Lula y los dos millones de firmas de Cuba

En 2018, el expresidente brasileño Luiz Inácio da Silva era condenado a prisión, con el aplauso de todo el mainstreaming mediático.

Un artículo del escritor Mario Vargas Llosa, publicado en diarios como El País, definía la condena como un “modelo ejemplar para el resto del planeta”. Recordemos. El juez Sergio Moro condenó a Lula por actos de corrupción, basándose en meras delaciones premiadas.

Todo fue una operación para retirar a Lula, favorito en las encuestas, de la carrera electoral. Cadenas como Globo posicionaron una matriz de opinión que asoció corrupción con izquierda. El ultraderechista Jair Bolsonaro ganó las elecciones. Y, sin el menor disimulo, nombró al juez Moro ministro de Justicia.

Lula no se exilió. Estuvo preso 580 días, a la espera de demostrar su inocencia. Hace unos días, el Supremo Tribunal Federal anulaba sus condenas y le devolvía sus derechos, incluido el de ser candidato presidencial. Pero el mal está hecho. En Brasil hay dos mil muertes diarias por Covid-19, debido a una política gubernamental cercana al negacionismo.

“El sufrimiento de las personas más pobres es infinitamente mayor que cualquier crimen cometido contra mí», decía Lula hace unos días.

Y agradecía a Cuba su apoyo incondicional, concretado en dos millones de firmas por su libertad, recogidas en 2019 en solo 14 días. La alianza Cuba-Brasil fue dinamitada por Bolsonaro y Trump. Pero hoy, Lula… vuelve a encabezar las encuestas.

Tomado de Cubainformación/ Basado en un texto de Atilio Boron/ Foto de portada: Andre Penner/ AP.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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