Mezquindades y conflictos con las vacunas anti Covid-19

Por Orlando Oramas León (*) / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano

La campaña mundial de vacunación contra la Covid-19 tiene lugar en medio de mezquindades, conflictos, desigualdades y golpes bajos, que dejan en la estacada a millones de seres humanos que parecieran ciudadanos de segunda categoría.

Así ocurre con el continente africano, que reportó más de cuatro millones de casos de la pandemia y 100 mil muertes, pero que en muchas de sus regiones «no han recibido una sola dosis de la vacuna, mientras los países más ricos están a punto de inmunizar a toda la población».

La denuncia, hoy, es del secretario general de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, quien reiteró la postura a favor de que las vacunas deben ser un bien público mundial «accesible para todos, en todas partes».

Guterres sostuvo durante una reunión con representantes africanos que «la equidad de las vacunas es una prueba moral de la solidaridad mundial».

Mientras tanto, un análisis realizado por la Cruz Roja y la Media Luna Roja sostiene que los países que afrontan crisis humanitarias solo han podido realizar 48 pruebas menos para el diagnóstico de la Covid-19, a diferencia de otros que no padecen tal situación.

«Esta crisis se ha definido por desigualdades profundas y persistentes tanto en términos de quién está en mayor riesgo como de cómo ha respondido el mundo», dice el reporte, y subraya que menos del dos por ciento de las vacunas a nivel mundial se administraron en las 32 naciones en el planeta con crisis humanitarias «graves o muy graves».

«Desde el inicio del brote, hemos visto cómo el virus discrimina a través de sus impactos en las personas mayores, en las personas con condiciones preexistentes y en las que no tienen los recursos económicos para aislarse y protegerse«, aseveró en Ginebra el secretario general de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC), Jagan Chapagain.

En este contexto se agrega además un diferendo entre la Unión Europea y el Reino Unido.

La UE quiere solucionar el retraso que lleva en la campaña de vacunación y sólo exportará vacunas producidas en su territorio a terceros países si éstos también le entregan parte de sus fármacos, de manera que haya reciprocidad. Se trata de una decisión que apunta directamente a Londres.

Hasta ahora, el bloque europeo sólo podía bloquear la exportación de vacunas si la venta era de tal magnitud que ponía en riesgo la capacidad de las farmacéuticas para cumplir sus contratos firmados con Bruselas.

Pero la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, dijo la semana pasada que Bruselas se planteaba dejar de enviar vacunas al Reino Unido si no obtenía de Londres el mismo trato con los fármacos de AstraZeneca.

«Si miramos específicamente al Reino Unido, desde la introducción del sistema de autorización de vacunas unos 10 millones de dosis se han exportado de la UE al Reino Unido y cero dosis se han exportado del Reino Unido a la UE», aseguró Valdis Dombrovski, comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios.

Al respecto, el primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson, afirmó durante un encuentro privado virtual con diputados conservadores que el éxito del programa de vacunas en su país se debe al “capitalismo” y a la “avaricia” de las farmacéuticas.

Fuentes cercanas al líder conservador aseguran que el jefe de Gobierno había “retirado muy insistentemente” las afirmaciones poco después de pronunciarlas.

Según Johnson, Londres habría podido tener en cuenta esas características, avanzando en el tiempo y asegurando los suministros necesarios para una campaña de vacunación lanzada antes que cualquier otro país occidental con más de 30 millones de dosis administradas.

Y del otro lado del Atlántico un informe del gobierno de Estados Unidos, elaborado en la administración de Donald Trump, revela que Washington presionó a Brasil para que desechara comprar la Sputnik-V, vacuna antiCovid-19 desarrollada por Rusia.

La información apareció en un documento del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) de la nación norteña sobre medidas adoptadas en 2020, citado recientemente por el diario The Washington Post y amplificado por medios periodísticos brasileños.

En todo este contexto el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, criticó que muchos países continúen negociando compras bilaterales de vacunas con las farmacéuticas, en lugar de colaborar en campañas internacionales de inmunización.

Tal conducta «atasca el sistema y genera un ambiente de caos», enfatizó.

Tedros mencionó estos acuerdos como uno de los principales obstáculos en la actual campaña global de vacunación contra la Covid-19, “de una escala y en un tiempo que jamás se había hecho antes, y en la que aún hay importantes desafíos” .

Dijo que la OMS busca soluciones al actual cuello de botella en la producción de las vacunas. Sobre ellos propuso compartir las patentes de fabricación, algo que las farmacéuticas parecen no dispuestas a atender en medio de una crisis humanitaria mundial que, a fin de cuentes, dispara sus ganancias.

(*)  Periodista cubano, autor de los libros “Raúl Roa, periodismo y Revolución”, “Pohanohara, cubanos en Paraguay” y “Cuentos del Arañero”.

Foto de portada: Getty Images

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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