Etiopía: Los niños y niñas en Tigray deben estar protegidos

Compartir

Por Patricia María Guerra Soriano (*) / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano Cuba.

Cinco meses después del estallido del conflicto en Tigray, Etiopía, los niños y niñas continúan siendo la cara más trágica de las confrontaciones militares entre el Gobierno nacional y los líderes del Frente de Liberación Popular de Tigray (TPLF).

Cinco meses después -dijo este viernes la directora ejecutiva del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), Henrietta Fore- aparece “una imagen más clara de los asesinatos y la violencia sexual a la que son sometidas muchas mujeres y niñas en Tigray”; mientras el recuerdo del asesinato de al menos 20 menores en la iglesia de Maryam Dengelat, en noviembre pasado, “continúa atormentando a familias y comunidades”.

En lugar de avistarse mejorías, la situación empeora. En una declaración emitida en enero, Fore alertaba sobre alarmantes tasas de desnutrición aguda grave de hasta el diez por ciento entre los niños menores de cinco años, una significativa proporción superior al umbral de emergencia del tres por ciento de la Organización Mundial de la Salud, que podría poner en peligro la vida de hasta 70.000 niños.

Cuando en febrero de 2021, representantes de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) lograron volver a los campamentos, después de casi dos meses separados por el conflicto, encontraron un panorama devastado del que habían logrado escapar miles de personas, más de la mitad de ellas, niñas y niños, quienes emigran para enfrentarse a otras pésimas condiciones de subsistencia.

Una fotografía de esa realidad deja ver escuelas y centros de salud saqueados por grupos armados, pobreza extrema, inseguridad alimentaria, enfermedades, reclutamiento forzoso de hombres y niños, y desde noviembre pasado-de acuerdo con un diagnóstico de Unicef-expone a más de dos millones de menores urgidos de asistencia humanitaria, cifra que impactaba, incluso, antes del conflicto cuando al menos 54.000 niños vivían en campos de refugiados y 36.000 eran desplazados internos por desastres naturales y violencia armada.

Para Dino Mahtani, director adjunto del Programa de África en la organización no gubernamental “Grupo de Crisis Internacional”, la situación en el país fue “como observar un accidente ferroviario a cámara lenta”, en el cual fue “imposible para cada lado” desescalar el conflicto al elegir “continuar adelante con las posiciones de línea dura”.

Ahora, esa metáfora del accidente ferroviario que utilizó Mahtani se filma a una cámara que reta la velocidad de las balas y que olvida la importancia de las vidas eritreas y su bienestar.

Los ataques militares deliberados sobre los centros de salud han limitado la atención sanitaria al dejar a cerca del 60 por ciento de las instalaciones médicas sin funcionamiento; mientras una cuarta parte de las escuelas en la región también fueron afectadas.

Fore ha sido enfática en su exigencia: “Las partes en conflicto deben asegurarse de que los niños estén protegidos contra daños en todo momento”.

Ante esa necesidad, la representante de Unicef recordó que el apoyo humanitario por sí solo no es suficiente, de ahí que los servicios de vigilancia, notificación y protección para los perjudicados deban ampliarse urgentemente. Cada día que pasa sin recibir ayuda representa horas de sufrimiento o peor aún, de vidas perdidas.

(*) Periodista cubana, escribe en Cubaperiodistas, sitio web de la Unión de Periodistas de Cuba.

Foto de portada: ACNUR / Ebrahim Hamid.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

Dejanos tu comentario

A %d blogueros les gusta esto: