¿Cuál es el estado de las campañas de vacunación contra la COVID en África?

Por Patricia María Guerra Soriano (*) / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano Cuba. 

A pesar de los mecanismos mundiales de integración económica, de los programas gubernamentales que promueven la igualdad entre las naciones, de la ruta global que planea cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible en 2030 y con ello dar por eliminada la pobreza, el hambre, asegurar el acceso a energías asequibles, a una educación inclusiva y equitativa, detener el cambio climático y reavivar una alianza mundial para el progreso, el ejemplo de África continúa demostrando que el mundo está más preparado para reunirse y hablar de planes futuros que para concretarlos de una vez en la práctica.

Esta semana, la Organización Mundial de la Salud (OMS) en África precisó que menos de 13 800 dosis de vacunas contra la COVID-19 de las 690 millones suministradas a nivel mundial, pertenecen a ese continente, donde la mayoría de las naciones recibieron las vacunas hace solo cinco semanas y en pequeñas cantidades.

Cuando miramos las estadísticas podría parecer que no es tan crítica la situación: 45 de los 54 Estados han recibido vacunas y de esos 43 han iniciado la vacunación. No obstante, el ritmo de despliegue de las dosis no es uniforme, de acuerdo con la OMS el 93 por ciento de las administradas se ha concentrado en diez países.

Aunque “el acceso equitativo a las vacunas debe ser una realidad en la región si se quiere dar un paso adelante colectivamente contra la pandemia”-ha dicho Matshidiso Moeti, directora regional de la OMS para África-aún no se ven ni los primeros atisbos de igualdad. “Mientras se avanza en el mundo -continuó la funcionaria- muchos países africanos apenas han cruzado la línea de salida”.

En enero de este año, Phiona Atuhewbe, responsable de Introducción de Nuevas Vacunas de la OMS en la región, aseguró que no era realista plantear que llegarían al 60 por ciento de población inmunizada en 2021, el porcentaje considerado mínimo para alcanzar la inmunidad de grupo y agregó que harían falta 12.000 millones de dólares (unos 9.800 millones de euros) de los que no disponen.

John Nkengasong, director de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) del continente, detalló que ese 60 por ciento debe ser alcanzado en 2022, pues en caso de no lograrlo, las posibilidades de que la COVID-19 se vuelva endémica en África serían muy elevadas.

La clave para alcanzar esa inmunidad no es secreta. Según Nkengasong, hay que desplegar la campaña de vacunación más importante que el continente haya conocido hasta el momento, movilización que implica a los Gobiernos del área, los cuales deben identificar a la población prioritaria y garantizar la existencia de planes con accesos a recursos financieros suplementarios.

Para Moeti, la lentitud de la vacunación está condicionada por la escasez de dosis, de financiación y de personal cualificado, por problemas logísticos relacionados con el transporte de las dosis en determinados sistemas de refrigeración hasta lugares remotos y por los efectos de la desaceleración de las exportaciones de vacunas desde India en el marco del programa COVAX, una iniciativa centrada en evitar la discriminación de los países más desfavorecidos y al cual todas las naciones africanas se han adherido. Actualmente, el mecanismo COVAX ha permitido que más de cien territorios en seis continentes recibieran 38 millones de dosis vacunales.

Sin embargo, ese nivel de distribución está afectado por las nuevas decisiones del Gobierno indio que ante el aumento de casos en el territorio nacional ha retenido casi la totalidad de los 2, 4 millones de dosis diarias que fabrica el Serum Institute de India, una de las mayores empresas privadas productora de la vacuna de AstraZeneca.

Al respecto, Nkengasong cree que si ese retraso se prolonga, los planes de vacunación en África estarán socavados y podrían tener un impacto “catastrófico” en la población.

El hecho de que el continente esté menos afectado por la pandemia, con un registro total de 4.3 millones de casos, de los cuales 114 mil murieron por la enfermedad, cifras relativamente menores en comparación con los 2.9 millones de decesos en el mundo, impulsa una ola de desinformación que obstaculiza también el proceso de vacunación, asentada en teorías conspirativas de los grupos antivacunas.

Antonio Guterres, secretario general de Naciones Unidas, afirmó en febrero pasado que el mundo necesita un plan global de vacunación “para asegurarnos de que todos, en todas partes puedan ser vacunados lo antes posible”. Para África esa realidad está cada vez más lejana.

(*) Periodista cubana, escribe en Cubaperiodistas, sitio web de la Unión de Periodistas de Cuba.

Foto de portada: AP.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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