El Salvador: Elecciones libres, igualitarias y transparentes es un Derecho Humano en el Grupo de Derechos Políticos

Por Blanca Flor Bonilla/  Luchadora social y diputada del PARLACEN

Para elegir autoridades locales, nacionales y parlamentarias, es fundamental la existencia de instituciones y prácticas democráticas dentro del Estado, la separación de los poderes: el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial; la existencia de una prensa libre y autónoma; el financiamiento oportuno que el Estado debe proporcionar a los partidos políticos con base a la ley para que realicen la campaña electoral, de acuerdo a la modalidad de cada país; y el cumplimiento de un Estado de Derecho en general.

Esas condiciones en el proceso electoral, que empieza muchos meses antes del día de las elecciones, son fundamentales para asegurar elecciones libres y equitativas. Constituyen los medios más adecuados para cumplir los fines de una democracia política, donde los diferentes sectores de la población se sientan y estén representados en los espacios del Estado de elección popular.

El fin último de la democracia política es prevenir, dentro de lo posible, el abuso de poder por parte de los gobernantes frente al resto de la ciudadanía. En sociedades donde no se da la democracia política, no existe la democracia social, es decir, el acceso pleno a los derechos humanos. Estas sociedades adolecen de conflictos sociales de todo tipo y la población vive con incertidumbre, sin paz.

La democracia política moderna debe ser un sistema de Gobierno en el que las ciudadanas y los ciudadanos puedan fiscalizar a sus gobernantes por sus actos en el dominio público y los liderazgos electos o nombrados están obligados a dar cuentas.

Un proceso electoral permite poner en competencia a distintos aspirantes a diversos cargos de elección popular. Los incentiva a cumplir con el mandato de su electorado y a promover sus intereses generales, para así conservar su apoyo político. Al mismo tiempo, los funcionarios electos de distintos partidos se vigilan mutuamente para detectar irregularidades o anomalías de sus pares.2 Estas circunstancias se dan cuando se respetan las leyes, pero están ausentes en democracias débiles, donde prevalece el abuso del poder y los antivalores éticos.

Existe una corriente de pensamiento que considera más conveniente que en cargos de elección popular compitan individuos y no partidos políticos, deteriorando la institucionalidad de estos últimos, a pesar de que han sido los medios tradicionales para acceder a espacios de poder en el Estado.

El deterioro de la imagen de los partidos políticos se ha incrementado por acciones contra la ética cometidas por algunos de sus miembros, naturalizando las relaciones corruptas entre miembros de la sociedad civil y funcionarios públicos; o por el incumplimiento de los compromisos convenidos con sus electores.

A pesar de lo anterior, votar por personas de partidos políticos es votar por una identidad ideológica y un programa político y programático. En El Salvador existen diversidad de partidos políticos de derecha y solamente un partido de izquierda.

Es inevitable dar cierto poder de decisión a los individuos o grupos de individuos en los partidos políticos y en la sociedad.3

El liderazgo actual del poder Ejecutivo en El Salvador es autoritario, ha debilitado la institucionalidad del Estado y la democracia, con claros indicios de corrupción revelados por declaraciones de la Corte de Cuentas; es mentiroso; utilizó los recursos del ejecutivo y torció la institucionalidad para imponerse por la fuerza en la Asamblea Legislativa en el 9F. Ha despilfarrado el dinero público en propaganda sin hacer ninguna obra más allá de promover el odio y la intolerancia, hasta el asesinato de dos veteranos de guerra del FMLN el 31 de enero pasado. Ha violado la ley electoral al inaugurar obra y utilizado a los ministerios para hacer campaña política durante estas últimas semanas; mientras que ha obstaculizado a los partidos adversarios al no dar el FODES y no ha dado el dinero para financiar la campaña. Su deseo personal es tener el control total de los tres órganos del Estado.

Las elecciones se expresaron entre la construcción de un futuro de democracia política y respeto a la República o, por el contrario, el apoyo del caudillismo y autoritarismo. La decisión estuvo en manos de quienes votaron o se abstuvieron. ¿Con quién estuvo usted?, ¿ante las irregularidades en el proceso electoral causadas por el Ejecutivo, cómo va a actuar el Tribunal Supremo Electoral y la Fiscalía General de la República?

1.Philippe Schmittery y Terry Lyn Karl, “What is democracy … and is not”, en Larry Diamond y Marc Plattner (eds.), The Global Resurgence of Democracy, Baltimore y Londres, The John Hopkins University Press, 1993.

2.José Antonio Crespo. Elecciones y democracia. Cuadernos de Divulgación y la Cultura Democrática No. 5. Instituto Federal Electoral de México.

3. José Antonio Crespo. Elecciones y democracia. Cuadernos de Divulgación y la Cultura Democrática No. 5. Instituto Federal Electoral de México.

Tomado de Diariocolatino

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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