

ARF— El trabajo en el laboratorio es de total confiabilidad. Nunca se sabe el nombre del atleta. Las muestras llegan con una planilla donde solo está un código externo, el sexo, deporte y el lugar donde fue tomada la muestra y si fue fuera o dentro de la competencia. En el departamento de recepción y distribución cambia ese código por uno interno y es al nuevo código al que tienen acceso los analistas. A la hora de emitir los resultados de las muestras, el responsable de esa tarea se encarga de enlazar ambos códigos para emitir el resultado.

 

JGR—En 2016 estuviste entre los analistas que procesaron las muestras de los competidores de los Juegos Olímpicos de Río…

ARF—Sí, fue una experiencia increíble el estar con colegas de tantos países y en un laboratorio tan bien equipado. Trabajar con la premura de los resultados fue una escuela.

Allí viví algo muy emocionante. Después de las competencias de atletismo, llegaron las muestras de ese certamen y ahí estaba— sin saber cuál entre ellas—la muestra de Usain Bolt por ser medallista. El jamaicano es uno de los atletas que más admiro. Al terminar esa noche, cuando todas dieron negativo, me puse muy contenta al corroborar que aquel supersónico no hacía trampas”.

JGR—¿Para ti cuál es la fortaleza del laboratorio?

ARF—Su mayor tesoro es el personal, tanto analítico como de servicio. Lamentablemente no hemos logrado tener una estabilidad en la plantilla por diversas razones. Todos los que han pasado por aquí han dejado su huella, recuerdan con cariño esa etapa y muchos continúan ayudándonos.

En sus inicios cada vez que había un examen entrábamos a las siete de la mañana y no teníamos hora de salida hasta no tener el resultado. Esas horas de desvelo, esas madrugadas, ninguno de los que las vivimos lo hemos olvidado. Son de las cosas que más nos ha identificado y ha dado el sentido de pertenencia.

Diferencias y contradicciones han existido y existirán como en todo grupo. Pero cuando hay un examen, una acreditación, una inspección, un evento deportivo, la unión es sólida. En la actualidad la mayoría de nuestros analistas son jóvenes, de uno a tres años de graduados. Son muchachos con aspiraciones e inquietudes de estos tiempos. Con un sentido de la responsabilidad, de amor por su labor, y con muchas ansias de aprender, por lo que nos toca devolver lo aprendido y formarlos.

JGR—Hemos hablado de consagración al trabajo, ¿cómo equiparas los tiempos como científica y el que pasas con la familia?

ARF— Tengo dos hijos: Lía tiene 11 años y Marcel, 16. Cuando eres madre trabajadora muchas veces entras en la contradicción de que siendo ellos lo más importante, sacrificamos tiempo de pasarla juntos para dedicárselo al trabajo. Es una mezcla de sentimientos encontrados, entre el amor, la pasión y la responsabilidad que uno puede tener hacia el trabajo y con los hijos. La situación se compensa con el paso del tiempo, cuando ves que son un par de adolescentes responsables con sus estudios, educados, respetuosos y con ansias de saber más allá de lo que dicen los libros de la escuela. Eso me llena de orgullo por ellos y me hace pensar que mi tarea de mamá ha estado bien hecha. Tarea que no la habría podido hacer sin el apoyo de mis padres, mi esposo y mi hermana. Sin ese respaldo, no habría podido dedicarle tanto tiempo a mi trabajo y ni tener esas horas de ausencias.

(*) Comunicadora del Instituto Internacional de Periodismo José Martí.

Fotos: Cortesía de la entrevistada/ Foto de portada: Ariana junto a parte del equipo de trabajo en los Juegos Olímpicos de Río 2016.

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Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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