Paraguay: Una crisis que no encuentra solución

Por Adolfo Giménez

Se cumplieron tres semanas de protestas en Asunción y en diferentes puntos del interior exigiendo la renuncia del presidente Abdo Benítez y de su vicepresidente. El anunciado rechazo en Cámara de Diputados del segundo pedido de juicio político lo único que hizo fue prolongar la crisis política y el aislamiento del Gobierno.

Los hospitales hoy están colapsados y faltan medicamentos e insumos, mientras se aguardan las vacunas. La cantidad obtenida ni siquiera alcanza todavía para inmunizar a los trabajadores de la Salud.

Las movilizaciones tendrán una pausa en la próxima semana. El Gobierno dispuso nuevas restricciones por la semana santa cristiana ante el aumento de contagios con la aparición del virus de Manaos. Dirigentes de organizaciones campesinas que el jueves 25 hicieron un mitin en la Plaza de la Democracia de la capital antes de regresar a sus comunidades, anunciaron que volverán.

Las últimas protestas demostraron que el Partido Colorado, con 70 años en el poder, ya no puede sostenerse con el mismo esquema con el que se consolidó. Se convirtió en un instrumento político cuestionado y rechazado, pero aún tiene copado el Estado y cuenta con un poderoso aparato electoral que, sin embargo, habría que probarlo en este momento si tiene la misma eficacia que antes.

El hecho de contar con miles de técnicos y administradores formados en universidades privadas locales y del exterior, lo ubica todavía como un agente ventajoso para los organismos internacionales que imponen recetas neoliberales. Por la pandemia la deuda externa subió casi 2.000 millones de dólares.

Para mantenerse en el poder durante tanto tiempo, el Partido Colorado apoyó los 35 años de la dictadura del general Alfredo Stroessner (1954-1989) y luego se reacomodó para navegar sin mayores tormentas hacia una transición democrática que la capturó con el copamiento del Estado, la Justicia, el Ministerio Público, el Congreso, el Tribunal Electoral, los altos mandos de Fuerzas Militares y la Policía Nacional.

Otro elemento que tiene a su favor es que la oposición no está organizada. En las últimas tres décadas no pudo articular una posición unitaria permanente y constituirse en alternativa. El único partido de masas en este sector es el Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), un partido liberal tradicional ligado a los grupos de poder que participó en el golpe parlamentario que destituyó al independiente Fernando Lugo en junio de 2012.

Pero no solamente la oposición que participa en elecciones y tiene representación parlamentaria no pudo construir la unidad. Lo mismo ocurre con las organizaciones campesinas e indígenas. El movimiento sindical está muy debilitado y el movimiento espontáneo de masas que comenzó las recientes protestas contra el Gobierno no tiene representación, incluso sus voceros dijeron estar en contra de una organización centralizada o de relacionarse con partidos políticos. El movimiento estudiantil tiene una organización incipiente y cuenta con sectores muy combativos.

Las nuevas agrupaciones políticas son fuerzas dispersas, con diferencias marcadas de acuerdo a su tendencia política. El Frente Guasu (FG) logró constituirse como la principal fuerza del progresismo, pero no logra una mayor inserción en las ciudades.

Los principales gremios empresariales y la influyente jerarquía de la iglesia católica se opusieron al juicio político, tendiendo un brazo salvador al cuestionado presidente Marito, pero la duración de este nuevo pacto no tiene fecha.

El empresariado destacó que se debe “priorizar lo importante y dejar de lado las agendas políticas, ideológicas y personales. De esta crisis salimos juntos y lo único que puede impedirlo son las mezquindades políticas” en un mensaje de la dirigencia de la Asociación Rural del Paraguay (ARP), la Unión Industrial Paraguaya (UIP) y la Unión de Gremios de la Producción (UGP).

Los principales exponentes de la iglesia católica, miembros de la Conferencia Episcopal Paraguaya (CEP), se ofrecieron a intervenir como mediadores con las organizaciones políticas y sociales que piden la renuncia del presidente y el vicepresidente y reclaman un llamado a elecciones nacionales.

“Vamos a ser intermediadores y llamaremos a un diálogo“, declaró el obispo Amancio Benítez luego de una reunión con el presidente Abdo en su residencia de Mburuvicha Róga en Asunción.

Un dato importante es que los grandes grupos económicos no tuvieron caídas significativas, al contrario, comenzaron una recuperación a fines del año pasado. En este grupo se encuentra la exportación de soja y carnes, la producción de alimentos y bebidas, la industria química farmacéutica, la salud privada, las cadenas de supermercados, la producción agroganadera y algunos servicios (1).

Las actividades ilícitas como el contrabando y el narcotráfico se mantuvieron en los mismos niveles que antes. La represión no logra efectos importantes.

Los más afectados en esta coyuntura son las pequeñas empresas, el transporte, el comercio de las ciudades fronterizas como Ciudad del Este, Encarnación y Pedro Juan Caballero, además de los trabajadores despedidos y cesanteados (2).

La educación en todos los niveles se encuentra en una de sus peores crisis con la implementación improvisada de las clases virtuales, sin contarse con los elementos necesarios.

Quedó demostrado con las manifestaciones de las últimas semanas que el rechazo al Gobierno de una amplia capa de la población no significa necesariamente un cambio inmediato porque no hay fuerza política.

Atrincherado en el Estado el presidente Abdo Benítez se sostiene junto al Partido Colorado y al bloque económico favorecido por su modelo económico que profundiza la desigualdad. Durante la pandemia resaltó su incapacidad y la corrupción insostenible en las licitaciones y compras del Estado.

Los grandes medios informativos cuestionaron la falta de atención a la salud, pero también atacan a “los vándalos” que generan disturbios en las protestas. La fiscalía cumple el papel de guardián y criminaliza a los manifestantes, ordena la represión policial a comunidades campesinas y pueblos originarios que luchan contra la brutal expansión del agronegocio y la destrucción criminal del medio ambiente.

Lo que se ensanchó en estas tres semanas es la brecha entre la disputa institucional y la lucha popular-ciudadana, dos campos que en este momento no se encuentran -tampoco tienen unidad o agenda común- y por ahora no se puede vislumbrar una salida a corto o mediano plazo a la crisis.

Una crisis política que hasta ahora no significa vacío de poder.

Notas

(1) Informe de Cepal destaca que economía paraguaya en 2020 tuvo una contracción del 2 % y en 2021 crecerá un 3,5 %. Boletín del Banco Central menciona que en 2020 la exportación de carne tuvo variación positiva del 8,4 % y la soja 36 %.

(2) La tasa de desempleo alcanzó 10,1 %, según el Ministerio de Trabajo. Tasa de subocupación dada por Cepal es de 9,2 % . En diciembre de 2020 la seguridad social (IPS) pagó subsidio a 250 mil trabajadores que quedaron cesantes por suspensión laboral.

Tomado de Cubahora/ Foto de portada: Nodal

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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