La ceguera de la Unión Europea

Por Hedelberto López Blanch (*)/ Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano

A la Unión Europea, por su obsesionada política agresiva contra la República Bolivariana de Venezuela, le asienta perfectamente el refrán que reza: No hay peor ciego que el que no quiere ver.

Sin embargo, otros analistas indican que su accionar contra Caracas se debe fundamentalmente a seguir “ciegamente” las directrices sobre política exterior que le dictan desde Estados Unidos.

Siguiendo los pasos a la política de extorsiones económicas y financieras contra Caracas que desde hace 20 años llevan adelante las administraciones estadounidenses, la Unión Europea acordó nuevas “sanciones” contra 19 funcionarios de esa nación (ya son 55 en total) que incluyen el bloqueo en el exterior de activos de Venezuela.

Como Washington no reconoce las elecciones parlamentarias venezolanas realizadas el pasado 6 de diciembre (con amplia participación de observadores internacionales) debido a que resultó un éxito rotundo para las fuerzas chavistas, la UE hizo lo mismo para no incomodar a la Casa Blanca.

A la agresiva política de la Unión, el Gobierno Bolivariano reaccionó con dignidad al declarar persona no grata a la embajadora de la UE en Caracas, Isabel Brillante Pedrosa.

Analicemos sucintamente la situación en varios países de la región que sí violan los derechos humanos pero Bruselas no es capaz de denunciarlos porque Washington no se lo permite.

Colombia vive bajo una semicolonia con siete bases militares estadounidense y desde 2016, cuando se firmaron los Acuerdos de Paz en La Habana, han sido asesinados más de 900 líderes sociales y 250 ex guerrilleros desmovilizados de las FARC. En 2020 se reportaron cerca de 100 masacres a las que se suman otras 20 en lo que va de 2021 con saldo de 498 víctimas totales.

Dos bombardeos indiscriminados del ejército, uno en 2020 contra la población de Caquetá donde fueron asesinados ocho menores y otro en marzo de 2021 contra un presunto campamento de la guerrilla en el Departamento de Guaviare, con saldo de 10 infantes muertos, recibieron solo una declaración inhumana del ministro de Defensa, Diego Molano, al justificar la acción y calificar a los niños como “máquinas de guerra”.

El informe anual de la ONU sobre la Droga y el Delito puntualiza que más del 70 % de la cocaína que se comercia en el mundo es producida en ese país y Estados Unidos es el mayor consumidor.

El hambre y la miseria junto a los altos índices de criminalidad y difícil acceso a la educación y a la salud son hechos cotidianos para la mayoría de su población. De los 43 millones de colombianos, 22 millones están en condiciones de pobreza y el desempleo se sitúa en 18 % (alrededor de 3,5 millones).

Por su parte, el multimillonario presidente chileno, Sebastián Piñera sin ningún aprecio a los derechos humanos, ordena a la fuerza pública reprimir las manifestaciones pacíficas que se extienden desde hace dos años por todo el territorio con saldo de 42 jóvenes asesinados, centenares de heridos y miles de detenidos los cuales han sufrido vejaciones y violaciones en las cárceles del régimen.

Los carabineros disparan sin escrúpulo sus escopetas de perdigones contra mujeres y hombres jóvenes por lo que 525 han perdido la visión de uno o de sus dos ojos.

Estas masivas arremetidas son ignoradas o minimizadas por Occidente pues en Chile los propagandizados derechos humanos solo sirven para preservar el capital de las grandes corporaciones y de los millonarios nacionales.

En Perú la corrupción, el abuso de poder y las relaciones con narcotraficantes han estado presentes en todas las esferas del gobierno. Cinco expresidentes y más de 70 parlamentarios han sido o están siendo procesados por diversos delitos.

Mientras, el hambre, la miseria, el desempleo y la falta de atención médica golpean a cerca del 40 % de la población que no encuentran la forma de alcanzar la reivindicación de sus inalienables derechos.

El régimen de Lenin Moreno, en sus casi cuatro años de desgobierno ha dejado a Ecuador en una lamentable crisis económica- social-sanitaria, ligada a la corrupción institucionalizada; elevados índices de pobreza y desempleo, y una deuda de más de 5 000 dólares contraída con el FMI.

La mala gestión gubernamental para enfrentar la pandemia de Covid-19 agravó aun más la situación de los ciudadanos que han sido fuertemente reprimidos por reclamar sus derechos políticos, económicos y sociales.

Parecidos o peores panoramas se pueden observar en otros países de la región como el Brasil de Jair Bolsonaro cuya desatención al control epidémico de coronavirus ha provocado alrededor de 280 000 muertes, a la par que con su política privatizadora y antiambientalista ha destruido grandes extensiones la Amazonía. Mientras en Haití se suceden desde hace años las cargas violentas contra la población que protesta contra el hambre, la pobreza y la corrupción de ese gobierno apoyado por Estados Unidos.

Analice usted amigo lector, ¿Qué pasaría si algunos de esos deleznables hechos ocurrieran en Venezuela?

Pero la pregunta clave es: ¿Será la ceguera de la UE o el temor a mantener una política independiente con respecto a Washington la que no le deja ver la realidad?

(*)  Periodista cubano. Escribe para el diario Juventud Rebelde y el semanario Opciones. Es el autor de «La Emigración cubana en Estados Unidos”, «Historias Secretas de Médicos Cubanos en África» y «Miami, dinero sucio», entre otros.

Foto de portada: Getty Images

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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